Gádor Muntaner, científica marina especializada en tiburones, sobre la aparición del tiburón blanco en el Mediterráneo español: "Este hallazgo no implica una recuperación poblacional"

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 17 febrero 2026
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El tiburón blanco ha vuelto a aparecer en el Mediterráneo español. La noticia ha despertado sorpresa y también inquietud. Hacía años que no se confirmaba un registro fiable en nuestras aguas. Sin embargo, detrás del titular hay matices importantes y no todo es tan simple como parece.

En su vídeo, la científica marina Gádor Muntaner, especializada en tiburones, insiste en que es necesario poner el hallazgo en contexto. Sí, el ejemplar existió. Sí, está confirmado. Pero no implica lo que muchos podrían pensar.

El tiburón blanco sí apareció, pero hay un detalle clave

Lo primero que conviene aclarar es la fecha. Aunque la información del estudio se ha difundido recientemente, el tiburón no fue capturado ahora.

Como explica Muntaner: "¿Un tiburón blanco en aguas españolas? Sí, es cierto, pero ojo, a pesar de que la publicación de esta información es muy reciente, se trata de un ejemplar capturado accidentalmente en el año 2023".

El animal fue capturado de forma accidental en abril de ese año. Medía aproximadamente dos metros y era un individuo juvenil.

La identificación fue confirmada mediante análisis genéticos por el Instituto Español de Oceanografía. Eso permitió certificar sin dudas que se trataba de un tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Muntaner añade: "El Instituto Oceanográfico ha confirmado que se trataría de un individuo juvenil de unos 2 metros de longitud de Carcharodon Carcharias. Uno de los poquísimos registros de tiburón blanco en el Mediterráneo en las últimas décadas".

Es decir, no hablamos de un avistamiento dudoso. Es un registro científico sólido, pero también excepcional.

Imagen: Agencia EFE / IEO

No es un recién llegado: el Mediterráneo ya fue su hogar

Muntaner lo explica con claridad: "su presencia en el Mediterráneo no es nueva. Este mar era antiguamente uno de sus sitios de agregación más importantes".

Durante los siglos XIX y principios del XX, los registros eran relativamente frecuentes, especialmente en zonas como el Adriático y el canal de Sicilia. El Mediterráneo fue una de las áreas relevantes para la especie.

Con el paso del tiempo, la sobrepesca histórica, la reducción de grandes presas y las capturas accidentales redujeron drásticamente su presencia. Hoy su aparición es extremadamente escasa.

Por eso cada nuevo dato es relevante. No porque indique un regreso masivo, sino porque aporta información sobre una especie que lleva décadas siendo casi un fantasma en estas aguas.

Un solo ejemplar no significa recuperación

Aquí está el punto central y es el mensaje que más subraya la experta. "Este hallazgo NO implica una recuperación poblacional, pero sí aporta información valiosa sobre la dinámica actual de la especie en la región", advierte Muntaner.

Un único registro no permite afirmar que la población mediterránea esté aumentando. Tampoco que se haya restablecido una zona estable de cría en aguas españolas.

El hecho de que el ejemplar fuera juvenil aporta interés científico. Puede ofrecer pistas sobre la estructura demográfica de la especie, pero no basta para sacar conclusiones amplias.

La especie está catalogada como vulnerable en el Mediterráneo, pero los científicos insisten en la necesidad de prudencia. La ciencia necesita series largas de datos, programas de seguimiento continuados, evidencias repetidas en el tiempo. De momento, este hallazgo suma información, pero no cambia el panorama general.

La clave estuvo en una captura accidental

Detrás de este registro hay un elemento fundamental: la colaboración con el sector pesquero. El caso salió a la luz gracias a la documentación de una captura accidental. Sin esa comunicación entre pescadores y científicos, probablemente nunca se habría confirmado.

Este tipo de cooperación permite detectar registros excepcionales y analizarlos con rigor. Muchas veces, los avances no llegan de grandes expediciones, sino de hechos puntuales bien documentados.

El análisis genético fue determinante. Gracias a esas pruebas se pudo confirmar sin margen de error la identidad del ejemplar. Cada dato cuenta y en especies tan escasas, aún más.

¿El tiburón blanco en el Mediterráneo supone algún riesgo para las personas?

La imagen del tiburón blanco suele generar alarma. El cine y la cultura popular han alimentado esa percepción durante décadas.

Sin embargo, los datos invitan a la calma. En más de 160 años de registros en aguas españolas, los incidentes documentados con personas han sido excepcionalmente escasos. Su presencia es rara y su comportamiento en esta zona no está orientado al contacto con humanos.

Más allá del impacto mediático, el tiburón blanco cumple una función clave en el ecosistema marino. Como gran depredador, ayuda a mantener el equilibrio del océano.

El mensaje final de Muntaner es claro: se trata de un hallazgo relevante para la ciencia, pero no de una señal de recuperación ni de una amenaza inminente. Es una oportunidad para entender mejor a una de las especies más emblemáticas y, al mismo tiempo, más desconocidas del Mediterráneo.

La importancia de la investigación y la conservación del tiburón blanco en el Mediterráneo español

El hallazgo del tiburón blanco en el Mediterráneo español refuerza la necesidad de continuar estudiando esta especie. Como explica José Carlos Báez, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y primer autor del estudio publicado recientemente, "la presencia de individuos jóvenes aporta información clave sobre la estructura demográfica de la especie, especialmente en el caso de poblaciones catalogadas como vulnerables".

Aunque un solo registro no indica recuperación poblacional, cada dato ayuda a comprender mejor la dinámica de estos grandes depredadores marinos. Los científicos destacan que todavía hay muchas incógnitas sobre su vida en el Mediterráneo, como la existencia de posibles zonas de cría en aguas españolas. Para responder a estas preguntas serían necesarios programas de seguimiento específicos y a largo plazo.

La colaboración entre investigadores y pescadores seguirá siendo fundamental para documentar hallazgos excepcionales y obtener información confiable. Este tipo de cooperación permite que los datos no solo se registren, sino que se analicen científicamente, lo que contribuye directamente a estrategias de conservación más efectivas.

En definitiva, conocer mejor la presencia y el comportamiento del tiburón blanco es clave para proteger a una de las especies más emblemáticas y, a la vez, menos comprendidas del Mediterráneo.

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Bibliografía
  • Báez JC, Puerto MA, Torreblanca D, Varela JL, Carmona L, Macías D (2026) New record of white shark, Carcharodon carcharias (Elasmobranchii, Lamniformes, Lamnidae), from the Mediterranean Spanish coast. Acta Ichthyologica et Piscatoria 56: 27-31. https://doi.org/10.3897/aiep.56.173786 Disponible en: https://aiep.pensoft.net/article/173786/list/9/
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