El otoño se caracteriza por sus cálidos colores pardos, ocres y amarillos, una gama cromática que también podemos disfrutar en el jardín gracias a las flores de temporada. Aunque los días se acortan y las temperaturas comienzan a bajar, todavía hay muchas opciones para llenar de color los espacios exteriores.
Si quieres disfrutar de un jardín otoñal lleno de flores amarillas, octubre es un buen momento para plantar algunas especies que se adaptan a esta estación. Los crisantemos, los pensamientos, los tagetes, las rudbeckias y las caléndulas son cinco opciones ornamentales que destacan por sus tonos intensos y sus diferentes formas. Elegir la más adecuada dependerá de las condiciones de tu espacio y de los cuidados que puedas proporcionarle.
Crisantemo amarillo: una de las flores más representativas del otoño
Se identifica por producir grandes pompones florales de múltiples pétalos delgados y alargados. Las hay con flores de varios colores, pero los amarillos son los clásicos y más buscados.
Se usan como flores para delimitar espacios exteriores y, por sus largos tallos delgados, también sirven de flores de corte para hacer ramos. Si los sumas a tu jardín podrás tenerlos a mano para ello.
Su temporada de floración va de septiembre a noviembre, así que plantarlo en octubre irá muy bien. Para tener crisantemos en casa, considera estos cuidados:
- Luz: como planta ornamental de flores llamativas, requiere exposición solar directa en esta época del año.
- Sustrato: proporciona buen drenaje para que el agua no pudra las raíces. Puedes añadir algún material como perlita, roca volcánica o piedra pómez para este fin.
- Riego: es de riego moderado, por lo que conviene que el sustrato se seque entre riegos.
- Poda: poda frecuentemente para promover el buen crecimiento floral.
Pensamiento amarillo: una flor resistente al frío
Si lo que buscas es una flor más elegante y exótica, puedes optar los pensamientos, de los cuales hay variedades amarillas. Son flores de temporada fáciles de cuidar y resistentes al frío, por lo que son una excelente opción para llenar de color tu jardín durante el otoño. Aprovecha esta época para plantarlos y disfrutar de su floración.
Se encuentran en tamaño grande, de unos 5 centímetros de diámetro, o miniatura, de 1 centímetro, y pueden crecer bien tanto en maceta o en el suelo. Suelen usarse para balcones y para jardines, pues crecen mejor en exterior que en interior.
En cuanto a sus cuidados, requieren lo siguiente:
- Luz: necesita sol, pero también puede soportar semisombra, siempre y cuando reciba un mínimo de 4 horas al día.
- Sustrato: con buen drenaje a través de la incorporación de perlita, y muchos nutrientes que pueden aportarse regularmente a través de humus de lombriz.
- Riego: es de riego regular, a hacerlo cuando el primer centímetro superficial del sustrato se seque.
Tagetes amarillos: flores de colores intensos para el jardín
El género Tagetes es nativo de Mesoamérica, pero hoy ya se ha extendido y naturalizado a diferentes regiones del mundo por su enorme adaptabilidad.
Es una flor de otoño típica de Día de Muertos en México por su momento de floración otoñal, figurando entre jardines del hemisferio norte como una ornamental de temporada.
Se pueden encontrar diferentes variedades. Aunque las de flores naranjas son las más comunes, también las hay en amarillo. Igualmente, también se pueden encontrar los colores mezclados en grandes y redondeadas cabezas florales.
Esto es lo que conviene saber para tener una en casa:
- Luz: colócalas bajo sol total para que den su máximo potencial de floración y de color más intenso.
- Sustrato: agrega una cierta cantidad de arena, u otro material ligero y drenante, al sustrato universal para favorecer un buen drenaje, indispensable para la planta.
- Riego: idealmente hay que mantener el sustrato húmedo, sin llegar a encharcarlo. Las flores son un buen indicador. Si están decaídas, requieren algo más de agua.
Rudbeckia amarilla: una flor que atrae a los polinizadores
La Rudbeckia hirta “Amarillo Gold” es una variedad de flor compuesta, pariente de las margaritas y los girasoles, característica por tener un centro negro, el rasgo que le da el nombre común de Susana de ojos negros, y por tener pétalos amarillos.
Es ideal para un jardín de estilo campestre, por su crecimiento asilvestrado. Dado que tiene crecimiento de herbácea, es excelente para dejarla crecer libre al aire libre, que además servirá como oasis para polinizadores que busquen su néctar. Por su larga temporada de floración desde comienzos de otoño hasta la primera nevada, es excelente como flor de otoño
Revisemos cuáles son sus cuidados:
- Luz: colócala en exterior y bajo sol total.
- Sustrato: prefiere un suelo arcilloso, y con buena estructura. Puedes lograrlo con 2 partes de tierra negra, 2 partes de humus de lombriz, y una parte de perlita.
- Riego: mantén el sustrato siempre húmedo para que prospere.
Caléndula amarilla: una opción medicinal para el jardín de otoño
La caléndula es una gran opción para integrar a un jardín de otoño, no solamente por sus espectaculares flores naranjas y amarillas, sino porque además podrás tener una planta medicinal. Esta planta tiene propiedades cicatrizantes, antisépticas y calmantes, ideal para hacer aceites macerados en casa, e incluso para infusiones.
Sus flores aparecen en otoño, manteniéndose como hierbas bajas ideales para cubrir espacios amplios.
Sus cuidados básicos son:
- Luz: colócala bajo sol directo para que produzca abundantes y coloridas flores.
- Sustrato: incorpora a la tierra una parte de perlita y dos partes de humus de lombriz, para que tenga más aporte de nutrientes y buen drenaje.
- Riego: procura que el sustrato se mantenga siempre algo húmedo, pero sin que llegue a encharcarse.
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