Durante décadas se plantó en distintos puntos de España por su rápido crecimiento y por las ventajas que ofrecía para la producción de madera y la reforestación. Sin embargo, lo que en su momento parecía una solución eficaz se ha convertido en un motivo de preocupación para numerosos ecólogos debido a su capacidad para expandirse y desplazar a la vegetación autóctona.
El problema no afecta únicamente a las plantas. Allí donde el eucalipto coloniza grandes superficies también disminuye la diversidad de insectos, una pieza fundamental de los ecosistemas. Esta pérdida termina repercutiendo en muchas aves insectívoras, que encuentran cada vez menos alimento y menos hábitats adecuados para criar.
Diversos estudios advierten de que el impacto de esta especie puede extenderse a toda la cadena ecológica. A continuación, analizamos por qué el eucalipto está siendo considerado una amenaza para la biodiversidad y qué consecuencias puede tener su expansión sobre la fauna y los ecosistemas españoles.
El motivo por el que el eucalipto deja sin alimento a muchas aves
Durante décadas, el eucalipto (Eucalyptus globulus) se utilizó en distintas zonas de España por su rápido crecimiento, su capacidad para producir sombra y su valor ornamental. Sin embargo, investigaciones recientes y la experiencia en varios territorios han llevado a considerarla una especie exótica con potencial invasor debido a su facilidad para expandirse y colonizar nuevos espacios.
Uno de los principales problemas es que forma masas de vegetación muy densas que desplazan a las especies vegetales autóctonas. Al modificar la composición del bosque o de las zonas ribereñas, también cambia el hábitat del que dependen numerosos animales, especialmente insectos y aves.
Los insectos son uno de los grupos más afectados. La fauna local ha evolucionado junto a plantas nativas con las que mantiene relaciones muy específicas, tanto para alimentarse como para completar su ciclo de vida. El eucalipto no ofrece los mismos recursos, por lo que la abundancia y diversidad de insectos puede disminuir en las áreas donde esta especie se expande.
Esta reducción tiene un efecto directo sobre la avifauna. Muchas aves insectívoras dependen de estos invertebrados para alimentarse y para sacar adelante a sus polluelos durante la época de cría. Si la disponibilidad de presas disminuye, también pueden reducirse el éxito reproductor y la presencia de determinadas especies en esos entornos.
Además, la rápida expansión del eucalipto dificulta la regeneración de la vegetación autóctona. Sus numerosas semillas, que son dispersadas fácilmente por el viento, permiten que colonice terrenos alterados, márgenes de ríos o zonas abiertas en poco tiempo. Como consecuencia, el paisaje pierde diversidad vegetal y se simplifican las cadenas ecológicas que sostienen a la fauna local.
Las aves y otros animales que más sufren la expansión del eucalipto
La expansión del eucalipto no afecta por igual a toda la fauna. Como hemos visto antes, las especies más perjudicadas son las aves insectívoras, ya que dependen de una elevada disponibilidad de insectos para alimentarse y criar a sus polluelos. Cuando este árbol sustituye a la vegetación autóctona, disminuyen los recursos que utilizan muchos insectos, lo que acaba repercutiendo en toda la cadena alimentaria.
Aunque no existe una lista cerrada de especies afectadas exclusivamente por la presencia del eucalipto, los expertos advierten de que las aves forestales de pequeño tamaño son las que presentan un mayor riesgo. Entre ellas se encuentran carboneros, herrerillos, papamoscas o trepadores, que necesitan bosques con flora nativa para encontrar alimento de forma constante durante la primavera y el verano.
También pueden verse afectadas otras aves que utilizan árboles autóctonos para nidificar o refugiarse. La sustitución progresiva de estas especies vegetales por masas dominadas por eucalipto reduce la diversidad del hábitat y hace que muchas aves encuentren menos lugares adecuados para reproducirse y menos recursos alimenticios disponibles.
El problema no se limita a las aves. La disminución de insectos provoca un efecto en cascada sobre otros animales que también dependen de ellos, como algunos reptiles, anfibios o pequeños mamíferos. Por ello, los ecólogos consideran que controlar la expansión de especies exóticas invasoras es una medida importante para conservar la biodiversidad y mantener el equilibrio de los ecosistemas locales.
Un estudio revela que el impacto del eucalipto va mucho más allá de los bosques
Los efectos de una especie invasora no se limitan a desplazar a plantas autóctonas o reducir la presencia de determinadas aves. Un estudio publicado en 2025 en la revista Forest Ecology and Management señala que la introducción de árboles exóticos puede desencadenar cambios en distintos niveles del ecosistema, afectando a la vegetación, la fauna y los procesos ecológicos que mantienen el equilibrio del bosque.
Los investigadores destacan que estos cambios suelen producirse de forma gradual. A medida que una especie de rápido crecimiento se expande, modifica la disponibilidad de luz, el espacio y los recursos para las plantas nativas. Como consecuencia, también cambian las comunidades de insectos, hongos y otros organismos que dependen de la vegetación original.
El estudio pone de relieve que estas alteraciones generan un efecto en cascada. Cuando disminuye la diversidad de plantas e insectos, también lo hacen los recursos de los que dependen muchas aves, reptiles y pequeños mamíferos. Esto explica por qué el impacto de una especie invasora puede extenderse mucho más allá de la flora y acabar afectando a toda la biodiversidad del entorno.
En el caso del eucalipto, su elevada capacidad de crecimiento y dispersión hace que los especialistas recomienden vigilar su expansión fuera de las zonas donde se cultiva. El objetivo no es solo evitar que desplace a la vegetación autóctona, sino también prevenir los cambios ecológicos que, a largo plazo, pueden reducir la riqueza de especies presentes en un ecosistema.
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