Un nuevo estudio contradice las teorías de Stephen Hawking sobre los agujeros negros

Un nuevo estudio contradice las teorías de Stephen Hawking sobre los agujeros negros

Un nuevo estudio ha sacudido uno de los pilares de la astrofísica moderna. Durante décadas, hemos dado por hecho que en el corazón de nuestra galaxia habita un agujero negro supermasivo. Una idea respaldada por observaciones, modelos matemáticos y por figuras como Stephen Hawking.

Pero ahora, una investigación publicada en la revista de la Royal Astronomical Society plantea algo inesperado: puede que en el centro de la Vía Láctea no haya ningún agujero negro.

La propuesta no niega los fenómenos que observamos, lo que cuestiona es su explicación. Y si se confirma, obligaría a revisar parte de lo que creíamos saber sobre el universo.

El origen de una idea que parecía indiscutible

La hipótesis de que las galaxias albergan agujeros negros en su núcleo no es reciente. En 1971, los astrofísicos Donald Lynden-Bell y Martin Rees propusieron que en el centro de la Vía Láctea debía existir uno.

Poco después, las observaciones de una potente fuente de radio, conocida como Sagitario A*, reforzaron esta idea. Con el paso de los años, el consenso científico fue claro: allí reside un agujero negro de unos cuatro millones de masas solares.

En paralelo, Hawking revolucionó nuestra comprensión de estos objetos al demostrar que podían emitir radiación, algo que parecía imposible. Su trabajo cambió la física teórica para siempre.

Desde entonces, el modelo del agujero negro supermasivo en el centro galáctico se convirtió en la explicación dominante. Hasta ahora.

La alternativa: un núcleo de materia oscura

El nuevo estudio propone algo distinto. En lugar de un abismo gravitatorio infinito, existiría una estructura extremadamente compacta formada por fermiones ligeros, un tipo de partícula asociada a la materia oscura.

Según los investigadores, esta acumulación sería tan densa que imitaría el tirón gravitatorio de un agujero negro. Es decir, las estrellas cercanas se moverían prácticamente igual que si orbitasen un horizonte de sucesos.

El físico Carlos Argüelles, del Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP) y uno de los impulsores del modelo, afirmó: “Es la primera vez que un modelo de materia oscura une con éxito escalas tan diferentes”.

La clave está en que esta hipótesis no solo explicaría lo que ocurre en el núcleo. También permitiría comprender mejor la rotación de las zonas externas de la galaxia.

Los datos utilizados proceden en gran parte de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea. Sus mediciones muestran un descenso en la velocidad de rotación en los bordes galácticos, algo que encaja mejor con este modelo más compacto de materia oscura que con los halos tradicionales.

En este escenario, el núcleo galáctico y el halo dejarían de tratarse como entidades aparte. Serían parte de una misma sustancia continua.

La imagen que lo cambió todo… ¿o no?

En 2022, el mundo vio por primera vez la imagen del objeto central gracias al Event Horizon Telescope. La fotografía mostraba una sombra oscura rodeada por un anillo brillante. Para muchos, era la prueba definitiva del agujero negro.

Sin embargo, el nuevo modelo sostiene que un núcleo fermiónico suficientemente denso también puede curvar la luz de forma extrema y generar una sombra similar. Es decir, la imagen no descarta por completo esta alternativa.

Los autores realizaron comparaciones estadísticas y concluyeron que, con los datos actuales de las llamadas estrellas S —que orbitan muy cerca del centro—, no se puede excluir totalmente ninguna de las dos opciones.

La diferencia estaría en detalles muy concretos. Por ejemplo, la existencia de anillos secundarios de fotones, una señal característica de los agujeros negros clásicos.

La prueba definitiva podría llegar desde Chile

Para resolver la cuestión harán falta observaciones más precisas. Aquí entra en juego el instrumento GRAVITY, instalado en el Very Large Telescope, en Chile.

Este interferómetro es capaz de medir con enorme exactitud el movimiento de las estrellas cercanas al centro galáctico. Si en futuras observaciones no aparecen los anillos de fotones secundarios, la balanza podría inclinarse hacia la hipótesis de la materia oscura compacta.

De confirmarse, el impacto sería enorme. No significaría que todo lo anterior estuviera mal, pero sí que la interpretación dominante necesitaría una profunda revisión.

La ciencia avanza así. Las teorías más sólidas siempre están abiertas a ser cuestionadas. Incluso las asociadas a figuras tan influyentes como Hawking.

Por ahora, el agujero negro del centro de la Vía Láctea sigue ahí… o quizá no. La respuesta dependerá de las próximas observaciones. Y lo que está en juego no es solo un detalle técnico, sino nuestra comprensión del corazón mismo de la galaxia en la que vivimos.

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Bibliografía
  • Artículo científico publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (Royal Astronomical Society). Disponible en: https://academic.oup.com/mnras
  • Agencia Espacial Europea. Misión Gaia. Disponible en: https://www.esa.int/Science_Exploration/Space_Science/Gaia
  • Event Horizon Telescope. Imagen de Sagitario A*. Disponible en: https://eventhorizontelescope.org
  • ESO – Very Large Telescope e instrumento GRAVITY. Disponible en: https://www.eso.org/public/teles-instr/paranal-observatory/vlt/