La flor que se abre al atardecer y perfuma el jardín: la planta que todavía puede florecer en otoño

La flor que se abre al atardecer y perfuma el jardín: la planta que todavía puede florecer en otoño

Hay plantas que sorprenden más por sus flores y otras que destacan más por el momento del día en el que las muestran. El dondiego de noche (Mirabilis jalapa), también conocido como maravilla del Perú, pertenece a ambos grupos: sus espectaculares flores se abren cuando empieza a caer el sol y desprenden un agradable aroma que se percibe especialmente al anochecer.

Aunque su época de mayor floración suele coincidir con los meses cálidos, esta planta puede seguir dando flores durante el otoño en las zonas de España con temperaturas suaves. Por eso, si todavía conserva flores en octubre, conviene conocer sus cuidados para prolongar su buen estado mientras llega el frío y preparar sus raíces para el invierno.

Dondiego de noche: la planta que abre sus flores cuando cae el sol

Originario de América tropical, el dondiego de noche es una planta herbácea de crecimiento rápido que puede alcanzar entre 60 centímetros y 1,5 metros de altura, según las condiciones de cultivo. Sus hojas verdes y sus tallos ramificados forman una mata frondosa, mientras que sus flores aportan mucho color al jardín, al patio o a la terraza.

Una de sus características más llamativas es el comportamiento de sus flores. En lugar de permanecer abiertas durante todo el día, suelen desplegarse a última hora de la tarde y mantenerse abiertas durante la noche, para cerrarse cuando llega la mañana. Además, desprenden una fragancia agradable que hace que resulte especialmente interesante cerca de zonas de descanso o espacios exteriores donde se suele pasar tiempo al anochecer.

Sus flores pueden ser blancas, amarillas, rosas, rojas o magentas. Incluso es posible encontrar ejemplares con flores de distintos colores en una misma planta, lo que añade variedad a su aspecto.

Esta especie se cultiva como ornamental y también puede encontrarse naturalizada. Su floración puede prolongarse durante el otoño, aunque la duración depende de las condiciones ambientales de cada zona.

Cómo cuidar el dondiego de noche en otoño

El otoño requiere adaptar los cuidados de esta planta a la bajada de las temperaturas y a los cambios en la humedad del suelo. Si todavía tiene flores, es importante mantener unas condiciones adecuadas para que pueda seguir desarrollándose mientras el tiempo lo permita.

La luz es uno de los factores más importantes. El dondiego de noche crece bien en lugares soleados, donde recibe varias horas de luz directa. En otoño, conviene mantenerlo en una ubicación luminosa y resguardada de los vientos fríos, especialmente si está cultivado en una maceta.

El riego también debe ajustarse a la estación. Durante el verano, la planta puede necesitar aportes de agua frecuentes, pero en otoño el sustrato suele tardar más en secarse. Por eso, es preferible comprobar su humedad antes de volver a regar y evitar que la tierra permanezca encharcada.

Si se cultiva en una maceta, esta debe contar con agujeros de drenaje para facilitar la salida del exceso de agua. La acumulación de humedad puede perjudicar las raíces, sobre todo cuando las temperaturas descienden.

En cuanto al abono, no es necesario estimular el crecimiento de manera intensa cuando la planta está entrando en reposo. Durante la época de crecimiento activo, una fertilización moderada puede ayudar a mantenerla en buenas condiciones, pero en otoño conviene reducirla a medida que disminuye su actividad.

Qué hacer con el dondiego de noche cuando llega el frío

El frío es el principal inconveniente para mantener esta planta en buen estado durante el invierno. En las zonas costeras y otros lugares de España con otoños suaves, puede conservar sus flores durante más tiempo. Sin embargo, en áreas donde las temperaturas bajan rápidamente, la floración puede terminar antes y la parte aérea puede marchitarse con las primeras heladas.

El dondiego de noche desarrolla raíces tuberosas, que le permiten rebrotar cuando regresan las condiciones favorables. Por eso, aunque las hojas y los tallos se sequen, no significa necesariamente que la planta haya muerto.

Si está cultivado en el suelo, se puede dejar que la parte aérea se marchite de forma natural y proteger la zona de las raíces con una capa de acolchado, especialmente en lugares donde las heladas son habituales. También conviene evitar el exceso de humedad durante el invierno.

En el caso de los ejemplares en maceta, una opción es trasladarlos a un lugar protegido de las heladas. Si el clima de la zona es muy frío, también se pueden extraer los tubérculos cuando la planta haya entrado en reposo y conservarlos en un sitio fresco, seco y protegido hasta la primavera, con cuidado de que no se pudran.

Una precaución importante si hay niños o mascotas en casa

Además de sus necesidades de cultivo, hay un detalle que conviene tener en cuenta antes de colocar un dondiego de noche en el jardín o en la terraza. La planta puede resultar perjudicial si se ingiere, por lo que es recomendable mantenerla fuera del alcance de niños pequeños y animales domésticos que tengan tendencia a morder las hojas, las flores o las semillas.

Con estos cuidados, el dondiego de noche puede seguir aportando color y aroma durante las últimas semanas templadas del año. Y, aunque el frío ponga fin a su floración, sus raíces tuberosas pueden permitir que vuelva a brotar en primavera, siempre que las condiciones del invierno sean adecuadas.

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