Comenzó en 2007 y ya ha devuelto a la naturaleza a siete especies: el enorme proyecto que recupera la fauna de 758.000 hectáreas en Argentina

Comenzó en 2007 y ya ha devuelto a la naturaleza a siete especies: el enorme proyecto que recupera la fauna de 758.000 hectáreas en Argentina

Durante décadas, los Esteros del Iberá, en la provincia argentina de Corrientes, perdieron algunas de las especies que habían formado parte de su fauna. La desaparición de grandes mamíferos y aves alteró un ecosistema de enorme valor, pero desde 2007 un ambicioso proyecto de restauración trabaja para recuperar parte de esa biodiversidad.

El territorio que conforma el Gran Parque Iberá suma 758.000 hectáreas, entre el Parque Nacional Iberá y el Parque Provincial Iberá. En este espacio se desarrolla uno de los principales proyectos de rewilding de América Latina, basado en devolver animales desaparecidos y reforzar poblaciones que habían quedado muy reducidas.

El proyecto comenzó con una pareja de osos hormigueros

El punto de partida se sitúa en 2007, cuando se liberó una pareja de osos hormigueros gigantes en la reserva Rincón del Socorro. La especie había desaparecido de Corrientes a mediados del siglo XX y se convirtió en el primer gran objetivo del programa.

El proyecto consiguió que estos animales no solo sobrevivieran a las liberaciones, sino que comenzaran a reproducirse en libertad. Según el Parque Iberá, en 2021 ya se estimaban más de 200 osos hormigueros viviendo en libertad en el área, incluidos ejemplares nacidos allí.

El éxito de esta primera reintroducción permitió ampliar el programa a otras especies. Un estudio publicado en Perspectives in Ecology and Conservation ya describía en 2017 los primeros resultados del programa y destacaba la importancia de contar con suficiente hábitat, continuidad a largo plazo y capacidad para adaptar las estrategias a cada especie.

Siete especies han regresado al Iberá

A lo largo de estos 19 años, el programa ha trabajado con diferentes especies desaparecidas de Corrientes. Entre las que han vuelto a vivir en libertad se encuentran el oso hormiguero gigante, el venado de las pampas, el pecarí de collar, el guacamayo rojo, el yaguareté, el muitú y la nutria gigante.

No todas se encuentran en la misma fase de recuperación. Algunas ya cuentan con poblaciones reproductoras y otras continúan siendo objeto de un proceso de reintroducción y seguimiento.

El propio proyecto señala que el objetivo no consiste simplemente en liberar animales, sino en conseguir que las especies puedan formar poblaciones viables y recuperar sus funciones dentro del ecosistema. Entre los animales que se han perdido históricamente en Corrientes figuran también el tapir, la nutria gigante y distintas especies de pecaríes, además del yaguareté o jaguar.

Uno de los casos más llamativos es el del yaguareté o jaguar. El gran felino llevaba más de 70 años desaparecido de Corrientes cuando, en 2021, una hembra y sus dos cachorros se convirtieron en los primeros ejemplares en vivir completamente libres en la provincia en décadas. La Administración de Parques Nacionales documentó posteriormente nuevas liberaciones y el establecimiento de ejemplares nacidos dentro del propio proyecto.

La nutria gigante también ha vuelto después de décadas desaparecida

Otro de los grandes hitos recientes es el regreso de la nutria gigante (Pteronura brasiliensis), una especie que había desaparecido de Argentina.

El trabajo para recuperar este enorme mustélido comenzó en Iberáen 2019. Tras varios años de preparación, en 2025 una familia de cuatro ejemplares fue liberada en los humedales, en el primer paso para devolver la especie a su antiguo territorio. La nutria gigante puede alcanzar alrededor de 1,8 metros de longitud y ocupa un lugar destacado en las cadenas tróficas de los ecosistemas acuáticos.

Su regreso tiene además un significado especial porque no se trata únicamente de recuperar una especie llamativa: supone volver a incorporar al ecosistema un gran depredador acuático que había desaparecido del país.

El objetivo va mucho más allá de recuperar animales

La restauración del Iberá no consiste en crear una colección de especies. La idea es reconstruir las relaciones ecológicas que existían antes de que desaparecieran determinados animales.

Un estudio publicado en 2024 en la revista científica Biological Conservation analizó precisamente qué ocurre cuando grandes herbívoros nativos vuelven a ocupar un territorio en el que antes predominaba el ganado doméstico. Los investigadores comprobaron cambios en la composición y estructura funcional de las comunidades de escarabajos del estiércol, relacionados con la sustitución de los recursos aportados por el ganado por los de los mamíferos nativos.

Es un ejemplo de cómo el regreso de una especie puede tener efectos que van mucho más allá de su propia población. Los animales modifican la vegetación, dispersan semillas, transportan nutrientes, sirven de alimento a otros organismos o, en el caso de los grandes depredadores, regulan las poblaciones de sus presas.

El muitú, por ejemplo, desempeña un papel importante como dispersor de semillas de árboles con frutos carnosos. El propio Parque Iberá destaca esta función como parte de su importancia para la regeneración de los bosques.

Un proyecto de 758.000 hectáreas que todavía continúa

El Gran Parque Iberá está formado por 158.000 hectáreas del Parque Nacional Iberá y 600.000 del Parque Provincial Iberá, según los datos de Fundación Rewilding Argentina. El conjunto alcanza así las 758.000 hectáreas.

La recuperación de siete especies no supone, por tanto, que el proceso haya terminado. El proyecto continúa trabajando con otras especies y con poblaciones que necesitan refuerzo o seguimiento.

Además, el éxito de una reintroducción no se mide únicamente por el número de ejemplares liberados. La verdadera recuperación requiere que los animales sobrevivan, se reproduzcan y vuelvan a desempeñar sus funciones ecológicas.

Casi dos décadas después de aquella primera pareja de osos hormigueros, el Iberá se ha convertido así en un ejemplo a gran escala de cómo la restauración de un ecosistema puede pasar de proteger lo que queda a recuperar parte de lo que se había perdido.

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