Florece cuando llega el frío y necesita pocos cuidados: el arbusto de flores blancas que alegra el jardín en otoño

Florece cuando llega el frío y necesita pocos cuidados: el arbusto de flores blancas que alegra el jardín en otoño

En el frío del otoño hay numerosos árboles que nos brindan hermosas flores blancas. Uno de ellos es el Viburnum tinus, más conocido como durillo, un arbusto de origen mediterráneo que enamora a los jardineros porque es fácil de cuidar, tiene una gran capacidad de adaptación y nos deleita con sus ramos tupidos de perfumadas flores blancas.

Para conocer cuáles son sus cuidados y qué necesitas para tenerlo en casa, te invitamos a leer esta guía. Descubrirás dónde conviene plantarlo, cuánta luz necesita y cómo mantenerlo sano para disfrutar de su floración durante el otoño y el invierno.

Así es el durillo, el arbusto mediterráneo de flores blancas

El durillo es un arbusto que tiene sus orígenes en el cálido clima mediterráneo. Produce ramos de flores blancas en otoño y es común encontrarlo en zonas españolas como Cataluña, las Islas Baleares, Aragón y Andalucía, entre otras.

Es una planta de exterior que puede medir hasta siete metros de altura. Es muy apreciado por su resistencia, ya que no tiene problemas para ofrecer sus flores a mediados del otoño, incluso cuando empieza a hacer frío.

En el Mediterráneo, el durillo tiene hojas perennes, se beneficia de la brisa marina, soporta sin problemas el frío extremo y puede vivir perfectamente con poca agua.

Conserva casi todas estas características en Europa y, específicamente, en España, ya que es sumamente resistente y se adapta fácilmente a diferentes entornos. Sus flores desprenden un aroma muy agradable, por lo que es un arbusto muy apreciado por los diseñadores de jardines.

El durillo aporta belleza al jardín y alimento a los insectos polinizadores

Tener un durillo en el jardín es un gran aporte estético, ya que su presencia es muy atractiva, algo a lo que contribuyen sus ramos de pequeñas flores. Estas suelen ser mayoritariamente blancas, aunque en ocasiones también presentan un tenue tono rosado.

Desde el punto de vista medioambiental, el durillo es muy valioso, ya que permite construir cercos y muros vivos sin tener que recurrir a materiales de construcción sólidos y artificiales que pueden terminar erosionando el suelo y perjudicando la vida verde del jardín.

El durillo también tiene una importante función ecológica, puesto que colabora con la polinización durante el otoño. Este arbusto es autofértil, de manera que puede polinizarse a sí mismo gracias a que sus flores son hermafroditas. Al florecer durante la época más fría del año, ofrece alimento a diversos insectos, que pueden encontrar en él una fuente de recursos cuando estos suelen escasear.

Por ello, el durillo se considera una planta nutricia, ya que sirve de fuente de alimento a seres como abejas, abejorros, mariposas y otros polinizadores silvestres que acuden a sus flores en busca de polen y néctar.

La polinización del durillo puede producirse de dos formas. La primera es la autopolinización, cuando el arbusto se poliniza a sí mismo. La segunda es la polinización cruzada: si hay otros durillos en la zona, los insectos que viven cerca transportan el polen de unos ejemplares a otros, lo que favorece una reproducción más abundante y productiva que en el primer caso.

Luz, riego y poda: las claves para cuidar el durillo y favorecer su floración

El durillo es un arbusto de fácil cuidado y pocos requisitos, por lo que resulta una buena opción para jardines y espacios exteriores. Aunque es resistente y se adapta a diferentes condiciones, conviene conocer sus necesidades de luz, riego y mantenimiento para favorecer su crecimiento y disfrutar de su floración.

Luz y temperatura

Es una planta de exterior, por lo que no se debe colocar en el interior de la casa. Necesita entre cinco y seis horas de luz directa al día. Puede desarrollarse bien en semisombra, pero, en ese caso, tendrá menos flores y frutos.

Como procede de la zona mediterránea, prefiere un ambiente cálido, sin calor extremo. Tolera el frío intenso, incluso por debajo de los diez grados, aunque quizá le cueste un poco recuperarse al terminar el invierno. Eso sí, conviene que las bajas temperaturas sean estacionales y no permanentes.

Ubicación

Aunque podemos sembrarlo en una maceta, siempre será mejor plantar el durillo directamente en la tierra del jardín, ya que así tendrá un mejor desarrollo, tanto en la producción de flores y frutos como en el crecimiento de su follaje.

Sustrato

El durillo no necesita un sustrato especial. Es muy resistente y se adapta a distintos tipos de suelo, en los que puede fructificar bien. Incluso tolera la sequía, pero debemos evitar los terrenos excesivamente húmedos o encharcados, ya que el exceso de agua podría provocar la pudrición de sus raíces.

Riego

Podemos regarlo de forma moderada. En épocas templadas o cálidas, podemos hacerlo cada tres o cuatro días, esperando siempre a que la superficie de la tierra esté seca. Durante el otoño y el invierno, en cambio, podemos espaciar los riegos hasta cada quince días.

Abono y poda

Le vendrá bien un aporte de humus de lombriz una vez al año, ya sea en primavera o en verano.

En cuanto a la poda, también podemos realizarla una vez al año, cuando haya terminado la floración, para retirar la materia seca o muerta y las ramas que hayan crecido demasiado.

Enfermedades y plagas

El oídio es una de las enfermedades que más afectan al durillo. Se trata de un hongo que forma una especie de polvo sobre las hojas de la planta, especialmente cuando hay un ambiente húmedo. Para prevenirlo, conviene evitar el exceso de humedad.

Diversas plagas también pueden afectar al durillo. Entre ellas se encuentran las orugas y los escarabajos defoliadores, que mastican las hojas y dañan el follaje; los trips, unos insectos pequeños que dejan manchas en las hojas; y los pulgones, que aparecen en primavera, se alimentan de los brotes tiernos, producen melaza y provocan que las hojas se enrollen.

En todos estos casos, es importante revisar la planta y retirar las partes afectadas. Si es necesario, se puede aplicar un producto fitosanitario adecuado para la plaga, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.

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