Tener un limonero lleno de frutos durante casi todo el año es posible si se combinan unos cuidados adecuados con una poda bien planificada. Por eso, antes de que llegue el invierno, Jaime Gumiel, de Huerta Forestal de Jaime, especializado en el cuidado de las plantas y cítricos, recomienda prestar atención a unas pequeñas ramas que suelen pasar desapercibidas y pueden entorpecer la producción de limones: las que han quedado sin hojas.
Retirarlas a tiempo puede ayudar a mantener el árbol en buenas condiciones, especialmente cuando está plantado en maceta. Eso sí, conviene saber qué ramas cortar exactamente y cuáles conservar, porque no todas las que han perdido las hojas están necesariamente secas.
El truco está en retirar las pequeñas ramas sin hojas antes del invierno
Aunque el limonero es un árbol de hoja perenne, es habitual encontrar pequeñas ramitas que han perdido todas sus hojas al revisar la copa. Para Gumiel, estos brotes son precisamente los que conviene retirar antes de la llegada del invierno, cuando los cítricos reducen su actividad y entran en una especie de letargo. “Cuando llega el período del invierno, entran como en una especie de recesión; se quedan como más aletargados y necesitamos darle esta pequeña poda”, explica Gumiel en su vídeo.
Por eso, el jardinero señala: “Cualquier ramita que no tenga hoja se la vamos a estar quitando”. Según explica, estos pequeños brotes ya no realizan la fotosíntesis y probablemente acabarán secándose, por lo que prefiere cortarlos “antes de que el árbol cítrico gaste energía al intentar secar esa rama”.
Para aplicar esta recomendación, basta con revisar la copa y localizar estas pequeñas ramitas, utilizando unas tijeras de poda para retirarlas sin dañar las ramas principales. Se trata de una intervención ligera, no de una poda intensa que altere la estructura del limonero.
Las otras ramas que debes cortar para favorecer la producción de limones
Las ramitas sin hojas no son las únicas en las que conviene fijarse. Jaime Gumiel también recomienda revisar la dirección en la que crecen las ramas del limonero: “Aparte también de las ramas sin hojas, cualquier ramita que esté mirando hacia dentro también se la vamos a estar cortando”, señala. Su intención es conseguir que el árbol crezca hacia el exterior y mantener el centro más despejado.
Esta recomendación no es una cuestión estética. Cuando las ramas se amontonan y se cruzan entre sí, pueden dificultar la entrada de luz y la circulación del aire. Una copa demasiado densa también puede retener más humedad, por lo que eliminar algunas ramas que se entrecruzan ayuda a mejorar la ventilación y las condiciones de crecimiento del árbol.
Para aplicar este consejo, lo recomendable es localizar primero las ramitas que crecen hacia el interior y comprobar si realmente interfieren con otras ramas. Si es así, se pueden eliminar las que se cruzan, se rozan o impiden que la copa quede bien distribuida.
Eso no significa que haya que cortar todas las ramas que apuntan hacia el centro ni que cualquier brote interior sea perjudicial. La estructura del limonero debe mantenerse equilibrada y conviene conservar las ramas sanas que contribuyen a su desarrollo.
En definitiva, la clave de la poda de otoño está en que sea una intervención moderada, centrada en las ramitas sin hojas o mal orientadas. Por tanto, según el experto, es preferible evitar las podas excesivas.
No solo en otoño: cuándo repetir esta pequeña poda del limonero
Aunque Gumiel recomienda realizar esta tarea antes del invierno, también recomienda llevar a cabo esta pequeña poda en primavera si no se ha podido hacer en otoño. Sin embargo, esto no significa que sea obligatorio podar el limonero dos veces al año ni que repetir la operación garantice una nueva floración. La frecuencia y la intensidad de la poda deben adaptarse al estado del árbol y a las condiciones en las que crece.
El jardinero asegura que, con este truco, consigue que sus cítricos tengan frutos prácticamente durante todo el año. Pero, para favorecer una producción prolongada, el experto señala en otros de sus vídeos que también influyen otros factores, como la variedad del limonero, las temperaturas, la exposición solar, el riego y el aporte de nutrientes. En condiciones adecuadas, algunos limoneros pueden presentar flores y frutos en distintas fases al mismo tiempo.
Por eso, conviene combinar la pequeña poda que recomienda Gumiel con unos cuidados adecuados durante todo el año.
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