Con la llegada del calor, hay un gesto que se repite en miles de hogares: encender el aire acondicionado y aprovechar para poner la lavadora. Parece una forma práctica de adelantar tareas, pero varios ingenieros especializados en eficiencia energética advierten de que esta combinación puede tener un impacto directo en el consumo eléctrico.
Aunque utilizar ambos electrodomésticos al mismo tiempo no supone un peligro para la instalación si esta está en buen estado, sí puede aumentar la potencia demandada en un mismo momento y hacer que el gasto energético sea mayor de lo necesario. La clave no está tanto en los aparatos, sino en cómo y cuándo se utilizan.
En este artículo explicamos por qué los expertos recomiendan evitar esta práctica, en qué casos realmente merece la pena separar su uso y qué hábitos ayudan a reducir la factura sin renunciar al confort durante el verano.
El motivo por el que los ingenieros desaconsejan usar el aire acondicionado y la lavadora a la vez
Cuando coinciden dos electrodomésticos de elevado consumo, la vivienda demanda una mayor cantidad de potencia de forma simultánea. El aire acondicionado puede consumir entre 700 y más de 2.000 vatios, dependiendo del equipo, mientras que la lavadora alcanza sus picos más altos cuando calienta el agua durante el ciclo de lavado.
El problema no es únicamente la suma de ambos consumos. Los ingenieros explican que estos picos de demanda hacen que la instalación eléctrica trabaje con una carga superior durante determinados momentos del día. Si, además, están funcionando otros aparatos como el horno, el lavavajillas o la vitrocerámica, el consumo instantáneo aumenta todavía más.
Por este motivo, los especialistas aconsejan repartir el uso de los electrodomésticos a lo largo del día siempre que sea posible. No significa que esté prohibido utilizarlos juntos, sino que hacerlo de forma habitual suele ser menos eficiente desde el punto de vista energético.
Además, en viviendas con una potencia contratada ajustada, esta coincidencia puede incluso provocar que salte el interruptor de control de potencia al superar el límite disponible.
El momento del lavado también influye más de lo que parece
No todos los programas de la lavadora consumen la misma electricidad. Los ciclos con agua caliente son los que más energía necesitan porque la resistencia eléctrica debe elevar la temperatura del agua.
En cambio, los programas en frío o a 30 °C reducen considerablemente ese consumo. De hecho, buena parte de la electricidad que utiliza una lavadora se destina precisamente al calentamiento del agua.
Si el aire acondicionado está funcionando durante las horas de más calor y la lavadora utiliza un programa de alta temperatura, ambos aparatos concentrarán buena parte del consumo eléctrico del hogar en el mismo periodo.
Por eso, muchos expertos recomiendan aprovechar los programas de baja temperatura siempre que la ropa lo permita y retrasar el lavado hasta momentos en los que el aire acondicionado ya no sea tan necesario.
Este pequeño cambio puede contribuir a repartir la demanda energética y mejorar la eficiencia del conjunto de la vivienda.
Separar unas horas ambos electrodomésticos puede ayudar a reducir la factura
Aunque el ahorro dependerá de cada hogar, espaciar el funcionamiento del aire acondicionado y de la lavadora suele ser una estrategia sencilla para evitar concentrar grandes consumos.
Si el aire acondicionado ha enfriado ya la vivienda durante la mañana, puede apagarse durante un tiempo mientras se realiza el lavado. Otra opción consiste en poner la lavadora por la noche o a primera hora del día, cuando las temperaturas exteriores todavía son más bajas y el aire acondicionado trabaja menos o ni siquiera resulta necesario.
En las tarifas con discriminación horaria, esta organización puede aportar un beneficio adicional si el lavado coincide con las horas de menor precio de la electricidad.
No se trata únicamente de consumir menos energía, sino también de hacerlo en los momentos más adecuados.
Otros hábitos que ayudan a gastar menos electricidad en verano
Los ingenieros recuerdan que el ahorro energético no depende de una única medida, sino de la suma de pequeños hábitos cotidianos.
Entre las recomendaciones más habituales destacan:
- Mantener la temperatura del aire acondicionado entre 25 y 26 °C.
- Cerrar persianas y cortinas durante las horas de máxima insolación.
- Limpiar periódicamente los filtros del aire acondicionado.
- Utilizar programas de lavado en frío siempre que sea posible.
- Evitar que coincidan varios electrodomésticos de alto consumo.
- Tender la ropa al aire en lugar de utilizar la secadora cuando las condiciones lo permitan.
Cada una de estas acciones aporta un ahorro relativamente pequeño por separado, pero combinadas pueden traducirse en una reducción apreciable del consumo eléctrico durante todo el verano.
La recomendación de los ingenieros para gastar menos electricidad este verano
Utilizar el aire acondicionado y la lavadora al mismo tiempo no supone un riesgo para la mayoría de las instalaciones domésticas, pero sí puede incrementar la demanda eléctrica en un mismo momento y hacer que el consumo sea menos eficiente.
Por ello, los ingenieros aconsejan organizar el uso de los electrodomésticos, especialmente durante los meses de más calor, para repartir los picos de consumo y aprovechar mejor la energía. Separar unas horas el funcionamiento de ambos equipos, optar por programas de lavado en frío y mantener una temperatura adecuada en el aire acondicionado son gestos sencillos que, con el paso de las semanas, pueden reflejarse en la factura de la luz.
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