Europa elimina más de 600 presas en un año: la razón detrás de esta decisión histórica

Europa elimina más de 600 presas en un año: la razón detrás de esta decisión histórica

Europa está retirando cada vez más presas, azudes y otras barreras fluviales que han permanecido en sus ríos durante décadas. Solo en 2024 se eliminaron 603 estructuras en distintos países europeos, una cifra récord dentro de los programas de restauración de ecosistemas acuáticos. Esta tendencia forma parte de una estrategia orientada a recuperar la conectividad de los ríos, mejorar el estado de la biodiversidad y restaurar infraestructuras que han quedado obsoletas o en desuso. Esta es la razón por la que se están derribando las presas y cuál es el objetivo final de ello.

¿Cuántas presas se han eliminado exactamente en Europa?

Europa registró en 2024 un récord histórico en la eliminación de barreras fluviales. Durante el último año se retiraron 603 presas, azudes y otras estructuras que obstaculizaban el flujo natural de los ríos, la cifra más alta alcanzada hasta ahora en el continente.

Las actuaciones se llevaron a cabo en distintos países europeos, siendo España uno de los más activos. El dato confirma una tendencia que ha ganado fuerza durante los últimos años y que forma parte de los mayores proyectos de restauración fluvial desarrollados en Europa.

¿Por qué Europa está retirando cientos de presas de sus ríos?

Europa está eliminando cientos de presas, azudes y otras barreras fluviales porque muchas de estas infraestructuras han quedado obsoletas y generan más impactos negativos que beneficios. Aunque fueron construidas durante décadas para producir energía, facilitar el riego o regular el caudal de los ríos, una parte importante ya no cumple una función relevante y dificulta el funcionamiento natural de los ecosistemas fluviales.

Uno de los principales motivos es la recuperación de la biodiversidad. Las presas interrumpen la migración de numerosas especies de peces, como el salmón o la anguila europea, además de alterar el transporte natural de sedimentos, nutrientes y agua. Esta fragmentación afecta no solo a los peces, sino también a aves, insectos, mamíferos y otros organismos que dependen de los ríos.

También existen razones de seguridad. Muchas de estas estructuras fueron construidas hace décadas y requieren inversiones elevadas para su mantenimiento. En algunos casos, mantenerlas supone un coste superior a los beneficios que aportan, por lo que las administraciones optan por retirarlas.

Además, la Unión Europea está impulsando activamente la restauración de los ecosistemas fluviales. La Ley de Restauración de la Naturaleza, en vigor desde 2024, establece objetivos para recuperar miles de kilómetros de ríos de flujo libre antes de 2030. Dentro de esta estrategia, la eliminación de barreras innecesarias se considera una herramienta clave para mejorar la salud de los ecosistemas acuáticos y aumentar su capacidad de adaptación frente al cambio climático.

Los resultados observados en varios proyectos han reforzado esta tendencia. Tras la retirada de determinadas presas, algunas zonas han recuperado rápidamente la conectividad ecológica y el regreso de especies migratorias, demostrando que la restauración de los ríos puede producir efectos visibles en plazos mucho más cortos de lo que se pensaba inicialmente.

El objetivo de la UE: recuperar 25.000 kilómetros de ríos antes de 2030

El objetivo europeo no es vaciar embalses de forma generalizada, la eliminación de presas y otras barreras fluviales forma parte de una estrategia más amplia de la Unión Europea para restaurar los ecosistemas degradados y recuperar el funcionamiento natural de los ríos. El objetivo no es eliminar todas las infraestructuras hidráulicas, sino retirar aquellas que ya no cumplen una función relevante y que dificultan la conectividad ecológica de los cursos de agua.

Esta política está vinculada a la Ley de Restauración de la Naturaleza, aprobada por la Unión Europea en 2024, que establece metas concretas para mejorar el estado de los ecosistemas europeos antes de 2030. Entre ellas destaca la recuperación de al menos 25.000 kilómetros de ríos de flujo libre mediante la eliminación de barreras obsoletas y la restauración de hábitats acuáticos.

Con esta medida, las instituciones europeas buscan favorecer el desplazamiento natural de especies migratorias, mejorar la calidad de los ecosistemas fluviales y recuperar procesos ecológicos que han quedado alterados por décadas de fragmentación. La restauración de los ríos también pretende aumentar su capacidad para adaptarse a fenómenos relacionados con el cambio climático, como las sequías, las inundaciones o las variaciones extremas en los caudales.

Además de los beneficios ambientales, la Unión Europea considera que unos ecosistemas fluviales más saludables pueden aportar ventajas económicas y sociales a largo plazo, ya que contribuyen a la conservación de la biodiversidad, mejoran la calidad del agua y favorecen actividades vinculadas al turismo de naturaleza y la pesca.

Los países que más presas han eliminado en Europa

La retirada de barreras fluviales se ha convertido en una tendencia creciente en Europa, aunque el ritmo de actuación varía entre países. Los mayores avances se concentraron en países que llevan años desarrollando programas de restauración fluvial. Finlandia lideró el número de eliminaciones con 138 barreras retiradas, seguida de Francia con 128, España con 96 y Suecia con 45. Estos cuatro países representaron una parte importante de todas las actuaciones realizadas durante el año.

El caso de España destaca especialmente por el crecimiento de las iniciativas de recuperación de ríos. La eliminación de antiguas presas, azudes y otras infraestructuras en desuso en España busca mejorar la conectividad de los ecosistemas acuáticos y facilitar el movimiento de especies migratorias entre diferentes tramos fluviales.

Además de los países con más actuaciones, el informe señala que la restauración de ríos se está extendiendo por gran parte del continente. En total, las intervenciones realizadas durante 2024 permitieron recuperar cientos de kilómetros de cursos fluviales y consolidar una estrategia europea que gana relevancia año tras año.

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