Cuando el invierno empieza a ceder, España se tiñe de blanco y rosa con la floración de los almendros. Este espectáculo efímero transforma pueblos, campos y valles en auténticos lienzos naturales que parecen salidos de una postal. Cada región ofrece su propio encanto, combinando rutas de senderismo, pueblos históricos y gastronomía local.
Aunque los almendros florecen solo unas semanas, el viaje vale la pena. No se trata solo de disfrutar del color, sino también de vivir experiencias únicas: paseos entre árboles, festivales, talleres y hasta rutas gastronómicas. Aquí te contamos cinco de los mejores lugares de España para ver los almendros en flor y contemplar con calma esta maravilla de la naturaleza.
1. Mula, Murcia: la feria del almendro en flor
En el noroeste de la Región de Murcia, Mula se ha ganado un lugar propio en el mapa de las grandes floraciones de almendros. A finales de enero y durante febrero, más de 20.000 hectáreas se cubren de flores blancas y rosadas, creando paisajes sorprendentes y poco masificados.
Es una de las zonas con mayor superficie dedicada al cultivo de la almendra en España, especialmente de producción ecológica. La floración aquí llega antes que en muchos otros puntos del país, lo que la convierte en una de las primeras en anunciar la primavera.
Además, durante estas semanas se celebra la Feria del Almendro en Flor, con rutas a pie y en bicicleta, actividades culturales, propuestas gastronómicas y planes pensados para todos los públicos. Una experiencia que combina naturaleza, tradición y calma.
2. Santiago del Teide, Tenerife: almendros con vistas al Atlántico
En Canarias, la floración del almendro se adelanta al resto del país. En el suroeste de Tenerife, Santiago del Teide vive este espectáculo desde mediados de enero hasta febrero, gracias a su clima templado.
Aquí, los almendros florecen en un entorno único. Caminos de lava, barrancos volcánicos y vistas al Atlántico acompañan a los árboles en flor. Una de las rutas más conocidas es la que conecta Santiago del Teide con Arguayo, atravesando un espacio natural protegido.
Durante estas semanas, el municipio organiza actividades culturales, rutas guiadas y propuestas gastronómicas centradas en la almendra. Un plan perfecto para combinar senderismo, paisaje y sabores locales en uno de los entornos más singulares de España.
3. Quinta de los Molinos, Madrid: un oasis urbano
No hace falta salir de una gran ciudad para disfrutar de la floración. En Madrid, la Quinta de los Molinos se convierte cada febrero en uno de los lugares más visitados. Sus cerca de 1.500 almendros crean un paisaje que recuerda, por momentos, a los parques más famosos de Japón.
Este parque histórico, situado al este de la capital, mezcla zonas ajardinadas con áreas de carácter agrícola. Los almendros conviven con pinos, olivos y edificios históricos, lo que convierte el paseo en una experiencia muy completa.
Es una opción perfecta para una escapada urbana, ideal para quienes quieren disfrutar de la floración sin coche y en un entorno accesible.
4. Loarre, Huesca: almendros junto al castillo románico
El castillo de Loarre, uno de los mejor conservados del románico europeo, se alza sobre una colina rodeada de almendros. Cuando florecen, entre febrero y marzo, el contraste entre la piedra y el blanco rosado de los árboles es espectacular. A los pies de la fortaleza, los campos se llenan de flores y crean un paisaje muy fotogénico.
Desde el pueblo parten caminos sencillos para pasear entre almendros sin dificultad. La experiencia se completa con vistas abiertas a la Hoya de Huesca y al Prepirineo. Un destino perfecto para unir historia, naturaleza y tranquilidad en una misma escapada.
5. Alcalalí, Alicante: festival y rutas entre almendros
En el valle de la Marina Alta, Alcalalí vive la floración del almendro como una auténtica celebración. Cada febrero organiza el festival Feslalí, dedicado por completo a este espectáculo natural. Durante varios días se proponen rutas entre almendros, algunas con música en directo y miradores con vistas al valle.
El ambiente se completa con actividades culturales, talleres, gastronomía local y productos elaborados con almendra. Es un plan ideal para recorrer el paisaje a pie, disfrutar del entorno rural y descubrir uno de los rincones más bonitos del interior de Alicante.
La floración de los almendros es un fenómeno efímero que transforma España en un país de colores blancos y rosas durante febrero. Desde Mula en Murcia, hasta Santiago del Teide en Tenerife, pasando por Madrid, Huesca y Alicante, cada lugar ofrece su propio encanto: rutas de senderismo, festivales, patrimonio histórico y gastronomía local.
Si buscas un plan que combine naturaleza, cultura y fotografía, no hay mejor momento que la floración del almendro. Solo hay que elegir el destino y dejarse llevar por uno de los espectáculos naturales más bellos de España.
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