El eclipse solar total del 12 de agosto será uno de los grandes acontecimientos astronómicos del verano en España, pero también plantea una duda importante para quienes quieran observarlo: ¿hay algún momento en el que sea seguro quitarse las gafas de eclipse? Pedro Duque, astronauta y exministro de Ciencia e Innovación, lo explica en un vídeo en el que repasa qué ocurrirá durante este fenómeno.
La respuesta tiene un momento muy concreto. Las gafas para ver el eclipse deben permanecer puestas durante las fases en las que el Sol todavía sea visible, pero existe una excepción: los escasos instantes en los que la Luna cubra completamente el disco solar. Será entonces cuando los observadores podrán contemplar directamente uno de los fenómenos más impresionantes de un eclipse total: la corona solar.
La advertencia es especialmente importante porque la totalidad será muy breve. Como explica Duque, durará menos de dos minutos y, en cuanto vuelva a aparecer el primer rayo de Sol, habrá que ponerse de nuevo las gafas para continuar observando el eclipse con seguridad.
Pedro Duque señala el único momento en el que podremos quitarnos las gafas
Durante un eclipse solar, la protección ocular es fundamental mientras cualquier parte del disco del Sol permanezca visible. Aunque la Luna llegue a cubrir casi toda su superficie, la parte que queda expuesta sigue siendo extremadamente brillante y puede provocar daños en los ojos si se observa directamente.
La situación cambia durante la totalidad, la fase en la que la Luna se coloca exactamente delante del Sol desde nuestra perspectiva y oculta por completo su disco brillante. Es el único momento del eclipse total en el que, durante unos instantes, se puede mirar al cielo sin las gafas de eclipse.
Pedro Duque lo resume así en su vídeo: “Solo en ese momento, durante la totalidad, podremos quitarnos las gafas y apreciar ese halo de luz”.
Ese halo es la corona solar, la capa exterior de la atmósfera del Sol que normalmente queda escondida por el intenso brillo de su superficie. Cuando el disco solar queda completamente cubierto por la Luna, la corona puede hacerse visible alrededor del oscuro círculo lunar.
La diferencia entre unos segundos y otros es fundamental. No basta con que el cielo se haya oscurecido mucho ni con que quede una pequeña parte del Sol visible. Las gafas solo pueden retirarse durante la totalidad, cuando el disco solar está completamente oculto.
El cielo se convertirá en noche y aparecerá la corona solar
Uno de los aspectos más sorprendentes de la totalidad será el cambio radical de las condiciones de luz. A medida que la Luna avance sobre el Sol, el paisaje irá perdiendo luminosidad hasta llegar a un punto en el que, durante unos instantes, el día adquirirá una apariencia nocturna.
Pedro Duque explica que durante el eclipse “la luz se volverá rara, se apagarán los colores y bajará la temperatura”. También señala que los animales, especialmente los pájaros, pueden modificar su comportamiento ante este cambio repentino de las condiciones ambientales.
Pero será durante la totalidad cuando se produzca la transformación más llamativa. Con el Sol completamente oculto, desaparecerá el intenso resplandor que normalmente impide observar su atmósfera exterior.
Entonces podrá verse la corona solar extendiéndose alrededor del disco negro de la Luna. Su aspecto puede recordar a un halo blanquecino e irregular que rodea la silueta lunar. Es precisamente esa imagen la que convierte la totalidad en una experiencia tan diferente de la de un eclipse parcial.
Para quienes observen el fenómeno desde España, será además una oportunidad especialmente singular. El 12 de agosto de 2026 se producirá un eclipse solar total visible desde una franja que atravesará buena parte del país, mientras que en otras zonas se observará como parcial.
En cuanto aparezca el primer rayo de Sol habrá que volver a ponerse las gafas
La parte más delicada llega cuando la totalidad está a punto de terminar. La Luna comenzará a desplazarse y el Sol volverá a aparecer progresivamente.
Es entonces cuando no hay que esperar a que el cielo vuelva a iluminarse por completo para ponerse las gafas. En cuanto reaparezca el primer rayo de luz solar directa, habrá terminado el momento de observación sin protección.
Pedro Duque lo explica de forma muy clara: “En cuanto reaparezca el primer rayo de sol habrá acabado y tendremos que volver a ponernos las gafas”.
Por tanto, la secuencia durante el eclipse será sencilla: gafas puestas mientras el Sol permanezca parcialmente visible, retirada únicamente durante la totalidad y gafas de nuevo en cuanto aparezca el primer rayo solar.
Esta distinción es importante porque la totalidad puede generar una falsa sensación de seguridad. El cielo estará oscuro y el Sol parecerá haber desaparecido, pero esa situación cambiará rápidamente cuando la Luna deje de cubrir completamente el disco solar.
Menos de dos minutos para vivir el momento más espectacular del eclipse
La totalidad será, además, una fase extremadamente corta. Pedro Duque señala que el eclipse total durará menos de dos minutos, un intervalo muy pequeño si se compara con todo el tiempo que durará el eclipse.
“Poco tiempo pero inolvidable”, resume el astronauta.
Precisamente por esa brevedad, conviene tener preparado con antelación todo lo necesario para la observación. Las gafas homologadas deben estar disponibles antes de que comience el eclipse y no deben guardarse durante las fases parciales solo porque el Sol esté casi completamente cubierto.
El momento para quitarlas llegará cuando la Luna haya ocultado por completo el disco solar. Entonces, durante ese breve intervalo, será posible contemplar directamente la corona solar.
Y habrá que volver a proteger los ojos inmediatamente cuando aparezca de nuevo la luz solar directa.
¿Por qué la Luna puede tapar completamente al Sol?
La posibilidad de que la Luna llegue a cubrir exactamente el Sol desde nuestra perspectiva terrestre se debe a una curiosa coincidencia cósmica.
Como explica Pedro Duque, el Sol es unas 400 veces más grande que la Luna, pero también se encuentra aproximadamente 400 veces más lejos de la Tierra. Esa relación hace que ambos cuerpos presenten un tamaño aparente muy parecido vistos desde nuestro planeta.
Por eso, en determinadas ocasiones, la Luna puede colocarse justo delante del Sol y ocultarlo completamente.
Pero esta coincidencia no durará para siempre. La Luna se aleja de la Tierra unos centímetros cada año y, a una escala de cientos de millones de años, llegará un momento en el que ya no podrá cubrir por completo el disco solar.
Los eclipses totales son, por tanto, un fenómeno temporal en la historia de nuestro planeta. El próximo 12 de agosto, durante menos de dos minutos, España tendrá la oportunidad de contemplar uno de esos momentos excepcionales y, como recuerda Pedro Duque, será precisamente durante la totalidad cuando podremos quitarnos las gafas y mirar directamente hacia la corona del Sol.
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