La NASA pone cifras al efecto de la presa de las Tres Gargantas: así cambia la rotación de la Tierra

La NASA pone cifras al efecto de la presa de las Tres Gargantas: así cambia la rotación de la Tierra

Cuando se habla de infraestructuras capaces de modificar el planeta suelen aparecer ejemplos vinculados al clima, la contaminación o la transformación de ecosistemas. Sin embargo, pocas obras han despertado tanta fascinación científica como la presa de las Tres Gargantas, en China.

El motivo resulta casi difícil de creer: diversos cálculos realizados por investigadores vinculados a la NASA sugieren que el gigantesco volumen de agua almacenado en esta central hidroeléctrica puede ralentizar ligeramente la rotación de la Tierra.

La afirmación parece propia de la ciencia ficción, pero detrás existe una explicación física bien conocida. No se trata de que la presa “frene” directamente el planeta, sino de que altera la distribución de masas sobre la superficie terrestre. Y cuando cambia la distribución de la masa, también puede modificarse el comportamiento rotacional de un cuerpo celeste.

La presa de las Tres Gargantas, ubicada sobre el río Yangtsé, es la mayor central hidroeléctrica del mundo. Con más de dos kilómetros de longitud y una altura cercana a los 185 metros, puede almacenar unos 40 kilómetros cúbicos de agua, equivalentes a decenas de miles de millones de toneladas.

La razón científica por la que una presa puede ralentizar la rotación de la Tierra

La explicación se basa en un concepto fundamental de la física: el momento de inercia, que describe cómo se distribuye la masa respecto al eje de rotación de un objeto. Cuanto más lejos se encuentra la masa de ese eje, mayor es el momento de inercia y más difícil resulta mantener la misma velocidad de giro.

Los científicos suelen explicar este fenómeno con un ejemplo clásico: una patinadora artística. Cuando gira con los brazos extendidos rota más lentamente. Cuando los acerca al cuerpo gira más rápido. La razón es que cambia la distribución de su masa sin modificar la cantidad total de energía asociada a la rotación.

La Tierra funciona de forma similar. Si una enorme masa de agua es desplazada y almacenada a determinada altura y latitud, el momento de inercia del planeta cambia ligeramente. Para conservar el momento angular total, la velocidad de rotación disminuye una cantidad ínfima.

Según cálculos atribuidos al geofísico Benjamin Fong Chao, del Centro Goddard de Vuelo Espacial de la NASA, el llenado completo del embalse podría aumentar la duración de un día terrestre en aproximadamente 0,06 microsegundos. También podría desplazar el eje de rotación unos dos centímetros.

¿Este fenómeno es realmente importante?

La respuesta corta es no, al menos desde el punto de vista cotidiano. Un microsegundo equivale a una millonésima de segundo. La variación calculada es tan pequeña que resulta imposible percibirla en la vida diaria. Incluso los relojes atómicos más precisos necesitan sistemas extremadamente sofisticados para detectar cambios semejantes.

Los propios especialistas subrayan que fenómenos naturales como terremotos, corrientes oceánicas, variaciones atmosféricas o eventos climáticos como El Niño generan alteraciones mucho mayores en la duración del día.

Un ejemplo conocido ocurrió tras el terremoto y tsunami del océano Índico de 2004. Investigadores de la NASA calcularon entonces que la redistribución masiva de materiales dentro de la corteza terrestre modificó levemente la rotación del planeta.

La diferencia es que en el caso de la presa china el fenómeno tiene origen humano, lo que convierte a la infraestructura en un ejemplo extraordinario de cómo las actividades humanas pueden alcanzar escalas planetarias.

La presa de las Tres Gargantas: mucho más que una central hidroeléctrica

La presa de las Tres Gargantas comenzó a construirse en 1994 y se convirtió rápidamente en uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de la historia moderna.

China la diseñó con varios objetivos simultáneos: controlar inundaciones, mejorar la navegación fluvial y generar enormes cantidades de energía eléctrica. Actualmente produce más electricidad que cualquier otra central hidroeléctrica del mundo.

Para Pekín, la obra representa una demostración de capacidad tecnológica comparable a otros grandes proyectos nacionales. Sin embargo, desde el principio también estuvo rodeada de controversias.

Varios estudios y distintas organizaciones han advertido sobre impactos ecológicos significativos en el ecosistema del Yangtsé, además del desplazamiento de más de un millón de personas durante las obras y el llenado del embalse.

A ello se suman preocupaciones sobre biodiversidad, sedimentación del río y modificaciones en los hábitats de numerosas especies.

Lo que el caso de las Tres Gargantas revela sobre el Antropoceno

Más allá del aspecto científico, el caso de las Tres Gargantas suele aparecer en debates relacionados con el llamado Antropoceno, un concepto utilizado por muchos investigadores para describir la era geológica marcada por la influencia humana sobre el planeta.

Durante muchos años los científicos estudiaron cómo las actividades humanas alteraban bosques, océanos o la atmósfera. Ahora existen investigaciones que muestran impactos detectables incluso en variables geofísicas globales.

Por ejemplo, algunos estudios recientes han señalado que la extracción masiva de aguas subterráneas puede contribuir a modificar ligeramente la posición del eje terrestre al redistribuir enormes cantidades de masa hídrica. También se analizan efectos vinculados a la construcción de grandes embalses en distintas regiones del mundo.

La presa de las Tres Gargantas se ha convertido así en un símbolo de una nueva escala de intervención humana: infraestructuras tan colosales que dejan huellas medibles incluso en parámetros físicos del planeta.

El futuro: la construcción de presas todavía más grandes

Lo que añade una dimensión adicional al debate es que China ya trabaja en nuevos proyectos hidroeléctricos gigantescos.

Algunas iniciativas previstas en la región del Tíbet aspiran a multiplicar la capacidad energética de las Tres Gargantas aprovechando desniveles extremos en cursos fluviales de alta montaña. Diversos medios especializados y analistas energéticos consideran que podrían convertirse en las mayores instalaciones hidroeléctricas jamás construidas.

Eso no significa que vayan a producir cambios perceptibles en la rotación terrestre. Los efectos seguirían siendo minúsculos. Pero sí refuerzan una idea cada vez más presente en la geofísica contemporánea: la humanidad ha alcanzado una capacidad de transformación planetaria que hace apenas un siglo parecía imposible.

La presa de las Tres Gargantas no va a provocar que los días duren más de forma apreciable ni cambiará la vida cotidiana de nadie. Sin embargo, su existencia recuerda algo que muchos científicos consideran cada vez más evidente: las grandes obras humanas ya no solo modifican paisajes o ecosistemas. En determinadas circunstancias, también pueden dejar una huella detectable en el funcionamiento físico de la Tierra.

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Bibliografía
  • Science Focus – Explicación sobre momento de inercia y rotación terrestre / https://www.sciencefocus.com/news/human-structures-slowing-earths-spin
  • Daily Galaxy – China's Three Gorges Dam slows Earth’s spin / https://dailygalaxy.com/2026/03/china-three-gorges-dam-slows-earth-spin/