Con la llegada de las olas de calor, el aire acondicionado se convierte en uno de los electrodomésticos más utilizados en millones de hogares. Sin embargo, también es uno de los que más dudas genera cuando llega la factura de la luz. Entre los hábitos más extendidos está el de apagar el equipo en cuanto la habitación se enfría demasiado, pensando que así se reducirá el consumo eléctrico.
Lo que muchos desconocen es que esta práctica puede tener el efecto contrario. Cada vez más especialistas en climatización y eficiencia energética, como J. J. Aires Acondicionados explica en su vídeo, coinciden en que encender y apagar continuamente el aparato obliga al sistema a trabajar más intensamente para recuperar la temperatura deseada, lo que puede traducirse en un mayor gasto energético.
La clave no está en apagar y encender el aire acondicionado constantemente, sino en utilizarlo de forma inteligente, ajustando correctamente la temperatura y permitiendo que el equipo funcione de manera estable.
Apagar el aire acondicionado cuando tienes frío puede hacer que gastes más luz después
"Si apagas el aire acondicionado cada vez que te da frío no estás ahorrando energía, estás haciendo exactamente lo contrario", advierten desde @jjairesacondicionados.
Aunque pueda parecer contradictorio, un aire acondicionado consume una parte importante de la energía justo en el momento del arranque. Cuando el aparato se pone en marcha después de haber estado apagado, el compresor necesita trabajar a máxima potencia para volver a enfriar la estancia.
En el vídeo siguen explicando que "El componente que más energía gasta en el aire acondicionado es el compresor y gasta mucha energía al arrancar, más que si lo mantuvieras encendido durante mucho tiempo".
Si este proceso se repite varias veces al día, el equipo realiza continuamente esos picos de consumo. En cambio, cuando mantiene una temperatura constante, especialmente en los modelos con tecnología inverter, el sistema reduce automáticamente su potencia una vez alcanzado el nivel programado.
Es decir, mantener una temperatura estable suele ser más eficiente que provocar continuos ciclos de apagado y encendido.
Los expertos explican que el funcionamiento continuo no significa que el aparato esté consumiendo al máximo durante todo el tiempo. Una vez climatizada la vivienda, el equipo únicamente realiza pequeños ajustes para conservar la temperatura, necesitando mucha menos energía que al iniciar el proceso de refrigeración.
La temperatura ideal para ahorrar sin pasar calor
Otro de los errores habituales consiste en programar temperaturas demasiado bajas pensando que así la casa se enfriará antes.
En realidad, los equipos de aire acondicionado enfrían prácticamente a la misma velocidad independientemente de la temperatura seleccionada. La diferencia es que, si el usuario fija el termostato en 19 o 20 grados, el aparato seguirá funcionando durante más tiempo hasta intentar alcanzar ese objetivo.
Diversos especialistas recomiendan mantener el aire acondicionado entre los 25 y los 27 grados durante el verano. Este rango ofrece un buen equilibrio entre confort y eficiencia energética, además de reducir el contraste térmico con el exterior.
Algunos expertos recuerdan incluso que por cada grado que se reduce innecesariamente la temperatura programada, el consumo eléctrico puede aumentar alrededor de un 7 %, una diferencia que acaba reflejándose en la factura mensual.
También conviene evitar dirigir el flujo de aire directamente hacia las personas. Muchas veces la sensación de frío se debe a que el chorro incide de forma directa, cuando bastaría con modificar la orientación de las lamas sin necesidad de apagar completamente el equipo.
Otros consejos para reducir la factura del aire acondicionado este verano
El ahorro no depende únicamente del uso del aparato. Existen pequeños hábitos que ayudan a mejorar el rendimiento del sistema y disminuir el consumo energético.
- Uno de los más importantes consiste en mantener limpios los filtros. Cuando acumulan polvo, el equipo necesita trabajar más para mover el aire, reduciendo su eficiencia.
- También resulta recomendable cerrar puertas y ventanas mientras el aire acondicionado está funcionando. De poco sirve refrigerar una habitación si el aire frío se escapa constantemente o entra calor desde el exterior.
- Durante las horas de mayor insolación, bajar persianas, utilizar cortinas o toldos y evitar que el sol entre directamente en la vivienda permite reducir varios grados la temperatura interior antes incluso de encender el aparato.
- Otra estrategia eficaz consiste en combinar el aire acondicionado con un ventilador de techo o de pie. El movimiento del aire del ventilador mejora la sensación térmica, permitiendo subir uno o dos grados el termostato sin perder confort, lo que supone un ahorro considerable durante todo el verano.
- Por último, conviene revisar periódicamente el estado del equipo. Un mantenimiento adecuado no solo prolonga la vida útil del aparato, sino que también garantiza que funcione con el menor consumo posible.
El ahorro está en mantener una temperatura estable
La idea de apagar el aire acondicionado cada vez que sentimos frío parece lógica, pero no siempre es la decisión más eficiente. Los sistemas modernos están diseñados para regular su potencia automáticamente y consumir menos una vez alcanzada la temperatura programada.
En lugar de encender y apagar continuamente el equipo, los especialistas recomiendan ajustar el termostato a una temperatura razonable, mantener la vivienda bien aislada del calor exterior y realizar un mantenimiento periódico del aparato.
Pequeños cambios en la forma de utilizar el aire acondicionado pueden marcar una diferencia notable al final del verano, tanto en el confort dentro de casa como en el importe de la factura eléctrica.
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