Curiosidades de los animales

Cachalotes contra calamares gigantes: la batalla evolutiva que lleva millones de años activa

 
Irene Juste
Por Irene Juste, Editora Sénior. 31 enero 2026
Cachalotes contra calamares gigantes: la batalla evolutiva que lleva millones de años activa
Imagen: Instagram ecowatch.discovery.mauritius y lud_adventure

En las profundidades del océano no hay luz, ni tampoco parece haber testigos. Sin embargo, allí abajo, donde la presión aplasta y el silencio es casi total, se libra una de las luchas más antiguas y fascinantes de la naturaleza. No se trata de una escena puntual, sino de un conflicto que lleva millones de años en marcha. Un pulso constante entre depredadores y presas que se obligan mutuamente a mejorar para adaptarse y sobrevivir.

Por un lado, unas ballenas dentadas. Por otro, unos cefalópodos de aguas profundas. Lo que parece una simple relación de caza es, en realidad, una carrera evolutiva que ha moldeado cuerpos, sentidos y comportamientos en ambos bandos. Así es la batalla evolutiva entre cachalotes y calamares gigantes.

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Una guerra que empezó cuando apareció el ''sonar'' natural

Durante cientos de millones de años, los cefalópodos evolucionaron en un mundo donde la vista era clave. Sus depredadores dependían sobre todo de lo que podían ver. En ese escenario, el camuflaje, los cambios de color y los movimientos rápidos eran defensas eficaces.

Sin embargo, todo cambió hace unos 34 millones de años. Fue entonces cuando las ballenas dentadas desarrollaron una herramienta revolucionaria: la ecolocalización. Este sistema funciona como un sonar biológico. Emiten sonidos que rebotan en los objetos y regresan como ecos. Gracias a la ecolocalización pueden ''ver'' con el oído, incluso en oscuridad total.

De repente, esconderse dejó de ser tan fácil. Los calamares se enfrentaron a un depredador capaz de detectarlos sin necesidad de luz. Sus estrategias visuales ya no bastaban. La presión evolutiva se disparó y comenzó una nueva etapa en esta batalla submarina.

Cicatrices en la piel y picos en el estómago

Aunque esta lucha ocurre lejos de la superficie, ha dejado pruebas claras. Los cuerpos de los cachalotes suelen mostrar marcas circulares en la piel. Son huellas de las ventosas de los tentáculos de los calamares. Señales de combates directos en la oscuridad del océano profundo.

Al mismo tiempo, los estómagos de estos cetáceos contienen restos duros que no se digieren: los picos de los calamares. Son como pequeños ''picos de loro'' hechos de quitina, y resisten el proceso digestivo. Su presencia confirma que estos encuentros no son raros, sino frecuentes.

Cada cicatriz y cada pico son pruebas de un enfrentamiento continuo. No es una historia del pasado, es algo que sigue ocurriendo hoy, bajo kilómetros de agua.

Cómo los calamares intentaron volverse invisibles al sonido

Ante un enemigo que caza con sonido, los calamares no se quedaron quietos. Algunas especies evolucionaron para tener cuerpos más estilizados. Menos volumen puede significar un perfil acústico menor. Es decir, reflejar menos las ondas de sonido del sonar de las ballenas.

Otras estrategias fueron de comportamiento. En lugar de formar grupos grandes, algunas especies pasaron a vivir de forma más solitaria. Un conjunto de cuerpos genera más ecos. Un individuo aislado puede pasar más desapercibido.

También hubo un movimiento hacia mayores profundidades. Cuanto más abajo viven, más difícil es para los mamíferos marinos permanecer allí. Los cachalotes pueden bucear a grandes profundidades, pero siempre tienen un límite: necesitan volver a la superficie a respirar. Cada metro extra hacia el abismo puede ser una oportunidad de escapar.

Además, se cree que muchos calamares de aguas profundas adoptaron ciclos de vida rápidos. Crecen deprisa, se reproducen pronto y viven menos tiempo. En un entorno donde el riesgo de ser devorado es alto, dejar descendencia cuanto antes puede ser la mejor estrategia.

Los cachalotes también cambiaron su forma de cazar

La evolución no fue solo cosa de los calamares. Las ballenas dentadas también ajustaron su comportamiento. Aunque son animales sociales, cuando descienden a las profundidades suelen dispersarse. Cazan de forma individual, pero dentro de un grupo que se coordina. Esta táctica les permite cubrir grandes áreas del océano profundo. Aumenta las probabilidades de encontrar presas en un entorno inmenso y oscuro.

Su capacidad de buceo extremo, su resistencia a la presión y su sofisticado sistema de ecolocalización son parte del "arsenal" que han perfeccionado con el tiempo. Cada mejora en su capacidad de detección ejerce una nueva presión sobre los calamares. Y cada cambio en los calamares empuja a los cetáceos a adaptarse de nuevo.

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Bibliografía
  • Henk-Jan Hoving, Fleur Visser y Raphael Kudela. Whales and cephalopods in a deep-sea arms race. ASLO. Association for the Sciences of Limnology and Oceanography. Disponible en: https://aslopubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/lol2.10391
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