Giulia Graziati, ambientóloga, sobre curiosidades que desconocemos de las nubes: "Pueden pesar millones de toneladas y brillar de noche"

Giulia Graziati, ambientóloga, sobre curiosidades que desconocemos de las nubes: "Pueden pesar millones de toneladas y brillar de noche"

Las nubes forman parte del paisaje cotidiano. Las vemos pasar, cambiar de forma, anunciar lluvia o regalar atardeceres espectaculares. Sin embargo, detrás de su apariencia ligera y casi etérea se esconde un mundo complejo que la ciencia sigue estudiando. Lejos de ser simples masas de vapor, las nubes influyen en el clima, en la temperatura del planeta y hasta en cómo entendemos la atmósfera.

La ambientóloga Giulia Graziati habla sobre algunas de las curiosidades más sorprendentes de estas estructuras del cielo. De hecho, tienen propiedades que sorprenden incluso a quienes las estudian. Algunas pueden pesar millones de toneladas, otras brillan en plena noche y muchas juegan un papel clave en el equilibrio climático de la Tierra.

Parecen algodón en el cielo, pero pueden pesar millones de toneladas sin caerse

Una de las ideas más contraintuitivas sobre las nubes tiene que ver con su peso. Según apunta la ambientóloga Graziati, ''aunque parezcan livianas y esponjosas como algodón, las nubes pesan mucho''.

A simple vista parecen ligeras y flotantes, pero en realidad contienen enormes cantidades de agua en forma de diminutas gotas o cristales de hielo. Una nube cúmulo de tamaño medio puede albergar millones de kilogramos de agua suspendidos en el aire.

Giulia Graziati lo explica así: "Una nube ocupa un volumen gigantesco y, aunque cada metro cúbico de aire húmedo tenga poca agua, al sumarlo todo el peso es sorprendente". La clave está en el tamaño microscópico de las partículas y en las corrientes ascendentes de aire caliente, que mantienen esa masa suspendida.

Además, no todas las nubes pesan lo mismo. Su peso varía según la cantidad de agua que acumulan, su extensión y las condiciones atmosféricas. Algunas apenas contienen humedad, mientras que otras están cargadas hasta el límite, listas para descargar lluvia o nieve.

Nubes que brillan en la oscuridad: el fenómeno casi mágico que solo se ve de noche

Entre las curiosidades más llamativas se encuentran las nubes noctilucentes, también conocidas como nubes mesosféricas polares. No aparecen en cualquier lugar ni a cualquier hora. Se forman a altitudes extremadamente altas, en la mesosfera, mucho más arriba que las nubes habituales.

Tal y como apunta la ambientóloga, estas nubes "solo son visibles al anochecer o antes del amanecer, cuando el Sol ya se ha ocultado bajo el horizonte pero su luz aún alcanza esas capas elevadas de la atmósfera". El resultado es un brillo plateado o azulado que parece sacado de una escena de ciencia ficción. "Están compuestas por cristales de hielo, tienen tonos plateados o azulados y son visibles en verano", señala Graziati.

Su estudio resulta especialmente interesante porque algunos científicos relacionan su aumento en frecuencia con cambios en la composición de la atmósfera asociados al cambio climático.

No todas las nubes son iguales: hay muchas más de las que imaginamos

Aunque solemos hablar de "las nubes" como si fueran un único fenómeno, la realidad es mucho más diversa. Como explica Giulia Graziati: "La Organización Meteorológica Mundial (OMM) que reconoce 10 géneros de nubes. Entre las más conocidas están los cúmulos, estratos, cirros y nimbos, pero en realidad existen 15 tipos que describen la forma y la estructura interna de la nube, y también hay variedades, que detallan su transparencia y distribución. En total existen unas 100 combinaciones".

Gracias a esta clasificación, podemos distinguir distintas situaciones. Cada tipo aporta información valiosa sobre lo que está ocurriendo en la atmósfera y ayuda a anticipar cambios en el tiempo.

Las nubes que más influyen en el clima no son las más espectaculares

Aunque las nubes altas suelen llamar más la atención, la mayoría de los procesos que influyen directamente en el clima ocurren en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera. Es ahí donde se concentra casi todo el vapor de agua y donde se forman las nubes que vemos a diario.

La especialista en medio ambiente explica que "estas nubes troposféricas son las que cumplen un rol clave en la regulación del clima, ya que producen precipitaciones y ayudan a redistribuir la energía en el sistema terrestre". Además, no todas las nubes enfrían ni todas calientan; su impacto depende de su tipo, su altura y su composición. Como apunta Graziati: "Las nubes bajas y medias suelen reflejar parte de la radiación solar y contribuyen a enfriar la superficie terrestre, mientras que las nubes altas pueden retener parte del calor que emite la Tierra, contribuyendo al efecto invernadero". Por eso, entender cómo se forman y cómo cambian es esencial para mejorar los modelos climáticos.

Mirar las nubes con otros ojos cambia cómo entendemos el planeta

Las nubes no son solo un telón de fondo del cielo. Son estructuras dinámicas, cargadas de información sobre la atmósfera, el clima y los cambios que atraviesa la Tierra. Desde su peso sorprendente hasta su capacidad de brillar en la noche, cada detalle revela procesos invisibles a simple vista.

Observar las nubes es una forma sencilla de conectar con la ciencia del clima. Están ahí arriba recordándonos que incluso lo más cotidiano puede ser extraordinario.

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Bibliografía

Organización Meteorológica Mundial. Disponible en: https://wmo.int/es