El nombre de Félix Rodríguez de la Fuente vuelve a estar ligado al vuelo de un águila imperial ibérica. Su hija, la bióloga y divulgadora Odile Rodríguez de la Fuente, ha liberado en Extremadura un joven ejemplar de esta especie después de que fuera rescatado en una situación límite durante el verano.
El águila imperial, bautizada como Félix en homenaje a su padre, fue localizada a principios de julio en el Valle de Matachel, en Badajoz, después de abandonar prematuramente el nido. Tras pasar varias semanas recuperándose en el Hospital de Fauna de AMUS, el animal ha regresado a la naturaleza con un emisor GPS que permitirá conocer sus movimientos y detectar posibles amenazas.
El águila imperial que lleva el nombre de “Félix”
La liberación tuvo lugar el 29 de septiembre en un paraje del Valle de Matachel. Odile Rodríguez de la Fuente fue la encargada de abrir la caja de transporte y devolver al joven águila a su entorno natural.
El ejemplar había sido rescatado a comienzos de julio, cuando se encontraba en muy mal estado después de abandonar antes de tiempo el nido. Según explicó AMUS a través de la información recogida por EFE, el abandono estuvo relacionado con el estrés térmico provocado por las altas temperaturas.
La recuperación se llevó a cabo en el Hospital de Fauna de AMUS, situado en Villafranca de los Barros, donde el animal permaneció aproximadamente dos meses. El proceso no consistió únicamente en recuperar su estado físico, ya que los responsables del centro también tuvieron que favorecer el desarrollo de comportamientos propios de un águila joven.
Odile decidió ponerle el nombre de su padre porque considera que este ejemplar representa una esperanza y un vínculo con la sensibilidad hacia la naturaleza que caracterizó la trayectoria del conocido naturalista. Durante la liberación, se mostró especialmente emocionada y pidió que su padre, desde donde esté, ayudara al águila a tener una larga vida.
El calor hizo que abandonara el nido antes de tiempo
La historia del águila Félix no es un caso aislado. AMUS ha explicado que durante este verano ha rescatado siete pollos de águila imperial ibérica que abandonaron prematuramente sus nidos en un contexto de temperaturas muy elevadas.
Los nidos permanecen expuestos durante buena parte del día y, durante episodios de calor extremo, las condiciones pueden resultar especialmente difíciles para los pollos. Cuando un ejemplar demasiado joven sale del nido, todavía no cuenta con las capacidades necesarias para afrontar por sí solo la vida en el exterior.
Una vez en el suelo, además, aparecen nuevos riesgos. Los animales pueden sufrir las condiciones térmicas del terreno, quedar expuestos a depredadores como zorros, perros o jabalíes o dejar de recibir alimento de sus progenitores. Por eso, localizar rápidamente a estos ejemplares puede resultar determinante para que puedan ser trasladados a un centro especializado.
El presidente de AMUS, Álvaro Guerrero, explicó que el proceso de recuperación dura alrededor de dos meses y que incluye tanto el desarrollo físico como el psicológico. Los jóvenes son separados de sus progenitores en una etapa especialmente importante, por lo que el trabajo de recuperación busca evitar que la intervención humana interfiera en su comportamiento natural.
Para ello, AMUS utiliza incluso ejemplares adultos irrecuperables de la misma especie como tutores, con el objetivo de que los jóvenes aprendan comportamientos propios de las águilas y mantengan la distancia con las personas.
El GPS permitirá saber qué hace después de recuperar la libertad
La recuperación no termina cuando el águila abandona el centro. Félix lleva ahora un emisor GPS que permitirá seguir sus movimientos una vez de nuevo en libertad.
Este tipo de seguimiento proporciona información que sería muy difícil obtener de otra manera: por dónde se desplaza el animal, qué zonas utiliza y a qué posibles amenazas queda expuesto. En el caso de un ejemplar joven, además, permite conocer mejor sus movimientos durante una etapa en la que todavía está aprendiendo a desenvolverse en su territorio.
AMUS ya ha utilizado emisores GPS en el seguimiento de rapaces y este tipo de tecnología forma parte de las herramientas empleadas para conocer los desplazamientos de aves liberadas. El seguimiento de juveniles resulta especialmente interesante porque su inexperiencia y el desconocimiento del territorio pueden aumentar su exposición a peligros como las líneas eléctricas. SEO/BirdLife señala que la electrocución y las colisiones con tendidos son amenazas relevantes para los ejemplares jóvenes de varias grandes rapaces, entre ellas el águila imperial ibérica.
Así, el pequeño dispositivo que Félix lleva ahora sobre su cuerpo permitirá saber mucho más que simplemente si el animal continúa vivo: sus movimientos pueden aportar información útil sobre cómo se adapta a su entorno después de la liberación.
Una de las aves más amenazadas de España vuelve a volar
El regreso de Félix a la naturaleza tiene además una dimensión que va más allá de su historia particular. El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una especie endémica de la península ibérica y está catalogada En Peligro por SEO/BirdLife. La organización explica que, aunque sus poblaciones han experimentado una recuperación durante las últimas décadas, continúa enfrentándose a un riesgo elevado de extinción en estado silvestre.
Entre las principales amenazas figuran la mortalidad juvenil, el envenenamiento, la electrocución, la escasez de conejo y la transformación o fragmentación de su hábitat. Algunas de estas amenazas han disminuido gracias a las medidas de conservación, pero siguen siendo relevantes para la especie.
Extremadura cuenta, además, con un Plan de Recuperación específico para el águila imperial ibérica, vigente desde hace años y recogido en la normativa autonómica.
La liberación de Félix se enmarca precisamente en una campaña de AMUS denominada “Planeta I: irrepetible”, que pretende llamar la atención sobre los efectos que los episodios de calor extremo pueden tener sobre la fauna. La iniciativa pone el foco en situaciones como el abandono prematuro de nidos o la caída de determinadas aves cuando las temperaturas dentro de sus refugios alcanzan valores extremos.
Ahora comienza para este joven águila una etapa completamente distinta. Después de haber sido rescatado, recuperado y preparado para regresar a la naturaleza, Félix vuelve a volar por el Valle de Matachel.
Su nombre mantiene el recuerdo de uno de los grandes divulgadores de la naturaleza en España, pero el GPS que lleva consigo tiene una función mucho más práctica: seguir sus pasos y descubrir cómo se adapta a la vida en libertad.
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