Con la llegada del otoño, algunas chinches pueden hacerse especialmente visibles en jardines, terrazas, huertos y alrededor de las viviendas. Entre ellas se encuentra la conocida como chinche apestosa marrón marmolada (Halyomorpha halys), un insecto que puede alimentarse de una gran variedad de plantas y frutos.
Saber reconocerla es importante si aparece en el jardín, ya que sus picaduras pueden dejar daños en hojas, brotes y frutos. Además, cuando llega el otoño, los ejemplares adultos buscan lugares más protegidos donde refugiarse, por lo que conviene saber qué aspecto tiene y qué hacer si se encuentra sobre las plantas.
Cómo reconocer a la chinche apestosa entre otros insectos
La chinche apestosa marrón marmolada tiene una característica que permite distinguirla a primera vista de otros insectos: su cuerpo tiene una forma parecida a un escudo y presenta una coloración marrón moteada o marmoleada.
Los ejemplares adultos miden aproximadamente entre 1,2 y 1,9 centímetros y presentan varias marcas que ayudan a identificarlos. Entre las más características están las bandas claras y oscuras que aparecen alternativamente en las antenas y las marcas del mismo tipo en los bordes del abdomen. Los hombros del insecto son redondeados y no presentan las espinas que tienen algunas especies parecidas.
También conviene fijarse en las fases juveniles. Los huevos son pequeños, claros y aparecen agrupados, normalmente en el envés de las hojas. Después nacen las ninfas, que tienen una apariencia diferente a la de los adultos y van cambiando de aspecto a medida que completan su desarrollo.
El nombre de chinche apestosa tiene además una explicación bastante sencilla: cuando se siente amenazada o es aplastada puede liberar un olor desagradable mediante unas glándulas especializadas.
Las plantas y frutos que puede atacar
Una de las razones por las que esta chinche preocupa en jardinería y agricultura es su capacidad para alimentarse de una gran variedad de especies. No está especializada en una única planta, sino que puede utilizar árboles frutales, hortalizas, ornamentales y otras plantas como alimento.
Entre los cultivos en los que se han descrito daños están distintos frutales y plantas hortícolas. La alimentación sobre frutos en desarrollo es especialmente problemática porque las picaduras pueden afectar al tejido mientras el fruto continúa creciendo.
La especie utiliza un aparato bucal perforador-chupador para alimentarse de los tejidos vegetales. En determinados cultivos, los daños pueden aparecer como pequeñas zonas decoloradas alrededor del punto donde el insecto se ha alimentado. En otros casos, el fruto puede desarrollar deformaciones más evidentes.
Esto explica por qué no basta con mirar únicamente si hay insectos adultos sobre las hojas. También conviene revisar periódicamente los frutos y el envés de las hojas para detectar huevos y ninfas.
Los daños pueden verse en la piel y en el interior del fruto
Uno de los problemas más llamativos de esta chinche es que una picadura aparentemente pequeña puede dejar consecuencias que se hacen más visibles conforme el fruto crece y madura.
La alimentación de Halyomorpha halys puede provocar manchas oscuras, decoloraciones, zonas hundidas y deformaciones. En determinados frutos también pueden aparecer áreas endurecidas y con aspecto corchoso.
Además, el daño no siempre se limita a la superficie. Su alimentación sobre frutos puede producir zonas de tejido corchoso justo debajo del lugar donde se ha producido la picadura, así como decoloración y necrosis.
En frutos jóvenes el problema puede ser todavía más evidente. Si el insecto se alimenta mientras están desarrollándose, la zona afectada puede dejar de crecer con normalidad y acabar provocando una deformación del fruto.
Por eso, si aparecen de repente pequeñas manchas, zonas hundidas o frutos deformados, conviene revisar las plantas en busca de chinches y otros insectos que puedan producir daños similares antes de atribuir el problema directamente a una única especie.
Cómo evitar que la chinche apestosa llegue a tus plantas y frutales
La vigilancia es una de las medidas más importantes. Revisar hojas, brotes y frutos permite detectar antes la presencia de adultos, ninfas o puestas de huevos y actuar cuando todavía hay pocos ejemplares.
En jardines y pequeños huertos también puede ser útil retirar manualmente los ejemplares que se encuentren sobre las plantas, siempre que pueda hacerse de forma segura y sin recurrir a métodos que puedan perjudicar a otros organismos. Para localizar huevos y ninfas, es especialmente importante mirar el envés de las hojas.
Las barreras físicas, como las mallas utilizadas en determinados cultivos, pueden servir además para dificultar el acceso de los insectos a las plantas. En cualquier caso, la estrategia debe adaptarse al cultivo y a la presencia real del insecto, en lugar de aplicar tratamientos de forma preventiva sin haber confirmado primero el problema.
También hay que tener en cuenta lo que ocurre cuando llega el otoño. Los adultos de esta especie buscan refugios protegidos para pasar el invierno y, en los lugares donde está establecida, pueden concentrarse alrededor de edificios e introducirse en ellos.
Encontrar una chinche con estas características no significa automáticamente que exista una plaga en el jardín. Lo más importante es identificar correctamente el insecto, comprobar si realmente está causando daños en las plantas y vigilar su evolución antes de tomar medidas más intensivas.
Si deseas leer más artículos parecidos a La chinche apestosa aparece en otoño: cómo identificarla y evitar que dañe tus plantas y frutales, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cultivo y cuidados de las plantas.