Una isla australiana que durante décadas estuvo dedicada a la cría de ovejas se prepara para convertirse en un refugio de fauna amenazada. Flinders Island, un territorio de unas 4.000 hectáreas frente a la costa de Australia Meridional, ha dejado atrás su actividad ganadera para iniciar un ambicioso proceso de recuperación de su ecosistema.
La transformación cuenta con una inversión de 4,8 millones de dólares australianos y tiene como objetivo eliminar las especies invasoras que amenazan a la fauna y crear las condiciones necesarias para reintroducir varios mamíferos que desaparecieron de la isla.
La familia Woolford, propietaria del territorio desde 1979, participa ahora en este proyecto junto a las autoridades australianas. Las últimas ovejas abandonaron la isla en 2025 y el siguiente paso será garantizar que gatos, ratas y ratones no puedan volver a poner en peligro a sus futuros habitantes.
Las últimas ovejas ya han abandonado la isla después de casi 50 años de actividad ganadera
La historia de Flinders Island (Australia) comenzó mucho antes de este proyecto de conservación. La familia Woolford llegó en 1979 y durante décadas desarrolló allí una explotación de ovejas merinas, además de otras actividades vinculadas al entorno marino, como la pesca de abulón.
Con el tiempo, la ganadería fue perdiendo protagonismo. La familia redujo el número de animales y comenzó a explorar nuevas posibilidades relacionadas con la naturaleza y el turismo. Ahora se ha producido el cambio más importante de todos: el ganado ha desaparecido de la isla.
Las últimas ovejas fueron retiradas en mayo de 2025. El terreno queda así disponible para un proyecto que pretende recuperar parte de la biodiversidad que existía históricamente en este territorio.
Flinders Island tiene unas 4.000 hectáreas de superficie y está situada aproximadamente a 35 kilómetros de la península de Eyre. Su ubicación, rodeada por las aguas de la Gran Bahía Australiana, ofrece unas condiciones especialmente interesantes para la conservación.
La isla cuenta con cerca de 50 kilómetros de costa, playas, dunas, bahías y acantilados, mientras que buena parte de su interior mantiene vegetación autóctona. Un escenario que, con las condiciones adecuadas, puede convertirse en un refugio natural difícil de alcanzar para los depredadores.
El reto que ha puesto en jaque el proyecto: eliminar gatos, ratas y ratones de la isla
El gran problema para recuperar la fauna no estaba relacionado con la antigua explotación ganadera, sino con las especies que llegaron a la isla y se adaptaron a ella.
Los gatos asilvestrados representan una amenaza especialmente importante para los pequeños mamíferos. A ellos se suman ratas y ratones, capaces de competir por alimento y afectar a especies que se pretenden recuperar.
Por eso, antes de introducir nuevos animales, los responsables del proyecto necesitan demostrar que el territorio es seguro. Las operaciones de erradicación comenzaron en 2025 y han requerido utilizar diferentes métodos para localizar incluso a los últimos ejemplares.
Los equipos recurrieron a cámaras, drones equipados con tecnología térmica, rastreos sobre el terreno y perros especializados en detección. No se trata únicamente de reducir la población de depredadores, sino de conseguir que desaparezcan por completo.
El reto es especialmente importante en una isla. Un pequeño número de animales invasores puede reproducirse rápidamente y volver a poner en peligro todo el trabajo realizado. Por eso, el proyecto contempla un periodo de vigilancia antes de dar luz verde a las reintroducciones.
La operación forma parte de una colaboración entre los gobiernos de Australia y Australia Meridional, el Eyre Peninsula Landscape Board y la familia Woolford.
Los animales que desaparecieron de la isla podrían volver en 2027 tras décadas de ausencia
La recompensa de todo este trabajo llegará cuando la isla pueda acoger de nuevo a sus antiguos habitantes. Los registros fósiles demuestran que Flinders Island tuvo en el pasado una fauna de mamíferos terrestres mucho más diversa que la actual.
Entre las especies asociadas históricamente al territorio se encuentran el quol occidental, el bandicut marrón meridional, el possum de cola de cepillo y diferentes tipos de wallabies.
Uno de los animales que podría protagonizar este regreso es el wallaby liebre bandeado, un pequeño marsupial que figura entre las especies previstas para la reintroducción. El wallaby tammar también está incluido entre los posibles candidatos.
La idea es utilizar la isla como una especie de arca natural, donde estas poblaciones puedan establecerse sin la presión de los gatos y otros depredadores introducidos. No obstante, los animales no llegarán hasta que las autoridades puedan garantizar que las condiciones son adecuadas.
Las previsiones actuales sitúan 2027 como una posible fecha para las primeras reintroducciones, aunque todo dependerá de los resultados de las operaciones de erradicación y del seguimiento posterior.
La ventaja que convierte a esta isla en un refugio natural para especies amenazadas
Los 4,8 millones de dólares australianos destinados al proyecto no se emplearán únicamente en retirar animales invasores. También permitirán realizar trabajos de seguimiento, vigilancia y preparación del territorio para que las futuras poblaciones de mamíferos puedan establecerse con garantías.
El caso de Flinders Island refleja además una estrategia cada vez más utilizada en conservación: aprovechar islas y otros territorios aislados como refugios frente a las especies invasoras.
La propia geografía juega a favor del proyecto. Una vez eliminados los gatos y roedores, el mar funciona como una barrera natural que dificulta que vuelvan a colonizar el territorio. Esto permite controlar mejor el ecosistema y proteger a las especies reintroducidas.
Casi cinco décadas después de que la familia Woolford comprara la isla para desarrollar una explotación ganadera, el lugar se encuentra ante una transformación radical. Las ovejas ya han salido y ahora el objetivo es que regresen los animales que un día desaparecieron.
Si el programa culmina con éxito, las 4.000 hectáreas de Flinders Island se convertirán en uno de los refugios de fauna amenazada más importantes de Australia Meridional.
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