Las costas del suroeste de Reino Unido viven desde 2025 un fenómeno sin precedentes: una explosión demográfica de pulpo común (Octopus vulgaris) que supera cualquier registro de los últimos 125 años. No se trata solamente de una curiosidad biológica: es un síntoma claro de cómo el calentamiento oceánico está reordenando los ecosistemas marinos europeos.
En solo seis meses, los pescadores británicos capturaron más de 3.000 toneladas de pulpo, trece veces la media anual de la última década, mientras las temperaturas del Canal de la Mancha alcanzaron hasta 4 °C por encima del promedio histórico.
Lo ocurrido frente a Cornualles ilustra una realidad más amplia: los mares europeos se han convertido en un “caldo” donde las especies termófilas prosperan y las de aguas frías retroceden, con consecuencias ecológicas y socioeconómicas profundas.
El mar se calentó hasta 4 °C y creó las condiciones perfectas para una explosión de pulpos
La explicación científica más sólida apunta a una combinación de corrientes marinas alteradas y calor extremo. Investigadores de la Asociación Biológica Marina del Reino Unido (MBA) y la Universidad de Plymouth documentaron que corrientes oceánicas arrastraron millones de paralarvas de pulpos desde zonas de cría cercanas al norte de Francia y las islas del Canal hacia las costas de Devon y Cornualles.
Una vez allí, esas larvas se encontraron con un mar en pleno proceso de calentamiento: el Laboratorio Marino de Plymouth registró tres años consecutivos de olas de calor marinas en la zona, con temperaturas hasta 4 grados por encima del promedio histórico.
El pulpo común, especie habitual del Mediterráneo y el Atlántico oriental, vive normalmente entre uno y dos años y en condiciones típicas pierde más del 99% de sus crías por el frío y la depredación durante la fase larvaria. El agua más cálida acorta el tiempo de incubación de los huevos, mejora sustancialmente la supervivencia larvaria y acelera la maduración reproductiva de los adultos.
El resultado es un ciclo que se retroalimenta: más supervivencia larvaria, reproducción más temprana y sucesivas oleadas de nacimientos superpuestas en el tiempo. Además, el hecho de que se hayan documentado avistamientos de juveniles y evidencia de reproducción activa en aguas del Reino Unido durante 2025, algo prácticamente inédito hasta entonces, sugiere que la floración actual podría continuar o repetirse en el corto plazo.
Este fenómeno no es aislado. Eventos similares ya se habían registrado en la misma región en 1899, 1932 y 1950, siempre seguidos de largos períodos sin repetirse. Lo que distingue al episodio actual es su escala: superó en magnitud y en extensión geográfica a los tres anteriores, con avistamientos que ya se extendieron más allá de Devon y Cornualles hacia Gales y el sur de Escocia.
Las cifras de desembarque acompañan esa lectura: según datos oficiales de la Organización de Gestión Marina británica (MMO), en mayo de 2025 se descargaron más de 400 toneladas de pulpo en un solo mes, una cifra sin precedentes en los registros británicos. Antes de este año, los desembarques mensuales rara vez superaban las 75 toneladas.
La invasión ya está transformando el ecosistema: caen las capturas de bogavantes, cangrejos y vieiras
El pulpo común es un depredador oportunista y muy voraz, y su llegada masiva tuvo un efecto de invasión medible sobre las especies con las que comparte hábitat. El informe de enero de 2026 de la MBA, financiado por el organismo británico de medio ambiente Defra junto a los condados de Plymouth y Devon, encontró que las tasas de captura de buey de mar, bogavante y vieiras cayeron entre un 30% y un 50% en 2025 respecto de años anteriores.
Más de la mitad de los 40 pescadores encuestados para el estudio reportaron impactos negativos directos, tanto por la depredación del pulpo sobre las especies objetivo como por los daños que causa dentro de las propias nasas de pesca.
A medida que el recurso más accesible (crustáceos de las trampas de pesca) se volvió más escaso, la presión de los pulpos se desplazó hacia otras presas, incluidos organismos filtradores como mejillones y vieiras, con el consiguiente efecto en cadena sobre el resto de la comunidad del fondo marino.
Algunos informes incluso mencionan caídas de hasta el 80% en las capturas locales de buey de mar, bogavante y langosta. Este reordenamiento trófico no solo afecta a los pescadores; también altera las dinámicas naturales del ecosistema. Por ejemplo, se han observado delfines de Risso (también conocido como calderón gris) alimentándose de pulpos en la zona, lo que sugiere que incluso los grandes depredadores marinos están ajustando su dieta a la nueva abundancia de cefalópodos.
El impacto comercial también es notable. España, uno de los mayores importadores de pulpo, reaccionó con una estrategia agresiva de compra y sustitución de producto, aprovechando la abundancia británica para abastecerse a precios más bajos.
El pulpo fresco se subasta en las lonjas gallegas a una media de entre 11 y 11,4 euros el kilo, mientras que el producto congelado que llega desde Brixham o Newlyn se coloca entre 8 y 9 euros, un ahorro cercano al 20% para toda la cadena de distribución. Sin embargo, esta bonanza comercial tiene un costo ecológico: la proliferación de pulpos está transformando la industria pesquera británica y el ecosistema marino de manera profunda.
Lo que más preocupa ahora a los científicos: los pulpos podrían haber llegado para quedarse
Esa es la pregunta que más preocupa a los propios científicos del estudio. El hecho de que se hayan documentado avistamientos de juveniles y evidencia de reproducción activa en aguas del Reino Unido durante 2025, algo prácticamente inédito hasta entonces, sugiere que la floración actual podría continuar o repetirse en el corto plazo, en lugar de tratarse de un episodio aislado.
Los investigadores remarcan que hace falta investigación y monitoreo continuo para entender cómo la llegada repentina de una especie, hasta ahora rara, afecta a un ecosistema marino que ya está bajo presión por el cambio climático.
El mensaje de fondo del informe es claro: si las olas de calor marinas en el Canal de la Mancha se vuelven más frecuentes, como anticipan buena parte de los modelos climáticos para la región, este tipo de reordenamientos súbitos de especies podría dejar de ser una rareza estadística y convertirse en una característica recurrente de esas aguas.
De hecho, el calentamiento inducido por el ser humano ha añadido al menos 1,3 °C de calor adicional al Mar Céltico, según un estudio de atribución del World Weather Attribution (WWA). Este rápido calentamiento amenaza directamente el futuro de pesquerías fundamentales para las comunidades costeras, abocando al colapso a especies como el bacalao, la caballa o la langosta.
En resumen, la invasión de pulpos frente a Cornualles es un recordatorio de que el cambio climático no es solo un problema futuro: ya está reescribiendo las reglas de la vida marina en tiempo real.
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