María Ferrarotto, profesora de ciencias y especialista en plantas: "Para recuperar una orquídea que ya no tiene raíces debes hacer lo siguiente"

María Ferrarotto, profesora de ciencias y especialista en plantas: "Para recuperar una orquídea que ya no tiene raíces debes hacer lo siguiente"

Ver una orquídea sin raíces puede ser desesperante. Las hojas se ven débiles, la planta pierde firmeza y parece que ya no hay nada que hacer. Muchos aficionados optan por tirarla y empezar de nuevo. Sin embargo, no siempre es el final. Detrás de esa imagen triste puede haber una segunda oportunidad. Solo hace falta entender cómo viven realmente estas plantas y qué necesitan para recuperarse. Con los cuidados adecuados, pueden volver a brotar.

Así lo explica María Ferrarotto, profesora de ciencias y especialista en plantas, que en sus redes sociales ha compartido un método sencillo para devolver la vida a una orquídea sin raíces. La clave está en algo que, en realidad, es muy sencillo.

El error más común al cuidar una orquídea: ''No son plantas de tierra''

Uno de los errores más comunes es tratarlas como cualquier otra planta. Las orquídeas no crecen en tierra común. Son, en su mayoría, plantas epífitas. Es decir, viven sobre árboles u otros soportes naturales. Esto significa que sus raíces necesitan aire. No están diseñadas para permanecer enterradas en sustrato compacto.

Por eso, el típico sustrato universal no es adecuado para estas plantas con flores espectaculares. Necesitan materiales como corteza de árbol y otros componentes que permitan que las raíces respiren. Incluso es normal que algunas sobresalgan de la maceta. No es una señal de problema, sino parte de su naturaleza.

Ferrarotto insiste en que no hay que cambiar la maceta por estética o por pensar que una más grande hará que crezca mejor. La propia planta indica cómo se encuentra. Sus hojas, su color y el estado de sus raíces hablan por ella.

A veces, aunque esté estresada, puede seguir creciendo. Puede aparecer un nuevo keiki o una hoja pequeña. Pero cuando apenas quedan raíces sanas o han desaparecido por completo, es momento de actuar.

El método del frasco que puede salvar a tu orquídea sin raíces

La experta en plantas lo tiene claro: "cuando tu orquídea se queda sin raíces, no todo está perdido". Uno de los sistemas más efectivos es el llamado método del frasco. Consiste en crear un microclima húmedo que estimule a la planta a emitir nuevas raíces. Para ello, hay que seguir estos pasos:

  1. El primer paso es limpiar bien la orquídea y retirar cualquier resto de raíces muertas.
  2. Después, se necesita un frasco o jarrón de vidrio, que deje pasar la luz, y del tamaño adecuado.
  3. Se añade agua en el fondo, pero con un detalle muy importante. No se debe sumergir toda la base de la planta. Ferrarotto explica que solo deben tocar el agua las puntas de las raíces más largas.
  4. Si no queda ninguna raíz, la planta se coloca apoyada en la boca del frasco. En ese caso, el nivel del agua se sube un poco más para que la humedad llegue a la base sin que quede completamente sumergida.

La clave está en la humedad. Parte del agua se evaporará dentro del recipiente. Esa evaporación genera un ambiente húmedo constante. Las moléculas de agua penetran por el velamen de las raíces nuevas, aunque sean pequeñas, e hidratan a toda la planta.

No se trata de convertirla en una planta acuática, pues las orquídeas no lo son. Se trata de ofrecerles un estímulo para que reaccionen y vuelvan a desarrollar su sistema radicular.

El frasco debe colocarse en un lugar bien iluminado, pero sin sol directo. La luz ayuda al proceso de recuperación. Además, se puede añadir una pequeña dosis de fertilizante en el agua para reforzar el crecimiento, aplicándolo también en las raíces aéreas si las hubiera.

La importancia de que la orquídea esté firme para que le salgan raíces nuevas

Además del método del frasco, María Ferrarotto propone otra técnica útil cuando la planta ha perdido su sistema de anclaje: el método del alambre. La especialista resume la idea con una frase clara: "una orquídea que se mueve, no enraíza".

Cuando la planta no está estable, gasta energía en intentar mantenerse firme. Ese estrés dificulta la emisión de nuevas raíces. Por eso, asegurarla correctamente es fundamental.

Se puede utilizar un alambre galvanizado o plastificado para fijar la corona de la orquídea a un soporte o a una maceta con sustrato nuevo. Debe quedar totalmente inmóvil.

Al sentirse estable, la orquídea concentra su energía en lo importante: sobrevivir y regenerarse. Poco a poco, empezará a emitir raíces que se anclan al medio de cultivo.

Este método es especialmente útil cuando las hojas todavía están turgentes y sanas, pero la planta ha perdido sus raíces por exceso de riego o por un sustrato inadecuado.

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