El universo acaba de incorporar un color inesperado a su catálogo de estrellas. Un equipo de astrónomos de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, ha identificado una enana blanca cuya luz podría percibirse como verde por el ojo humano.
El descubrimiento cuestiona una idea que parecía firmemente establecida en astronomía: las estrellas pueden ser rojas, anaranjadas, blancas o azules, pero nunca verdes. La investigación, publicada en octubre de 2026, también revela que algunos de estos cuerpos celestes presentan tonalidades rosas, violetas e incluso parecidas al color salmón. La explicación se encuentra en la composición química de sus atmósferas.
Una composición química inusual explica por qué esta enana blanca parece verde
La a protagonista del descubrimiento se llama WD J1330+6435 y se encuentra en la constelación del Dragón, aproximadamente a 280 años luz de nuestro planeta. Es una “enana blanca”, el núcleo extremadamente denso que permanece cuando una estrella de masa relativamente pequeña, como nuestro Sol, agota su combustible nuclear y expulsa sus capas exteriores.
Según la investigación publicada en la revista científica RAS Techniques and Instruments, este objeto tiene una temperatura superficial cercana a los 4.000 grados Celsius. Sin embargo, lo verdaderamente extraordinario es su composición atmosférica, enriquecida con elementos como sodio, calcio y litio.
Los investigadores consideran que estos materiales proceden de antiguos cuerpos rocosos, posiblemente asteroides y fragmentos de planetas que sobrevivieron a las últimas etapas de evolución de la estrella. Posteriormente, la intensa gravedad de la enana blanca atrajo esos restos, que terminaron incorporándose a su atmósfera.
El sodio desempeña un papel fundamental. En las condiciones extremas de presión y densidad de este objeto, sus átomos absorben una amplia franja de radiación amarilla, naranja y roja. Como consecuencia, la luz restante adquiere un tono verde amarillento.
El hallazgo requiere una precisión importante: nadie ha contemplado directamente esta estrella verde a simple vista. Su color se ha calculado a partir de observaciones espectroscópicas y modelos de percepción visual humana. La NASA también ha presentado el descubrimiento en su sección Astronomy Picture of the Day, publicada el 22 de octubre de 2026.
El motivo por el que los científicos creían que no podían existir estrellas verdes
La explicación está relacionada con la manera en que las estrellas producen luz y con el funcionamiento de nuestros ojos. En condiciones normales, el color de una estrella depende principalmente de su temperatura superficial. Las más frías presentan tonalidades rojizas, mientras que las más calientes emiten una mayor proporción de luz azulada. Entre ambos extremos aparecen las estrellas blancas y amarillentas.
Sin embargo, las estrellas emiten radiación en un amplio conjunto de longitudes de onda. Aunque una estrella alcance su máxima intensidad luminosa en la región verde del espectro, también produce suficiente luz roja y azul para que nuestros ojos interpreten la combinación como blanca.
El ejemplo más cercano es el propio Sol. Su espectro de emisión alcanza valores máximos aproximadamente en la zona verde de la luz visible, pero visto desde el espacio presenta un color esencialmente blanco.
La particularidad de WD J1330+6435 consiste en que determinados elementos químicos modifican intensamente la distribución de la luz que escapa de su atmósfera. Esa absorción selectiva permite que aparezca un color que la radiación térmica habitual de una estrella difícilmente podría producir por sí sola.
Del rosa salmón al violeta: los otros colores descubiertos en las enanas blancas
El estudio, dirigido por Mark Hollands y publicado el 15 de octubre de 2026, también examinó una muestra de 151 enanas blancas situadas a menos de 20 pársecs, aproximadamente 65 años luz de la Tierra. Los científicos utilizaron sus espectros luminosos y modelos atmosféricos para reconstruir cómo se percibirían sus colores.
Entre los resultados destaca WD J1011+2845, una enana blanca situada a unos 48 años luz, cuya atmósfera rica en carbono produce una tonalidad rosa salmón. También se identificaron objetos con matices violetas, amarillos y azulados.
El descubrimiento tiene antecedentes importantes. La propia WD J1330+6435 había sido estudiada en 2021 por su contenido de litio, aunque entonces los modelos disponibles no permitían caracterizar adecuadamente su color. La mejora de los cálculos sobre la absorción del sodio ha resultado decisiva para identificar su apariencia verdosa.
Además, el trabajo científico original señala que existen otras dos enanas blancas con tonalidades verdes más pálidas, WD J0851+1543 y WD J1351+2645. Por tanto, la protagonista del descubrimiento es el ejemplo más llamativo de una pequeña familia de objetos con características semejantes.
La investigación también permite estudiar qué ocurrió con los antiguos sistemas planetarios de estas estrellas. Los restos de asteroides y planetas incorporados a sus atmósferas conservan información sobre la composición de mundos que desaparecieron hace muchísimo tiempo.
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