Durante casi tres décadas, los investigadores han seguido a los chimpancés de Ngogo, en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda. Durante la mayor parte de ese tiempo, esta comunidad excepcionalmente grande se comportó como una sociedad clásica de fisión-fusión: se formaban y disolvían grupos, pero la pertenencia a la comunidad seguía siendo compartida. Alrededor de 2015, el tejido social comenzó a desmoronarse. Las relaciones se polarizaron en facciones occidental y central, la división se hizo permanente en 2018 y se produjeron incursiones letales coordinadas. Dado que los antiguos compañeros eran ahora tratados como enemigos, los científicos describen el episodio como el caso documentado más claro de una “guerra civil” entre chimpancés.
La división del grupo de chimpancés: de comunidad unida a facciones rivales
Los chimpancés son famosos por su modo de vida de “fisión-fusión”: el tamaño y la composición de los subgrupos pueden cambiar rápidamente, pero la comunidad en su conjunto permanece intacta. Según la investigación publicada en Science, en Ngogo, los investigadores llevaban mucho tiempo identificando dos grupos sociales poco cohesionados (el occidental y el central), pero los individuos seguían mezclándose, acicalándose y apareándose más allá de las fronteras entre grupos, y los chimpancés cambiaban de grupo a medida que variaban las oportunidades sociales y de alimentación.
Ese patrón comenzó a romperse en 2015. Los equipos de campo observaron un aumento sostenido en la evitación entre los grupos, un cambio que coincidió con una agitación en la jerarquía de dominancia masculina y se produjo tras la muerte de varios machos adultos que se creía que ayudaban a conectar la red más amplia.
En 2018, la separación ya no era temporal: la comunidad se había dividido en dos grupos con territorios distintos. El grupo occidental contaba con 83 chimpancés y el grupo central con 107, según los recuentos comunicados por el equipo de investigación. Lo más importante es que las dos partes ya no mantenían vínculos de afiliación rutinarios ni se cruzaban entre sí. Este paso, de una agrupación flexible a una segregación duradera, sentó las bases para la violencia que siguió. Las divisiones permanentes son poco frecuentes, por lo que se necesitó una observación prolongada para confirmar esta.
La violencia organizada en primates provoca ataques coordinados y letales
Tras la escisión, la agresividad no se limitó a manifestaciones ruidosas. Los investigadores documentaron ataques prolongados y coordinados, incursiones en las que varios chimpancés se lanzaban contra rivales aislados y los abrumaban por su superioridad numérica. Entre 2018 y 2024, el equipo observó directamente o documentó a partir de pruebas físicas ataques letales contra machos adultos y crías, incluidos 7 ataques contra machos adultos y 17 contra crías. Los autores también advierten de que la cifra real probablemente sea mayor, ya que algunos individuos desaparecieron sin causa aparente. A partir de 2021, el conflicto se extendió a frecuentes infanticidios.
Estos episodios se conocen como agresión coalicional, ya que los atacantes actúan en grupo, aprovechan desequilibrios de poder momentáneos y concentran su fuerza en objetivos difíciles de defender. La organización social de fisión-fusión puede crear tales oportunidades, ya que las partes a veces se encuentran con individuos solitarios. Lo que hace que Ngogo sea excepcional es que las víctimas no eran extraños vecinos, sino chimpancés que habían compartido la identidad de la comunidad durante años.
¿Guerra “civil” entre chimpancés o simple conflicto animal?
Las guerras civiles humanas implican instituciones, identidades simbólicas y objetivos políticos que los chimpancés no poseen. Incluso los investigadores más cercanos a este caso advierten de que la etiqueta puede inducir a error si da a entender motivos similares a los humanos. El argumento científico fundamental es más específico: las relaciones cambiantes y las rivalidades locales pueden fracturar una comunidad antes unificada y generar violencia sostenida y organizada sin que intervengan el lenguaje, la etnia o la religión.
La mayor parte de la agresión letal entre chimpancés es intercomunitaria: los machos atacan a los forasteros a lo largo de las fronteras territoriales. En Ngogo, las incursiones letales siguieron a una fisión permanente dentro de una comunidad anteriormente unificada, lo que significa que se redefinieron los grupos internos y grupos externos, mientras que muchos individuos aún compartían una larga historia juntos.
Los investigadores proponen varios factores desestabilizadores: una comunidad inusualmente grande, cambios en el liderazgo, la pérdida de individuos que conectaban socialmente, enfermedades y, posiblemente, presión ecológica. Pero aún no se ha podido aislar un único desencadenante. Las pruebas también tienen sus límites: algunos ataques se deducen a partir de indicios indirectos, y los autores señalan que las desapariciones pueden ocultar más muertes. Aun así, el patrón es claro.
No es la primera vez: antecedentes de guerras en chimpancés
En el propio Ngogo, trabajos anteriores informaron de que los machos mataban o herían de muerte a miembros de otras comunidades y luego ocupaban las zonas que antes ocupaban las víctimas, lo que constituye una prueba directa que vincula la agresión letal entre grupos con la expansión territorial. Además, el asesinato en coalición es una estrategia recurrente de los chimpancés, y no meramente un subproducto de la perturbación humana: un amplio análisis entre distintos lugares encontró asesinatos documentados en la mayoría de los lugares de estudio de chimpancés y estadísticamente asociados a la presión demográfica, como un mayor número de machos y una mayor densidad de población.
La agresión letal intragrupal, aunque más rara, también está documentada; por ejemplo, un asesinato en coalición inferido de un antiguo macho alfa en Fongoli, Senegal. Lo que distingue a Ngogo es la combinación de una división permanente y años de ataques letales coordinados entre antiguos aliados. Eso lo convierte en una ventana bien documentada sobre cómo las sociedades de primates pueden fracturarse desde dentro.
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