El potus es una de las plantas de interior más resistentes y agradecidas, pero eso no significa que crezca igual en cualquier rincón de la casa. La diferencia entre un ejemplar con hojas pequeñas y apagadas y otro con un follaje abundante, brillante y lleno de color suele estar en algo tan simple como su ubicación y algunos cuidados básicos. Aunque esta especie tropical tolera ciertas condiciones adversas, reproducir en casa parte del ambiente de las selvas donde se originó puede transformar por completo su aspecto y favorecer un crecimiento mucho más vigoroso.
La luz que recibe, la humedad del ambiente o incluso el lugar exacto donde se coloca influyen directamente en el tamaño de las hojas y en la intensidad de sus característicos tonos verdes y dorados. Con unas condiciones adecuadas, el potus puede convertirse en una de las plantas más llamativas del hogar y mantener su atractivo durante años con un mantenimiento mínimo.
El lugar de la casa donde el potus desarrolla hojas más grandes y vistosas
Los potus (Epipremnum aureum) prosperan con luz brillante pero filtrada. El potus requiere luz indirecta; en zonas con poca luz se mantiene vivo, pero pierde coloración y sus hojas se vuelven verdes uniformes.
Un estudio fisiológico reciente demostró que, en su hábitat natural, las plantas que crecen verticalmente en el dosel y reciben alta iluminación producen hojas de 9 a 13 veces más grandes que las situadas en condiciones de baja luz. La saturación de la fotosíntesis se alcanza únicamente en las hojas grandes del dosel (aprox. 1000 µmol m 2 s 1), y la falta de luz limita el tamaño de las hojas.
En el hogar, esto se traduce en colocar la planta cerca de una ventana con orientación este u oeste, donde reciba luz intensa pero tamizada por cortinas. Un par de horas de sol matinal suelen ser suficientes; el sol directo a mediodía puede quemar las hojas.
Si el espacio es muy sombrío, puede utilizarse luz artificial de espectro completo. Rotar la maceta periódicamente evita que la planta se estire hacia un solo lado. Respetar estas necesidades lumínicas ayudará a que el potus desarrolle hojas grandes y variegadas, similares a las que tendría trepando hacia la copa de un árbol.
La temperatura y la humedad que convierten un potus normal en una planta exuberante
El potus prefiere temperaturas de 18 a 29 °C (65 a 85 °F) durante el día y no menos de 15 °C (59 °F) por la noche. La Universidad Clemson señala que las noches entre 16 y 21 °C (60 – 70 °F) y los días entre 21 y 29 °C (70 – 85 °F) son ideales. La Universidad de Wisconsin coincide en que tolera una amplia gama, pero responde mejor a temperaturas templadas y humedad alta.
En cuanto a la humedad, estas universidades sugieren valores del 50 al 70 % para un crecimiento óptimo. La planta soporta la humedad típica de los hogares (30 – 60 %), pero un ambiente demasiado seco deriva en bordes secos y pérdida de brillo.
Para recrear el microclima tropical, colocar el potus en cocinas o baños bien iluminados puede ser beneficioso. También se puede situar cerca de un humidificador o agrupar varias plantas para crear una capa de humedad. Es importante evitar las corrientes de aire frío de los aparatos de aire acondicionado o las corrientes calientes de los calefactores, que desecan el sustrato y dañan el follaje.
El riego y el sustrato que marcan la diferencia entre sobrevivir y crecer
El crecimiento saludable comienza por un sustrato adecuado. Se recomienda una mezcla bien aireada y de buen drenaje. Las macetas deben contar con orificios de drenaje y, al trasplantar, conviene añadir perlita o corteza para mejorar la aireación.
En cuanto al riego, los expertos coinciden en regar a fondo y luego permitir que la capa superior del sustrato se seque. Según la South Dakota State University Extension advierte que el suelo continuamente húmedo provoca raíces podridas y aparición de manchas negras en las hojas; por el contrario, las hojas caídas señalan falta de agua. Por otro lado, la Universidad de Clemson sugiere dejar que el sustrato se seque completamente antes de volver a regar y proporcionar humedad del 50 al 70 %. En climas secos, regar moderadamente dos veces por semana suele ser suficiente; en ambientes húmedos, puede espaciarse más.
Respecto a la nutrición se recomienda fertilizar cada dos meses con un abono equilibrado y suspender la fertilización durante el invierno. El exceso de fertilizante puede ocasionar quemaduras en los bordes de las hojas y acumulación de sales.
Los mejores rincones de la casa para un potus frondoso y espectacular
- Ubicar la planta en estanterías altas o en macetas colgantes permite que sus tallos cuelguen libremente; para obtener hojas más grandes y una apariencia de jungla, puede proporcionarse un tutor vertical (mástil de musgo o tronco de madera).
- El potus también puede colocarse en cuartos de baño con buena ventilación, donde la humedad ambiental favorece la expansión del follaje.
- Para que la planta mantenga un aspecto compacto y frondoso, es útil rotar la maceta cada pocas semanas y realizar podas selectivas. La Universidad de Wisconsin sugiere recortar los tallos a 5 cm del sustrato para promover nuevos brotes cuando las lianas se vuelven demasiado largas.
- Es importante recordar que todas las partes del potus contienen cristales de oxalato cálcico y son tóxicas si se ingieren, por lo que se recomienda mantenerlo fuera del alcance de niños y animales.
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