El cambio climático está empeorando tus alergias: “El aumento de temperatura ha acelerado la producción de polen”, advierte una bióloga
Cada año parece empezar antes y los estornudos llegan cuando aún no toca. Cuando lo hacen, además, duran más y se sienten más intensos, y no es casualidad ni una mala racha, sino una señal clara de cómo el cambio climático está alterando las alergias. Detrás hay un cambio más profundo que tiene que ver con el clima, con las plantas y con la forma en la que responde nuestro cuerpo. “El aumento de temperatura ha acelerado la producción de polen”, advierte la bióloga Ulla Rothschuh, una idea que resume lo que ya muestran los datos y confirman los expertos. Pero lo más llamativo es que no solo está cambiando cuándo llegan las alergias, sino también cómo se manifiestan y que cada vez afectan a más personas.
El cambio climático está adelantando la primavera (y tus alergias)
En la última década, la temporada de polen se ha adelantado entre una y dos semanas respecto a los años noventa. El motivo principal es el aumento de las temperaturas, según el informe europeo de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático.
Las plantas responden directamente a ese cambio. No esperan a una fecha concreta, sino a señales del entorno.
“El aumento de temperatura a causa del cambio climático ha acelerado la producción de polen de las plantas, incrementando los casos de alergias”, explica la bióloga Ulla Rothschuh.
Ese adelanto no llega solo, también viene acompañado de más intensidad. Algunas especies, como el abedul o el aliso, han aumentado su concentración de polen entre un 15% y un 20% en varias regiones europeas. En España, el caso del olivo es especialmente relevante.
La razón es doble. Por un lado, el calor llega antes. Por otro, es más intenso. “Las plantas interpretan ese aumento de temperatura como la señal para empezar a reproducirse antes. Además, al tener más calor, producen más biomasa y, por tanto, más polen”, señala Rothschuh.
El polen está cambiando: por qué ahora provoca más alergias que antes
No solo hay más polen, también es diferente. Las condiciones ambientales están cambiando su composición y eso tiene consecuencias directas en cómo reacciona nuestro cuerpo.
“El polen ya no es igual al de antes. El estrés ambiental hace que la planta produzca más proteínas que actúan como alérgenos”, explica la bióloga. Esas proteínas son las que activan el sistema inmunitario. Cuanto más activas son, más intensa es la reacción.
A esto se suma otro factor. La exposición es más larga. Si la temporada se alarga, el cuerpo está más tiempo en contacto con el alérgeno.
Además, el estilo de vida también influye. “Las nuevas generaciones viven en entornos más urbanizados, con menos contacto con plantas, lo que puede favorecer la aparición de alergias”, añade.
Todo esto crea un escenario nuevo. Más exposición, más intensidad y más personas afectadas.
No es solo incomodidad: el impacto real de las alergias en tu salud
Durante años, la alergia se ha visto como una molestia generalmente leve. Algo incómodo, pero pasajero. Esa percepción está cambiando. Hoy se sabe que puede tener consecuencias más serias.
“Las alergias pueden generar problemas de salud graves, como dificultad para respirar, desmayos o hinchazón desmedida”, advierte Rothschuh. En algunos casos, incluso pueden poner en riesgo la vida.
Además, debilitan las defensas. El sistema inmunitario se activa constantemente, lo que lo deja más expuesto frente a infecciones.
Otros expertos también alertan del impacto de la alergia en la vida diaria. “Es un problema de salud pública importante. Causa un absentismo escolar y laboral muy importante”, señala el alergólogo Darío Antolín Amérigo.
A esto se suma su relación con enfermedades respiratorias como el asma, cuya prevalencia y gravedad también han aumentado en los últimos años.
España es una de las zonas más afectadas: qué está pasando con el polen aquí
El impacto no es igual en todas partes. En España, algunas zonas están especialmente afectadas. El sur de España es uno de los ejemplos más claros. Allí, el polen de olivo ha aumentado de forma muy notable.
“Esta zona es vulnerable al cambio climático. Las primaveras cálidas se adelantan y se convierten en veranos tempranos, lo que hace que los olivos liberen más polen”, explica Rothschuh.
Además, hay un factor estructural. España concentra una gran parte de la producción mundial de olivo. Eso significa que, incluso sin cambio climático, ya hay una gran cantidad de polen en el ambiente. La combinación de ambos factores amplifica el problema.
Más largas y más intensas: el futuro de las alergias al polen según los expertos
Las previsiones no son optimistas. La Organización Mundial de la Salud estima que, para 2050, el 50% de la población mundial podría ser alérgica al polen.
Si el clima sigue la misma tendencia, las alergias podrían ser más largas, más intensas y más comunes. Aun así, hay margen para cambiar el rumbo.
“Si las condiciones siguen como están ahora, podemos contar con que siga igual o empeore. Pero existe esperanza de que el cambio climático disminuya gracias al uso de energías limpias y otras acciones”, apunta Rothschuh.
El informe europeo también destaca avances en la reducción de emisiones y el crecimiento de las energías renovables.
El mensaje es claro: el problema del empeoramiento de las alergias al polen ya está aquí, pero aún no es irreversible.
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