Hallan en Teruel el primer diplodocus fuera de Norteamérica: vivió hace 150 millones de años y medía hasta 25 metros

Hallan en Teruel el primer diplodocus fuera de Norteamérica: vivió hace 150 millones de años y medía hasta 25 metros
Imagen: Fundación Dinópolis

Un equipo de paleontólogos ha identificado en Teruel los restos del primer diplodocus reconocido fuera de Norteamérica. Los fósiles fueron encontrados en el yacimiento de La Tejería, en El Castellar, y corresponden a un dinosaurio que vivió hace unos 150 millones de años, durante el Jurásico Superior.

El descubrimiento supone la primera evidencia de este género fuera del continente americano y aporta nuevas pistas sobre cómo pudieron desplazarse algunos dinosaurios entre América y Europa en una época en la que la configuración de los continentes era muy diferente de la actual. Los restos pertenecen a uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta ahora en Europa.

El primer diplodocus identificado fuera de Norteamérica aparece en Teruel

Los fósiles fueron localizados en el yacimiento de La Tejería, en el municipio turolense de El Castellar. El material recuperado está formado por 14 vértebras de la zona media y posterior de la cola, además de varios chevrones, unos huesos que se sitúan en la parte inferior de las vértebras.

Aunque pueda parecer una cantidad limitada de huesos para identificar a un dinosaurio que vivió hace tantos millones de años, la anatomía de estas piezas ha proporcionado información suficiente para reconocer el género. Los investigadores observaron características como las grandes cavidades neumáticas de las vértebras, sus centros vertebrales alargados y los chevrones bifurcados.

El estudio ha sido realizado por los paleontólogos Sergio Sánchez Fenollosa, Josué García Cobeña y Alberto Cobos, de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, y sus resultados se han publicado en Journal of Vertebrate Paleontology.

Sánchez Fenollosa, primer autor de la investigación, ha destacado que se trata de uno de los ejemplares de diplodócidos más completos descubiertos hasta ahora en Europa y de la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica.

La identificación no se basó únicamente en comparar el aspecto de las vértebras con fósiles conocidos. Los investigadores realizaron también análisis evolutivos que apuntaron de forma consistente hacia el género Diplodocus. Según explicó Sánchez Fenollosa, durante el estudio fueron encontrando una combinación de características propias del grupo y, a medida que avanzaban los análisis, la identificación se hizo cada vez más clara.

Imagen: Fundación Dinópolis

Un dinosaurio gigante de unos 25 metros de longitud

El animal vivió hace aproximadamente 150 millones de años, en el Jurásico Superior, y formaba parte de los saurópodos, el grupo de dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos caracterizado por especies con cuerpos enormes, cuellos largos y colas de gran longitud.

El Diplodocus es uno de los dinosaurios más conocidos de este grupo. Sus restos se identificaron por primera vez en Norteamérica en el siglo XIX y, hasta ahora, el género se había asociado al registro fósil jurásico de ese continente.

El ejemplar de El Castellar tenía unas dimensiones igualmente impresionantes. Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación Dinópolis y uno de los autores del estudio, calcula que alcanzaba aproximadamente 25 metros de longitud. Por su tamaño, se suma a otros grandes saurópodos descubiertos en el Jurásico de Teruel.

“Fue un proceso emocionante y continuo de ver cómo las piezas del rompecabezas iban encajando”, ha explicado el equipo al describir el proceso que llevó a identificar los fósiles.

La enorme cola era una de las características más llamativas de estos animales. De hecho, los fósiles encontrados en Teruel pertenecen precisamente a esta parte del cuerpo, lo que ha permitido estudiar algunos de los rasgos anatómicos que distinguen al género.

Imagen: Fundación Dinópolis

La pista sobre cómo llegaron estos dinosaurios hasta Europa

La presencia de un ejemplar de Diplodocus sp. en Teruel plantea una cuestión evidente: ¿cómo pudo un dinosaurio que hasta ahora se asociaba con Norteamérica aparecer en la península ibérica?

La respuesta tiene que buscarse en la geografía del planeta durante el Jurásico Superior. Hace 150 millones de años, los continentes no tenían la configuración actual y el Atlántico Norte todavía se encontraba en una fase muy diferente de su evolución.

El hallazgo aporta evidencias de que pudo existir intercambio de fauna entre Norteamérica y Europa durante este periodo. Los investigadores plantean que determinadas conexiones terrestres temporales pudieron facilitar la dispersión de animales entre ambos territorios a través de la región del proto-Atlántico.

Sánchez Fenollosa considera que el descubrimiento constituye una de las evidencias paleontológicas más claras de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes durante el Jurásico Superior.

Esto no significa que atravesara un océano abierto como lo tendría que hacer un animal actual, sino que las condiciones geográficas eran distintas y pudieron existir corredores o conexiones que permitieran el desplazamiento de determinadas especies.

Por eso, el fósil de Teruel tiene un interés que va mucho más allá de haber encontrado un dinosaurio famoso. Ayuda a reconstruir cómo estaban conectados los ecosistemas de Europa y Norteamérica y cómo se distribuían los grandes saurópodos por el planeta.

Teruel suma otro gigante a su historia de dinosaurios

El descubrimiento amplía además la diversidad conocida de los grandes saurópodos que habitaron el territorio turolense durante el Jurásico.

El nuevo Diplodocus se suma a especies como Turiasaurus y Losillasaurus, también representadas en el registro fósil de la zona. Sin embargo, no se trata de dinosaurios iguales: presentan características anatómicas diferentes y pertenecen a grupos distintos dentro de los saurópodos.

Para Alberto Cobos, precisamente esta diversidad convierte a Teruel en un lugar de referencia para conocer los ecosistemas que existieron en la península ibérica durante aquella época. El paleontólogo ha señalado que los fósiles de estos dinosaurios, incluidos los del nuevo Diplodocus, se exhiben actualmente en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología de Dinópolis.

Así, los restos encontrados en La Tejería no solo representan la primera evidencia de Diplodocus fuera de Norteamérica. También añaden una nueva pieza a la historia de los gigantes que caminaron por Teruel hace unos 150 millones de años y ofrecen a los paleontólogos una pista excepcional sobre el intercambio de fauna entre continentes durante el Jurásico.

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