Tener una especie invasora en casa puede traerte consecuencias legales y económicas graves, según esta Ley

 
Por Alejandro Lingenti. 30 abril 2026
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En España, tener una mascota exótica o una planta llamativa no siempre es una elección inocente. De hecho, en algunos casos puede implicar sanciones económicas importantes e incluso responsabilidades legales. La clave está en un concepto cada vez más relevante: las especies exóticas invasoras.

La legislación española es clara. La Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad establece un marco de protección que prohíbe la posesión, transporte, comercio y liberación de especies consideradas invasoras en este territorio. No se trata de una norma menor. Su objetivo es frenar uno de los mayores problemas ambientales actuales, la pérdida de biodiversidad.

Según explica el Ministerio para la Transición Ecológica en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, estas especies suponen una amenaza directa para los ecosistemas, la economía e incluso la salud pública.

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Qué es exactamente una especie invasora

Una especie exótica invasora es aquella que ha sido introducida fuera de su hábitat natural y que tiene capacidad para expandirse, desplazar a especies autóctonas y alterar el equilibrio ecológico.

No todas las especies exóticas son invasoras, pero las que lo son tienen características comunes: gran capacidad de reproducción, pocos depredadores naturales, o ninguno, y adaptación rápida a nuevos entornos.

En España, este problema es especialmente grave en ríos, costas y zonas agrícolas. Plantas ornamentales y animales que originalmente llegaron como mascotas o cultivos han terminado convirtiéndose en plagas difíciles de controlar.

Animales prohibidos: de mascotas a problema legal

Algunos de los casos más conocidos tienen origen doméstico. Animales que fueron populares como mascotas han acabado incluidos en el catálogo de especies invasoras: es el caso de la tortuga de Florida (Trachemys scripta), el mapache (Procyon lotor), la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y el cerdo vietnamita (Sus scrofa domestica).

La legislación impide su posesión en la mayoría de los casos, salvo excepciones muy concretas (como animales registrados antes de su inclusión en el catálogo).

Es que muchas de estas especies han sido liberadas o han escapado, generando poblaciones salvajes que compiten con la fauna autóctona.

Plantas invasoras que también son ilegales

El problema no se limita a los animales. Algunas plantas ornamentales muy utilizadas en jardinería también están prohibidas. Por ejemplo, la uña de gato (Carpobrotus edulis), el plumero de la Pampa (Cortaderia selloana) y el ailanto (Ailanthus altissima).

Estas especies de plantas invasoras pueden expandirse rápidamente, colonizar espacios naturales y desplazar a la vegetación autóctona. Su venta y plantación, en consecuencia, están restringidas. Y en algunos casos hasta se promueven campañas de eliminación.

El listado positivo: los animales que sí puedes tener

Uno de los cambios más relevantes en curso es el desarrollo del llamado listado positivo de animales de compañía. Este sistema, en elaboración por el Gobierno, define qué especies pueden mantenerse legalmente en el ámbito doméstico.

El borrador oficial deja claro que las especies invasoras quedan automáticamente excluidas. Esto supone un cambio de enfoque: en lugar de prohibir especies concretas, se establece una lista de las que sí están permitidas. Todo lo que quede fuera, incluidas las invasoras, no podrá mantenerse como mascota.

Qué pasa si tienes una especie invasora en casa

Las consecuencias legales pueden ser importantes. La normativa contempla multas económicas, retirada del animal o planta y obligación de asumir costes de gestión o control. Además, liberar una especie invasora al medio natural es una infracción grave que puede acarrear sanciones más elevadas.

Las sanciones según esta ley, van de leves a graves llegando desde 3.000€ a 200.000€. Además, en caso de que la especie invasora llegue a provocar daños de más de 100.00€, las multas pueden llegar hasta los 2 millones de euros.

La razón de estas medidas es que el impacto ambiental puede ser irreversible. Una sola liberación puede dar lugar a poblaciones enteras difíciles de erradicar.

Un problema ambiental que empieza en casa

Las especies invasoras están consideradas una de las principales causas de pérdida de biodiversidad a nivel global. En España, su impacto se suma a otros factores como el cambio climático o la degradación de hábitats.

Pero lo más relevante es que, en muchos casos, el problema empieza en decisiones individuales: comprar una mascota exótica sin información suficiente, plantar especies ornamentales sin conocer su comportamiento o liberar animales cuando ya no se pueden mantener.

La mejor forma de evitar problemas legales y ambientales es informarse antes de adquirir cualquier animal o planta. Consultar el catálogo oficial y optar por especies autóctonas o permitidas es la práctica más recomendada.

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