Septiembre marca un punto de inflexión en el jardín. El calor del verano empieza a perder fuerza, las noches son más frescas y poco a poco cambian las necesidades de muchas plantas.
Aunque todavía queden días de temperaturas cálidas, este mes es una buena oportunidad para hacer algunos trabajos antes de que llegue el otoño y el frío limite determinadas tareas.
Desde preparar el suelo hasta revisar el riego o proteger las plantas más delicadas, hay varios trabajos que conviene no dejar para última hora. Estas son 7 tareas que deberías tener encaminadas antes de que termine septiembre.
Retira las flores marchitas, hojas dañadas y restos del verano
Después de varios meses de calor, el jardín suele acumular flores marchitas, hojas secas, ramas dañadas y restos de algunas plantas que han terminado su ciclo.
Septiembre es un buen momento para hacer una limpieza general y retirar todo aquello que ya no aporta nada a las plantas. También conviene eliminar las partes claramente enfermas o dañadas, siempre que la especie tolere esta intervención.
Esta limpieza no consiste en dejar el jardín completamente desnudo, sino en retirar los restos que puedan convertirse en refugio de plagas o enfermedades y mejorar el estado general de las zonas de cultivo.
Además, permite comprobar con más facilidad qué plantas necesitan atención antes de que avance el otoño.
Deja preparado el suelo para las próximas plantaciones
El final del verano también es un buen momento para poner a punto la tierra. Si el suelo está muy compacto después de los meses de calor, puedes airearlo ligeramente y retirar las malas hierbas que hayan aparecido.
También puedes aprovechar para incorporar compost o materia orgánica bien descompuesta, especialmente en las zonas donde vayas a plantar durante las próximas semanas.
No hace falta remover profundamente toda la tierra: en muchos casos basta con trabajar la capa superficial y mejorar su estructura.
La ventaja de hacerlo ahora es que el suelo queda preparado para las nuevas plantaciones de otoño y para los bulbos que pasarán los próximos meses bajo tierra antes de florecer.
Revisa qué podas necesita realmente el jardín
Septiembre puede ser un buen momento para revisar el estado de árboles, arbustos y setos, pero no significa que haya que podarlo todo.
Antes de sacar las tijeras conviene comprobar las necesidades de cada especie. En algunos casos pueden realizarse podas ligeras de limpieza para eliminar ramas secas, dañadas o mal orientadas, mientras que otras especies es mejor dejarlas para otra época.
También es una buena ocasión para revisar los setos y detectar ramas que hayan crecido demasiado durante el verano.
La clave está en no hacer una poda drástica por sistema. El momento adecuado depende de la especie, el clima y el tipo de poda que se quiera realizar.
Planta ahora los bulbos que quieres ver florecer en primavera
Una de las tareas más interesantes de septiembre es pensar en el jardín que quieres tener dentro de unos meses.
Aunque algunas especies se plantan más adelante, el otoño es la época indicada para empezar a introducir muchos bulbos de floración primaveral, como narcisos, jacintos, crocus, muscari o tulipanes, dependiendo de la zona y de las condiciones concretas.
Plantarlos con antelación permite que desarrollen sus raíces antes de la llegada del frío y queden preparados para brotar cuando llegue la primavera.
Si quieres llenar el jardín de flores después del invierno, septiembre es el momento de empezar a planificarlo, aunque para algunas variedades sea preferible esperar unas semanas.
Ajusta el riego antes de que llegue el otoño
Una de las cosas que conviene revisar antes de terminar septiembre es el riego. Mantener exactamente la misma frecuencia que durante una ola de calor puede ser contraproducente cuando las temperaturas empiezan a bajar.
Las necesidades de agua disminuyen progresivamente con el final del verano, aunque esto depende mucho de la meteorología, el tipo de suelo, la orientación y las especies cultivadas.
Por eso, en lugar de seguir un calendario rígido, conviene comprobar la humedad del suelo y adaptar el riego a las condiciones reales.
También es un buen momento para revisar los goteros, tuberías y conexiones de los sistemas de riego y solucionar pequeñas fugas antes de que lleguen las lluvias otoñales.
Protege las plantas más sensibles antes de las primeras noches frías
No todas las plantas toleran igual el descenso de temperaturas. Algunas especies tropicales o sensibles al frío pueden empezar a sufrir cuando llegan las primeras noches frescas.
Antes de que se produzca un descenso importante de las temperaturas, conviene identificar cuáles son las plantas que necesitarán protección.
En el caso de las que están en maceta, una de las opciones más sencillas es trasladarlas a un lugar más protegido, como una terraza cubierta, un porche o el interior de casa si sus necesidades lo permiten.
En las plantas que permanecen en el exterior pueden utilizarse acolchados para proteger la zona de las raíces y, cuando sea necesario, materiales específicos de protección frente al frío.
No hace falta adelantarse demasiado: la protección debe adaptarse a las temperaturas de cada zona y a la resistencia de cada especie.
Renueva el acolchado y deja las herramientas listas para el otoño
La última tarea puede parecer menor, pero ayuda a afrontar los próximos meses con el jardín en mejores condiciones.
Puedes revisar el acolchado del suelo y reponerlo si ha desaparecido o se ha deteriorado durante el verano. Una capa de acolchado o mulching adecuada ayuda a conservar la humedad y protege las raíces frente a cambios bruscos de temperatura.
También es un buen momento para limpiar y revisar las herramientas de jardinería. Tijeras, palas, azadas o rastrillos pueden acumular tierra y restos vegetales después de meses de uso.
Dejarlas limpias y en buenas condiciones ahora hará que estén listas para las tareas de otoño y, además, permitirá detectar si alguna necesita ser reparada o sustituida.
Septiembre es el momento de preparar lo que vendrá después
No todas estas tareas tienen que hacerse el mismo día ni todas son necesarias en todos los jardines. El clima de cada zona de España, las especies cultivadas y el estado del jardín marcarán qué trabajos tienen más sentido.
Pero septiembre ofrece una ventaja: todavía hay margen para preparar el jardín antes de que el otoño avance.
Una limpieza general, un suelo bien preparado, un riego ajustado y la protección de las plantas más delicadas pueden marcar la diferencia cuando lleguen las primeras lluvias y bajen las temperaturas. Y mientras tanto, plantar algunos bulbos permitirá empezar a trabajar desde ahora en el jardín que florecerá la próxima primavera.
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