Los parques eólicos marinos son considerados generalmente como símbolos de la transición energética europea. Grandes estructuras de acero instaladas mar adentro para producir electricidad limpia y reducir emisiones. Pero frente a la costa de Portugal ocurrió algo que sorprendió incluso a biólogos marinos: un parque eólico marino terminó siendo un refugio para centenares de especies marinas.
El caso corresponde al parque WindFloat Atlantic, situado frente a la costa de Viana do Castelo, en el norte de Portugal. Allí, investigaciones recientes detectaron más de 270 especies viviendo alrededor de las plataformas flotantes y de las estructuras sumergidas del parque. Entre ellas aparecen crustáceos, peces, moluscos, como los pulpos, y organismos filtradores que encontraron en esas instalaciones una especie de arrecife artificial.
La noticia llamó la atención porque durante años existió temor a que este tipo de infraestructuras dañaran ecosistemas marinos sensibles. Sin embargo, varios estudios científicos muestran que, bajo determinadas condiciones, las bases submarinas de los parques eólicos pueden transformarse en hábitats complejos para fauna marina.
Cómo un parque eólico terminó funcionando como un arrecife artificial
El fenómeno tiene una explicación relativamente sencilla desde el punto de vista ecológico. En muchas zonas marinas, especialmente fondos arenosos o degradados, las estructuras duras son escasas. Cuando aparecen pilotes, cadenas, plataformas o bases metálicas, numerosos organismos comienzan rápidamente a colonizarlas.
Primero llegan algas, mejillones y pequeños invertebrados adheridos a las superficies. Luego aparecen crustáceos, peces pequeños y depredadores atraídos por la disponibilidad de alimento. Con el tiempo, se forma una red ecológica mucho más compleja.
La Comisión Europea explica que algunos parques eólicos offshore (marinos) pueden actuar como "zonas de exclusión pesquera involuntarias", ya que restringen parte de la actividad industrial y generan áreas relativamente protegidas para la fauna marina.
En el caso portugués, investigadores identificaron especies asociadas a arrecifes rocosos viviendo en torno a estructuras que originalmente no existían en el ecosistema local.
Pulpos, peces y más biodiversidad inesperada en este parque eólico marino portugués
Uno de los hallazgos más llamativos fue la abundancia de cefalópodos, como los pulpos, en la zona. Estos animales suelen buscar refugios complejos donde esconderse de depredadores y proteger huevos o zonas de descanso. Las cavidades y estructuras generadas por el parque eólico ofrecieron justamente ese tipo de entorno.
Además de pulpos, los estudios registraron más variedad de especies, como otros moluscos, peces bentónicos, crustáceos, esponjas marinas, anémonas y organismos filtradores.
Algunas investigaciones relacionadas con parques eólicos del mar del Norte habían observado fenómenos parecidos años atrás. Un estudio publicado en Frontiers in Marine Science describió que estas infraestructuras pueden aumentar localmente la biodiversidad marina al generar hábitats tridimensionales complejos.
No todos los científicos son igual de optimistas
Aun así, los investigadores advierten que el impacto ecológico de los parques eólicos marinos no es automáticamente positivo.
El efecto depende de factores como la ubicación, el tipo de fondo marino, el ruido submarino, las rutas migratorias, la intensidad de obras y mantenimiento y el comportamiento de aves y mamíferos marinos.
La Agencia Europea de Medio Ambiente señala que la expansión masiva de parques offshore debe planificarse cuidadosamente para evitar impactos negativos acumulativos sobre biodiversidad marina.
Las especies sensibles al ruido submarino, como cetáceos o algunos peces migratorios, generan especial preocupación. Durante la construcción de pilotes y cimentaciones se producen vibraciones intensas que pueden alterar comportamientos de navegación, alimentación y reproducción.
Qué tiene de especial el parque eólico marino WindFloat Atlantic
El parque portugués también resulta interesante porque utiliza tecnología flotante, distinta de los parques offshore tradicionales fijados directamente al fondo marino.
Las plataformas WindFloat están ancladas mediante cadenas y sistemas de amarre flotantes capaces de operar en aguas más profundas.
Eso cambia parcialmente la interacción con el ecosistema. Al requerir menos cimentación rígida, algunas alteraciones sobre el fondo podrían reducirse respecto de infraestructuras convencionales. Portugal apostó especialmente por este modelo debido a la profundidad de sus costas atlánticas.
En cuanto al papel de los "arrecifes artificiales", se ha verificado que buques hundidos, plataformas petroleras abandonadas y estructuras submarinas suelen terminar colonizados por organismos marinos. En algunos países incluso se construyen arrecifes artificiales deliberadamente para recuperar biodiversidad o favorecer poblaciones pesqueras.
La NOAA estadounidense explica que estos arrecifes pueden aumentar refugios y superficies de alimentación para numerosas especies. Sin embargo, también existen riesgos ecológicos. Algunas estructuras favorecen especies invasoras, como el pez león, o alteran cadenas tróficas locales.
Por eso los científicos insisten en analizar cada caso de forma independiente y no asumir automáticamente que toda infraestructura marina tendrá efectos positivos.
El auge de la energía eólica marina en Europa y la situación en España
Europa vive actualmente una expansión acelerada de parques eólicos offshore. La Unión Europea considera esta tecnología clave para alcanzar objetivos climáticos y reducir dependencia de combustibles fósiles. La estrategia europea busca multiplicar enormemente la capacidad instalada de energía marina antes de 2050. España también estudia acelerar proyectos flotantes en Canarias, Galicia y el Mediterráneo.
El Ministerio para la Transición Ecológica aprobó en 2023 los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), que delimitan áreas potenciales para futuros parques eólicos marinos.
Los futuros parques eólicos marinos españoles podrían generar fenómenos similares de colonización biológica, especialmente en estructuras flotantes.
Sin embargo, los científicos españoles piden prudencia. Instituciones como el Instituto Español de Oceanografía recuerdan que cada ecosistema responde de manera diferente y que todavía existen muchos interrogantes sobre impactos a largo plazo.
En cualquier caso, el ejemplo portugués muestra algo inesperado: infraestructuras diseñadas para producir energía pueden terminar convirtiéndose también en hábitats complejos para la vida marina.
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