Los microplásticos se han convertido en uno de los contaminantes más extendidos del planeta y ya están presentes en casi todos los ecosistemas conocidos. Diversos estudios científicos señalan que estas diminutas partículas no solo se acumulan en océanos y suelos, sino que pueden incorporarse a los organismos vivos y alterar procesos biológicos fundamentales.
Hoy, la evidencia acumulada apunta a una misma conclusión: los microplásticos están afectando a animales, plantas y personas. Desde cambios a nivel celular hasta impactos en la salud de los ecosistemas y posibles efectos en el organismo humano, la investigación científica sigue ampliando el alcance real de este problema global.
Cómo afectan los microplásticos a las células de animales y plantas
Los microplásticos (MP) y nanoplásticos (NP) son fragmentos de polímeros. Estas partículas atraviesan las barreras celulares, inducen especies reactivas de oxígeno y aumentan la peroxidación lipídica, lo que provoca daño en el ADN, roturas de doble cadena y alteraciones epigenéticas como hipometilación del ADN.
En cerdos, se realizó un estudio in vivo, concluyendo que la ingestión de microplásticos de PET provoca cambios en la expresión de 24 genes relacionados con el metabolismo del colesterol y la oxidación, aumenta la catalasa y disminuye el superóxido dismutasa y glutatión peroxidasa en el hígado, con signos de disfunción hepática.
Por otro lado, en vegetales, la investigación publicada en Frontiers, indica que los microplásticos se acumulan en las raíces y penetran por el sistema vascular; esta exposición reduce la biomasa, el contenido de clorofila, la fotosíntesis y la absorción de nutrientes. Las raíces de plántulas expuestas muestran menor longitud, alteraciones cromosómicas y descenso del índice mitótico, lo que indica citotoxicidad y genotoxicidad.
El impacto de los microplásticos en los ecosistemas y la biodiversidad
Tal y como explican en esta publicación de Fauna & Flora, una organización benéfica internacional dedicada a la conservación de la vida silvestre, los microplásticos han sido hallados en todos los océanos, desde la superficie hasta los sedimentos profundos, en el hielo polar, ríos y suelos agrícolas.
El pequeño tamaño de los microplásticos los hace biodisponibles y fáciles de ingerir, por lo que se transfieren a lo largo de las cadenas tróficas: zooplancton, peces, aves y mamíferos marinos los ingieren directa o indirectamente.
Las partículas causan asfixia, obstrucción intestinal y sensación de saciedad falsa, lo que reduce el crecimiento y la reproducción de las especies, y pueden debilitar el sistema inmunitario. Los aditivos plásticos (bisfenoles, retardantes de llama) y contaminantes adsorbidos como PCBs y metales se liberan en los tejidos de los organismos, ocasionando alteraciones metabólicas y hormonales.
En los ecosistemas terrestres los microplásticos cambian la estructura del suelo, afectan la retención de agua y la comunidad microbiana y, al ser ingeridos por invertebrados, pueden transferirse a vertebrados. Más del 80 % de los microplásticos de las aguas pluviales procede de fuentes terrestres como el desgaste de neumáticos, polvo de carreteras y basura. Este flujo se suma a la dispersión atmosférica, que transporta partículas a zonas remotas.
Qué efectos pueden tener los microplásticos en la salud humana
Los seres humanos están expuestos a los microplásticos a través de la dieta, el agua potable y la inhalación.
Un artículo de Stanford Medicine estima que una persona ingiere el equivalente a una tarjeta de crédito por semana. Las partículas se han detectado en la sangre, placenta, pulmones, cerebro, testículos, leche materna y orina. In vitro y en animales, la exposición provoca inflamación, daño celular, desequilibrio metabólico y alteraciones del sistema inmunitario.
Por otro lado, en un artículo de investigación publicado en el New England Journal of Medicine informó que el 58,4 % de los pacientes sometidos a endarterectomía carotídea tenían microplásticos de polietileno en la placa arterial, y su presencia se asoció a un aumento del riesgo de infarto, ictus o muerte. Previamente, también se hallaron microplásticos en placenta, pulmones, hígado y leche materna, y modelos preclínicos muestran que inducen estrés oxidativo, inflamación y apoptosis en células vasculares.
De dónde vienen los microplásticos y cómo llegan al medio ambiente
Según la investigación de Iwanowicz, et al. (2024) existe más de una vía por la cual los microplásticos llegan a los ecosistemas:
- Tratamiento de aguas residuales: las depuradoras eliminan 95–99 % de las partículas, pero el enorme volumen de agua hace que el efluente aún contenga cantidades significativas; los lodos deshidratados aplicados a suelos agrícolas aportan miles de partículas por kilogramo.
- Escorrentía urbana: las aguas pluviales recogen partículas procedentes del desgaste de neumáticos, polvo de carreteras, residuos plásticos y suelos, y sus cargas pueden ser hasta 300 veces superiores a las del efluente de las depuradoras. Las instalaciones de retención (bioretenciones, jardines de lluvia) pueden capturar el 83–96 % de estas partículas, pero requieren mantenimiento.
- La dispersión atmosférica también es relevante: los microplásticos son levantados por el viento desde carreteras, campos y océanos, transportados a grandes distancias y depositados incluso en zonas remotas; se estima una deposición de 22.000 toneladas al año en la parte continental de EE.UU..
Qué se está haciendo para reducir la contaminación por microplásticos
La Unión Europea aprobó en septiembre de 2023 una restricción en el marco de REACH que prohíbe la comercialización de microplásticos añadidos intencionalmente en detergentes, cosméticos, pellets de césped artificial, pinturas y fertilizantes; la medida entró en vigor el 17 de octubre de 2023 y se aplica progresivamente durante distintos periodos transitorios.
A nivel global, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente aprobó en 2022 la resolución 5/14 para negociar un tratado jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluidos los microplásticos, abarcando todo su ciclo de vida; el comité negociador inició su labor en 2022 y se prevé acordar el tratado entre 2024 y 2026.
Estados Unidos, por su parte, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) presentó en 2024 una estrategia nacional para prevenir la contaminación plástica que busca reducir la producción, innovar en diseño, disminuir la generación de residuos y mejorar la gestión y captura de plásticos.
Si deseas leer más artículos parecidos a Los científicos coinciden: el impacto de los microplásticos afecta a animales, plantas y personas, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Contaminación.