La regla de los tres momentos para regar las plantas y evitar que sufran durante una ola de calor

La regla de los tres momentos para regar las plantas y evitar que sufran durante una ola de calor

El riego suele ser uno de los aspectos más complicados de dominar al cuidar plantas. No tanto porque sea difícil, sino porque la planta depende por completo de nosotros para recibir este recurso vital.

Existen muchos mitos sobre cuál es el mejor momento para regar: hacerlo por la mañana, cuando el sol está en su punto más fuerte o por la noche. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello? La verdad es que existe una regla de los tres momentos para regar, especialmente útil durante las olas de calor, que puede ayudarte a optimizar el riego y hacer que tus plantas sufran mucho menos.

Saber cuándo regar es tan importante como la cantidad de agua que se aporta, ya que hacerlo en el momento inadecuado puede resultar contraproducente. A continuación, te contamos en qué consiste esta regla para que tus plantas prosperen durante el verano.

No basta con regar más: la hora a la que lo haces puede marcar la diferencia durante una ola de calor

Saber cuánta agua necesita nuestra planta es el primer paso. Sabemos, por regla general, que las especies tropicales requieren más agua que las cactáceas desérticas. Pero no solo debemos pensar en la cantidad, sino también en la hora del riego, ya que el agua se comporta de forma diferente según las condiciones ambientales. Esto significa que regar en el momento equivocado puede resultar perjudicial para la planta, especialmente en verano, cuando la radiación solar es más intensa.

Al mediodía, el sol alcanza su punto más alto y, con el aumento de la temperatura, el agua comienza a evaporarse con mayor rapidez. Si riegas durante las horas centrales del día, gran parte del agua se perderá antes de que pueda infiltrarse en el sustrato y ser absorbida por las raíces para llegar al resto de la planta. Dicho de otro modo, regar cuando hace mucho sol es poco eficiente.

En cambio, si aportas el agua cuando el sol está bajo, la evaporación será mucho menor y la planta dispondrá de más tiempo para absorberla.

La evaporación no solo ocurre en el sustrato, sino también en las hojas. Este proceso cumple una función esencial de enfriamiento, conocida como transpiración. Del mismo modo que las personas sudamos para disipar el calor, las plantas utilizan la transpiración para regular su temperatura.

Sin embargo, este mecanismo tiene un coste: el agua que se evapora procede de la que la planta almacena en sus propios tejidos. Es decir, la planta pierde agua para poder enfriarse. Por eso, durante los periodos de altas temperaturas necesita disponer de más agua y, si se riega en las horas de máximo calor, puede no llegar a absorberla a tiempo y sufrir las consecuencias del estrés térmico.

La regla de los tres momentos para regar las plantas durante una ola de calor

Para evitar problemas con el riego, es importante conocer cuáles son los mejores momentos para aportar agua a tus plantas. Ahora que ya sabes que regar al mediodía no es recomendable, te explicamos cuáles son los tres momentos más adecuados para hacerlo y cuidar tus plantas en verano.

Primer momento: al amanecer, la mejor opción

Cuando el sol aún no ha salido, la temperatura es más fresca y la evaporación es mucho menor. Esto permite que la planta tenga tiempo suficiente para absorber el agua e incorporarla a su sistema vascular antes de que lleguen las horas de más calor. Así, cuando el sol alcance su máxima intensidad, estará mejor preparada para soportar las altas temperaturas.

Además, incorporar el riego matutino a tu rutina es una forma práctica de comenzar el día y dejar una tarea hecha antes de salir de casa.

Segundo momento: al caer la tarde, si no has podido al amanecer

Si no has podido regar por la mañana, no te preocupes. La siguiente mejor opción es hacerlo al atardecer, cuando el sol ya ha perdido intensidad y la evaporación vuelve a disminuir.

Eso sí, procura no hacerlo por la noche. El agua que quede sobre las hojas tardará mucho más en secarse y la humedad prolongada puede favorecer la aparición de hongos y otras enfermedades.

Tercer momento: cuando la tierra realmente lo pide

Aunque tengas una rutina de riego, no conviene seguir el calendario de forma estricta. Si el sustrato se ha secado antes de lo previsto, no esperes al siguiente día programado para volver a regar.

Cuando observes que la tierra adquiere un color más claro y está seca al tacto, será el momento de aportar agua. Esto es especialmente importante durante las olas de calor, cuando las plantas pierden humedad con mayor rapidez. En otoño e invierno los riegos pueden espaciarse más, pero en verano es normal que sea necesario regar con mayor frecuencia.

Los errores al regar que pueden debilitar tus plantas cuando hace mucho calor

Tan importante como saber cuándo regar es conocer qué prácticas conviene evitar. Durante las olas de calor, algunos errores muy habituales pueden estresar a las plantas o incluso favorecer la aparición de enfermedades.

Estos son algunos de los errores más comunes al regar las plantas durante los periodos de mucho calor:

Regar con frecuencia, pero en poca cantidad

Es preferible realizar un riego abundante y más espaciado que regar todos los días con muy poca agua. Este último método solo humedece la superficie del sustrato, favorece que las raíces permanezcan constantemente húmedas y puede aumentar el riesgo de pudrición.

Mojar las hojas de determinadas plantas

Algunas especies agradecen una ligera pulverización sobre sus hojas, pero otras pueden verse perjudicadas si permanecen mojadas. Es el caso de muchas suculentas, que no necesitan recibir agua directamente sobre el follaje, ya que cuentan con una capa protectora llamada pruina, que actúa como una especie de protector frente a la radiación solar.

En cualquier caso, lo más recomendable es dirigir el agua siempre al sustrato y no a las hojas.

Regar con agua muy fría

Aunque pueda parecer una buena idea para refrescar las plantas, utilizar agua muy fría puede provocar un choque térmico, especialmente si el sustrato y las raíces están muy calientes.

Lo más aconsejable es regar con agua a temperatura ambiente para evitar cambios bruscos que puedan estresar a la planta.

Qué plantas necesitan más agua durante una ola de calor y cuáles prefieren que no las riegues tanto

No todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua. Conocer sus necesidades te ayudará a ajustar el riego durante las olas de calor y evitar tanto la deshidratación como el exceso de humedad.

Aquí te dejamos una lista orientativa para que puedas organizar mejor el riego de tus plantas durante las olas de calor.

Plantas que suelen requerir más agua

  • Tropicales: helechos, marantas, calateas y monsteras.
  • Plantas de flor ornamental: hortensias, dalias, gardenias y belenes.
  • Aromáticas: albahaca, menta, perejil y cilantro.

Plantas que suelen requerir menos agua

  • Suculentas, cactáceas y crasas: nopales, echeverias, sedums y agaves.
  • Mediterráneas y xerófitas: lavanda, romero y olivo.

Ten en cuenta que esta clasificación es orientativa. La frecuencia de riego también dependerá de factores como el tamaño de la maceta, el tipo de sustrato, la exposición al sol y las condiciones ambientales, por lo que siempre conviene comprobar la humedad de la tierra antes de volver a regar.

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Bibliografía
  • Epic Gardening (2024) Don’t make these 7 watering mistakes in your garden. Disponible en: https://www.epicgardening.com/watering-mistakes/