Científicos descubren nuevos enemigos de la procesionaria: varios carnívoros ya se alimentan de ella y ayudan a controlar la plaga

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 16 marzo 2026
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La procesionaria del pino es una de las plagas más conocidas de los bosques mediterráneos. Sus orugas no solo dañan pinos y cedros, también pueden provocar problemas de salud en personas y animales por sus pelos urticantes. Durante años, investigadores han estudiado qué especies se alimentan de ella para entender cómo controlar su expansión. Ahora, un nuevo estudio ha revelado algo inesperado. Algunos mamíferos carnívoros también están incorporando la procesionaria a su dieta. El hallazgo abre una nueva vía para comprender cómo la naturaleza puede ayudar a limitar esta plaga.

Un descubrimiento inesperado en los bosques mediterráneos

Según ha informado la EBD-CSIC en una nota recogida por Efe, un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Universidad de Huelva ha documentado por primera vez que varios mamíferos carnívoros consumen hembras adultas de la procesionaria del pino.

El trabajo se ha publicado en la revista científica Ecosphere y aporta nuevas pistas sobre el papel que pueden tener los depredadores en el control natural de esta especie.

Hasta ahora, los estudios se habían centrado en depredadores de otras fases del insecto, como los huevos, las orugas o las pupas. Sin embargo, no se había descrito que mamíferos carnívoros se alimentaran de las polillas adultas.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron excrementos de distintos carnívoros recogidos entre 2022 y 2024 en varios espacios naturales españoles. Entre ellos se encuentran el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jaén; Sierra Nevada, en Granada; y el Parque Natural de Aracena, en Huelva.

El objetivo inicial del estudio era conocer mejor las relaciones alimentarias de estos mamíferos en el ecosistema, pero los resultados revelaron una sorpresa.

Los carnívoros que están comiendo procesionaria

Durante el análisis de las muestras, los investigadores estudiaron restos procedentes de especies como el zorro, la garduña, la gineta o el tejón.

En varias de las muestras aparecieron evidencias claras de consumo de procesionaria. En concreto, los científicos encontraron huevos del insecto y unas pequeñas escamas características que las hembras utilizan para proteger sus puestas.

Estas escamas son una señal inequívoca de que los animales habían ingerido polillas adultas.

Los resultados fueron especialmente llamativos en el caso del zorro y la garduña. De media, los investigadores encontraron alrededor de 1.700 huevos de procesionaria en una sola muestra de excrementos de zorro y cerca de 700 en muestras de garduña.

En cambio, en el caso de la gineta y el tejón no se hallaron pruebas claras de que consumieran procesionarias adultas. Aun así, los científicos señalan que no se puede descartar completamente.

Este descubrimiento demuestra que algunos carnívoros oportunistas pueden aprovechar la presencia de estas polillas cuando se presentan las condiciones adecuadas.

¿Por qué las polillas adultas se vuelven vulnerables?

Una de las claves del hallazgo está en el comportamiento de las hembras adultas de la procesionaria del pino.

Como explica el investigador Jacinto Román, de la Estación Biológica de Doñana y primer autor del estudio: "Esto ocurre probablemente porque las hembras adultas de la procesionaria tienen una movilidad limitada. Tras aparearse, hemos observado que a veces caminan por el suelo del bosque para poner los huevos. Este comportamiento las vuelve vulnerables a depredadores terrestres oportunistas."

En otras palabras, cuando las polillas se encuentran en esa fase de su ciclo vital, pasan de ser insectos difíciles de capturar a convertirse en presas relativamente fáciles para algunos mamíferos.

Un posible aliado natural contra la plaga de la procesionaria del pino

El descubrimiento podría tener implicaciones interesantes para el control biológico de la procesionaria del pino.

Cada hembra adulta transporta alrededor de 200 huevos. Si un depredador elimina una sola antes de que ponga la puesta, se reduce de forma considerable el número de nuevas orugas que aparecerán más adelante.

Esto no significa que los carnívoros vayan a acabar por sí solos con la plaga, pero sí que pueden formar parte del complejo equilibrio natural que mantiene bajo control muchas especies.

Además, la procesionaria ya cuenta con una amplia lista de enemigos naturales. Entre ellos se encuentran insectos como hormigas o avispas, así como varias aves insectívoras.

Especies como el carbonero, el herrerillo, el mirlo, la abubilla o el cuco también pueden alimentarse de este insecto en distintas fases de su desarrollo. Incluso algunos murciélagos capturan las mariposas adultas durante sus vuelos nocturnos en verano.

Todos estos depredadores forman parte de una red ecológica que contribuye a limitar la expansión de la plaga.

El nuevo hallazgo recuerda que, en muchos casos, los ecosistemas cuentan con mecanismos naturales capaces de equilibrar las poblaciones de especies problemáticas. Comprender mejor estas relaciones puede ser clave para gestionar los bosques de forma más sostenible y reducir la dependencia de métodos artificiales de control.

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Bibliografía
  • Román, J., Rivilla, J. C., Calzada, J., Palomares, F. J. (16 February 2026). Opportunistic predation by carnivore mammals on females of pine processionary moths, Thaumetopoea pityocampa. Ecological Society of America Journal. https://doi.org/10.1002/ecs2.70542 Disponible en: https://esajournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ecs2.70542
  • Estación Biológica de Doñana (CSIC). Disponible en: https://www.ebd.csic.es
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