Los primeros linces ibéricos ya han comenzado a moverse en libertad por el valle del Ebro. Se trata de Windtail y Wynx, dos ejemplares que han pasado varias semanas en un cercado de adaptación en Zaragoza antes de dar este paso clave.
La apertura de este espacio marca el inicio de una nueva fase dentro del programa de reintroducción de la especie en Aragón. A partir de ahora, ambos animales podrán explorar el entorno y empezar a asentarse en el territorio.
Este avance forma parte de un proyecto más amplio que busca consolidar nuevas poblaciones de lince ibérico fuera de sus zonas tradicionales. Y lo que ocurra en las próximas semanas será determinante para su futuro en la zona.
Una suelta clave tras semanas de adaptación
Los protagonistas de este avance son Windtail y Winx, dos linces ibéricos de apenas un año de edad. Ambos han pasado varias semanas en un cercado de presuelta en Zaragoza, un espacio diseñado para facilitar su adaptación progresiva al medio natural.
Este recinto, de unos 18.000 metros cuadrados y con una valla de más de cuatro metros de altura, ha sido fundamental. Allí han aprendido a cazar, especialmente conejos, su principal fuente de alimento. También han desarrollado comportamientos clave para sobrevivir en libertad.
Los veterinarios y técnicos han seguido de cerca su evolución. El resultado ha sido positivo. Los animales han mostrado buena condición física y una relación adecuada entre ellos, lo que ha permitido dar el siguiente paso: abrir el cercado.
Con esta decisión, Windtail y Winx ya pueden moverse libremente por el entorno. Ahora comienza una fase habitual en este tipo de procesos. Los linces explorarán el terreno, recorrerán grandes distancias y, poco a poco, elegirán el lugar donde establecer su territorio.
El valle del Ebro, un nuevo hogar para el lince ibérico
La zona elegida no es casual. Se trata de un área de 27.500 hectáreas en la cuenca del río Huerva, dentro del valle del Ebro. Este espacio reúne condiciones ideales para la especie.
Más del 70% del territorio forma parte de la Red Natura 2000. El paisaje combina matorrales, pinares y cultivos tradicionales de secano. A esto se suma un factor clave: la alta densidad de conejos.
Todo ello convierte la zona en un hábitat perfecto para el lince ibérico. Además, supone un paso estratégico para expandir la presencia de la especie hacia el norte de la península.
Hasta ahora, la mayoría de poblaciones se concentraban en el sur. Con iniciativas como esta en Aragón, y otras en lugares como Palencia, el mapa del lince empieza a cambiar.
Un proyecto que no se detiene
La liberación de Windtail y Winx es solo el comienzo. El proyecto continuará en los próximos días con una nueva suelta prevista para el 29 de abril.
En esta ocasión, llegarán Worbi y Waka, otra pareja de linces procedentes de centros de cría en cautividad. Ambos seguirán el mismo proceso de adaptación antes de su liberación definitiva.
El objetivo es claro: completar la introducción de cuatro parejas en la zona. Se trata de un plan cuidadosamente diseñado por el programa de conservación del lince ibérico, coordinado por organismos públicos y expertos en biodiversidad.
Estos animales proceden de centros especializados como Zarza de Granadilla, en Cáceres, o El Acebuche, en Doñana. Allí han sido criados con el fin de reforzar las poblaciones salvajes.
El gran avance del lince ibérico: de casi llegar a extinción a la recuperación
El caso del lince ibérico es uno de los ejemplos más destacados de conservación en Europa. A principios de los años 2000, la especie estaba al borde de la desaparición, con menos de 100 ejemplares en libertad.
Hoy, la situación es muy distinta. Según los últimos datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica, la población supera los 2.400 individuos repartidos entre España y Portugal.
Este crecimiento ha permitido mejorar su clasificación en la lista de especies amenazadas. Ha pasado de estar “en peligro crítico” a ser considerada “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Aun así, los expertos insisten en que el trabajo no ha terminado. La expansión hacia nuevos territorios, como el valle del Ebro, es clave para garantizar su futuro.
Un nuevo capítulo para la biodiversidad en Aragón
La imagen de un lince recorriendo libremente los campos de Zaragoza no es solo simbólica. Representa el éxito de años de esfuerzo y coordinación. Pero también es un recordatorio: la naturaleza puede recuperarse, pero necesita tiempo, recursos y compromiso.
Ahora, todas las miradas están puestas en Windtail y Winx. Sus pasos marcarán el rumbo de este proyecto. Y quizá, dentro de unos años, el valle del Ebro vuelva a ser un territorio habitual para el felino más amenazado de Europa.
Así será la vida de los dos linces a partir de ahora
Tras abandonar el cercado, Windtail y Wynx se enfrentan a una etapa decisiva. Durante las primeras semanas, lo más habitual es que recorran grandes distancias en busca de un territorio propio. Es un comportamiento natural en la especie.
En este periodo, los técnicos seguirán monitorizando sus movimientos mediante dispositivos de seguimiento. Esto permitirá comprobar si encuentran suficiente alimento, si evitan zonas de riesgo o si logran asentarse en un área estable.
No todo será fácil. Los principales desafíos pasan por la disponibilidad de presas, los posibles atropellos o los encuentros con actividades humanas. Por eso, el seguimiento en esta fase es clave para evaluar el éxito del proyecto.
Si todo evoluciona según lo previsto, ambos linces acabarán estableciendo su propio territorio en el valle del Ebro. Y, en el futuro, podrían incluso formar nuevas camadas, consolidando así la recuperación de la especie en Aragón.
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