Cultivo y cuidados de las plantas

Ulla Rothschuh, bióloga, desvela el secreto para tener el mejor abono casero para la flor de Pascua: "es una mezcla rica en almidón, potasio, magnesio, fósforo y nitrógeno"

 
Irene Juste
Por Irene Juste, Editora Sénior. 19 enero 2026
Ulla Rothschuh, bióloga, desvela el secreto para tener el mejor abono casero para la flor de Pascua: "es una mezcla rica en almidón, potasio, magnesio, fósforo y nitrógeno"

Cada invierno, la flor de Pascua, poinsettia o planta de Navidad se convierte en la reina de salones, balcones y escaparates. Sus hojas rojas, que en realidad son brácteas, iluminan los días más cortos del año, pero muchas veces esa belleza dura menos de lo que nos gustaría. ¿La razón? Falta de nutrientes justo cuando la planta más los necesita. La bióloga Ulla Rothschuh tiene una solución sencilla, sostenible y al alcance de cualquiera: un abono casero para la flor de Pascua que se prepara con restos de cocina y que puede marcar la diferencia entre una planta apagada y una planta espectacular.

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¿Por qué la flor de Pascua necesita algo más que agua en invierno?

Aunque solemos pensar que las plantas "descansan" en invierno, la flor de Pascua es justo lo contrario. Es una planta de día corto, lo que significa que cuando las noches se alargan, interpreta que ha llegado su momento de crecer.

Según explica Ulla Rothschuh, "la poinsettia entra en su fase más activa precisamente en invierno, por lo que necesita un aporte constante de nutrientes para mantener sus hojas verdes y potenciar el color rojo de las brácteas”. Sin ese refuerzo, la planta sobrevive, sí, pero pierde fuerza, color y resistencia frente al estrés ambiental.

Además, añade la bióloga, "las plantas en casa quieren aporte constante de nutrientes pues suelen estar aisladas de su medio natural sin reposición de nutrientes". Por eso, aplicar un abono, aunque sea de forma moderada, es clave para que la flor de Pascua no solo se mantenga, sino que realmente luzca sana y vigorosa.

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El abono casero que recomienda la bióloga Rothschuh: sencillo, barato y con ingredientes fáciles de conseguir

Frente a los fertilizantes industriales, Rothschuh apuesta por una alternativa más natural: un abono líquido casero hecho con agua de arroz y cáscaras de plátano y aguacate. La bióloga lo resume así: "es una mezcla rica en almidón, potasio, magnesio, fósforo y nitrógeno, justo lo que la flor de Pascua necesita para desarrollar hojas nuevas y mantener su coloración intensa".

Todo comienza con algo tan sencillo como el arroz. Cuando se pone en remojo antes de cocinarlo, el agua se vuelve blanquecina por el almidón que libera el grano. Ese líquido, que se suele tirar por el fregadero, es una auténtica fuente de energía para las plantas. A él se le suman las cáscaras de plátano y de aguacate, ricas en potasio, magnesio y fósforo. Basta con trocearlas bien para que puedan soltar mejor sus nutrientes y dejarlas reposar junto al arroz en agua durante toda la noche.

A la mañana siguiente, el cambio es evidente: el líquido ha adquirido un tono más turbio, señal de que el almidón y los minerales ya se han disuelto. Ese es precisamente el abono casero ideal para la poinsettia. Tras colarlo con cuidado, se obtiene un fertilizante natural listo para usar, que puede guardarse en una botella limpia dentro de la nevera durante algunos días. Rothschuh recomienda siempre etiquetarlo con la fecha para evitar confusiones y no utilizarlo cuando lleve demasiado tiempo almacenado.

Lo interesante de este preparado es que no actúa como un fertilizante agresivo, sino como un refuerzo suave y constante que acompaña a la planta en su fase de crecimiento. Por eso, este abono resulta ideal para quienes buscan una alternativa natural a los productos comerciales y quieren cuidar sus plantas de manera más consciente y sostenible.

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¿Cuándo y cómo aplicar este abono para que la flor de Pascua esté más roja y frondosa que nunca?

Uno de los errores más habituales es abonar en el momento equivocado. En la mayoría de plantas se hace en primavera, pero con la flor de Pascua la historia cambia.

Tal como explica Rothschuh, "su temporada de crecimiento real empieza cuando llegan los días cortos, por eso lo ideal es comenzar a abonar a finales de otoño, para que en invierno la planta no tenga carencias nutricionales".

Calendario recomendado

  • Inicio: finales de otoño o primeros días de diciembre.
  • Frecuencia: una vez al mes.
  • Fin: finales de marzo.

Forma correcta de aplicación

El abono es líquido, así que se utiliza igual que el agua de riego. Basta con humedecer el sustrato, sin encharcarlo, asegurándose de que el líquido llegue bien a las raíces.

La bióloga aconseja especial cuidado tras un trasplante: "aplicar el abono en ese momento ayuda a que la planta se estabilice antes y reduce el estrés del cambio de maceta". El resultado suele notarse en pocas semanas: tallos más firmes, hojas nuevas y un rojo más intenso en las brácteas.

¿Cómo saber si la flor de Pascua está pidiendo nutrientes antes de que sea demasiado tarde?

Una de las razones por las que muchas flores de Pascua no sobreviven más allá de las fiestas es que sus señales de debilidad suelen confundirse con "el final natural" de la planta, cuando en realidad lo que está ocurriendo es una carencia de nutrientes. La buena noticia es que, si se sabe en qué fijarse, se puede actuar a tiempo.

En el caso de la poinsettia, según la bióloga, estas son las señales más claras de que necesita un refuerzo nutritivo:

Hojas que pierden intensidad

El hierro y el nitrógeno son indispensables para la fotosíntesis. "Cuando las hojas comienzan a notarse con menos color, es por falta de estos elementos", señala.

Crecimiento lento o estancado

Cuando se nota que la planta no está creciendo al ritmo que debería, comenta Rothschuh, "normalmente se debe a falta de fósforo, que interviene en el desarrollo de tallos y raíces".

Tallos blandos y aspecto decaído

Muchas veces los tallos blandos se deben a exceso de riego, pero "cuando se ha descartado esta causa, se debe a una deficiencia del micronutriente hierro, que da tono a las hojas y tallos", apunta la especialista.

Caída prematura de hojas

"Aunque se debe en mayor medida a un estrés por malas condiciones ambientales como falta de agua, también puede ser por falta de varios elementos nutricionales". Por tanto, cuando hay este déficit, la planta termina por eliminar las hojas que no le sirven.

Los errores más comunes al abonar la poinsettia y cómo evitarlos según la experiencia científica

Aunque el abono casero es suave, no todo vale. Ulla Rothschuh insiste en que incluso los fertilizantes naturales pueden causar problemas si se usan mal.

1. Abonar fuera de temporada

Hacerlo en primavera o verano no es lo ideal. "La flor de Pascua responde mejor cuando se fertiliza en invierno, que es cuando realmente está creciendo", recuerda la bióloga.

2. Excederse con la cantidad

Más no siempre es mejor. Un exceso de nutrientes puede provocar hojas amarillas o blandas. Rothschuh lo resume así: "las plantas pueden quemarse por exceso de nutrientes. Aunque el riesgo es menor con abonos caseros, conviene respetar la pauta mensual para evitar saturar la planta".

3. Ignorar el pH del sustrato

La poinsettia necesita un suelo ligeramente ácido, entre 5,8 y 6,2. Si el pH se desajusta, muchos nutrientes no se absorben bien.

  • Si está demasiado ácido: añade un poco de cal.
  • Si está demasiado alcalino: incorpora hojas de pino al sustrato.

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