Cerca de un millar de frailecillos son víctimas de las borrascas en el Cantábrico
Este invierno, las playas del norte muestran un paisaje inquietante: cerca de un millar de frailecillos son víctimas de las borrascas en el Cantábrico, apareciendo muertos o agotados sobre la arena. Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco registran cifras que superan con creces las de otros años.
Estas pequeñas aves, que pasan la mayor parte de su vida en alta mar, han sido arrastradas a la costa por temporales cada vez más intensos, dejando a la vista el impacto de un invierno especialmente duro para el frailecillo atlántico. Aquí contamos la situación actual de estas pequeñas aves pelágicas y qué hacer si encontramos una orillada en la playa?
Un invierno de borrascas encadenadas
Desde finales de diciembre, el norte peninsular ha vivido un auténtico tren de borrascas. Sistemas como la borrasca Oriana han dejado fuerte oleaje, vientos intensos y mala mar durante días seguidos.
Este tipo de episodios no es nuevo. Según explica SEO/BirdLife, la aparición de aves marinas orilladas es “un fenómeno relativamente habitual” en invierno. Muchas especies pelágicas, es decir, que viven mar adentro, sufren cuando el mar se embravece. Sin embargo, este año la intensidad y la duración de los temporales han marcado la diferencia.
Los frailecillos, que apenas miden unos 30 centímetros y pesan alrededor de 300 gramos, han tenido que enfrentarse a olas enormes y vientos huracanados durante jornadas continuas. Sin descanso y sin apenas posibilidad de alimentarse con normalidad.
Cuando el temporal se prolonga, el desgaste físico es extremo y el mar termina empujándolos hacia la costa.
El frailecillo, una víctima vulnerable
El gran afectado está siendo el frailecillo atlántico, una de las aves marinas más llamativas de Europa. Su nombre científico es Fratercula arctica. Cría en acantilados de Islandia, Noruega, Irlanda o Reino Unido y pasa el invierno en alta mar, desplazándose hacia latitudes más meridionales.
En invierno, su vida transcurre casi por completo en el océano abierto. Allí pesca y descansa sobre el agua, pero cuando llegan temporales intensos, todo cambia.
Desde SEO/BirdLife lo explican con claridad: “Puesto que la mayor parte de su ciclo vital durante el invierno transcurre en alta mar, estas aves se debilitan cuando hay temporales al luchar contra las tormentas y a las dificultades para pescar, por lo que muchas de ellas acaban muriendo de agotamiento e inanición”.
El fuerte oleaje dificulta la pesca. El viento obliga a un sobreesfuerzo constante para mantenerse a flote. Las reservas energéticas se agotan rápido y, sin alimento suficiente, el desenlace es fatal.
Este fenómeno afecta especialmente al grupo de los álcidos, donde también están alcas y araos. Pero este invierno los frailecillos están siendo los más numerosos en las playas del Cantábrico.
Cifras que llaman la atención
Las primeras señales llegaron desde Galicia, entre las Rías Baixas y la Costa da Morte. Después, los hallazgos se extendieron hacia Cantabria y Asturias. Sin embargo, uno de los puntos más afectados ha sido el litoral vasco.
Según datos de las diputaciones forales, solo en el País Vasco se han recogido cerca de un millar de ejemplares en pocos días. En Gipuzkoa se han retirado cientos de aves, mientras que en Bizkaia también se han contabilizado varios centenares más.
En Cantabria, durante un fin de semana se localizaron alrededor de 150 frailecillos en circunstancias similares. La mayoría estaban muertos. Solo unos pocos pudieron ser trasladados a centros de recuperación.
En el conjunto del norte peninsular, el balance roza o supera el millar de ejemplares afectados. Son cifras muy superiores a las habituales. Y refuerzan la idea de que estamos ante un episodio meteorológico excepcional.
Algunos expertos apuntan además a un contexto más amplio: el recalentamiento del mar y de la atmósfera, ligado al cambio climático, puede estar intensificando estos temporales y alterando las condiciones en las que viven estas aves.
¿Qué hacer si encuentras un ave marina orillada en la playa?
Ante estas imágenes, muchas personas sienten el impulso de ayudar, pero los expertos piden prudencia.
SEO/BirdLife recuerda que no se deben manipular las aves encontradas muertas o debilitadas sin autorización. Existe riesgo de transmisión de enfermedades, incluida la gripe aviar.
La recomendación es clara: avisar al 112 o al centro de recuperación de fauna silvestre más cercano. El personal autorizado seguirá los protocolos adecuados.
Además, la organización pone a disposición de la ciudadanía la aplicación móvil ICAO (Inspección Costera de Aves Orilladas). Esta herramienta permite registrar la localización de aves halladas en la costa y contribuir a recopilar datos científicos.
Gracias a estas notificaciones y a que muchos frailecillos estaban anillados, se ha podido comprobar que una parte importante procedía de colonias de cría en Reino Unido.
El Cantábrico siempre ha sido un mar de carácter fuerte. Pero este invierno está mostrando su lado más implacable para unas aves pequeñas y resistentes que pasan casi toda su vida lejos de tierra firme.
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- SEO/BirdLife. Disponible en: https://seo.org/
