Ahorro energético

Freidora de aire o vitrocerámica: cuál está haciendo subir más tu factura de la luz

 
Germán Portillo
Por Germán Portillo, Ambientólogo. 21 junio 2026
Freidora de aire o vitrocerámica: cuál está haciendo subir más tu factura de la luz
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La freidora de aire y la vitrocerámica son dos de los sistemas de cocción más utilizados en los hogares. Sin embargo, su consumo eléctrico no es el mismo, lo que puede influir en el importe de la factura de la luz. Entender cuánto gasta cada uno y en qué situaciones resulta más eficiente puede ayudar a tomar mejores decisiones en la cocina y optimizar el consumo energético sin renunciar a la comodidad ni a la variedad de recetas.

Aunque ambos electrodomésticos cumplen funciones similares, su forma de generar y mantener el calor es diferente, lo que repercute en su eficiencia. La freidora de aire destaca por su rapidez y menor tiempo de uso, mientras que la vitrocerámica ofrece mayor versatilidad para cocinar distintos tipos de platos. Además, el gasto real no depende solo de la potencia del aparato, sino también del tiempo de cocción y del uso que se haga en el día a día. Por ello, dos hogares con los mismos electrodomésticos pueden tener consumos muy distintos. En este contexto, comparar ambos sistemas puede ser clave para identificar hábitos de consumo más eficientes y conseguir un ahorro significativo en la factura eléctrica a largo plazo.

La vitrocerámica: el electrodoméstico que más energía consume en la cocina

La vitrocerámica es uno de los electrodomésticos que más energía consume en la cocina. Según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), una vitrocerámica puede alcanzar un consumo máximo de 2.500 W por hora de uso. Además, su gasto anual puede situarse en torno a los 900 kWh, dependiendo de la frecuencia con la que se utilice.

No obstante, el consumo real varía en función de varios factores, como el modelo, la potencia seleccionada, el número de fuegos que se utilizan al mismo tiempo y el tiempo de cocción. Por este motivo, dos hogares con una vitrocerámica similar pueden registrar consumos muy diferentes.

También influye la forma de uso. Aprovechar el calor residual apagando la placa unos minutos antes de terminar la cocción, utilizar recipientes del tamaño adecuado para cada zona de cocción y mantener la superficie limpia son prácticas que pueden ayudar a reducir el gasto energético.

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Freidora de aire: cuánto consume y por qué puede ayudarte a ahorrar

La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos más populares de los últimos años, en parte por su capacidad para cocinar con menos aceite y por su eficiencia energética. El consumo de una freidora de aire suele situarse entre los 1.400 y los 1.700 vatios por hora.

Sin embargo, en la práctica es poco habitual utilizar este aparato durante una hora completa. La mayoría de las preparaciones requieren alrededor de 30 minutos de funcionamiento, lo que se traduce en un consumo aproximado de 0,85 kWh por uso.

El gasto real dependerá de factores como la potencia del modelo, el tiempo de cocción y el precio de la electricidad contratado en cada hogar. Por ello, tal como pasa con el caso de la vitro, aunque dos personas utilicen una freidora de aire similar, el impacto en la factura de la luz puede ser diferente.

En cualquier caso, su consumo energético suele ser inferior al de otros sistemas de cocción eléctricos habituales, lo que explica por qué muchas personas la consideran una alternativa interesante para preparar comidas de forma rápida y eficiente.

Freidora de aire vs vitrocerámica: cómo afecta cada consumo a tu factura de la luz

La diferencia de consumo entre una freidora de aire y una vitrocerámica también se refleja en la factura eléctrica. Utilizando los datos de consumo mencionados anteriormente, una freidora de aire suele generar un gasto aproximado de 2,5 euros al mes cuando se utiliza de forma habitual, con consumos que rondan entre 0,7 y 0,85 kWh por cada media hora de funcionamiento. Además, una hora completa de uso puede suponer un coste cercano a los 0,09 euros, aunque la cifra exacta dependerá del precio del kWh contratado.

En el caso de la vitrocerámica, el impacto económico es considerablemente mayor. Tomando como referencia un uso de una hora diaria y un precio de la electricidad de 0,30 €/kWh, el gasto anual puede alcanzar unos 250 euros. Esta diferencia se debe a que la vitrocerámica trabaja con potencias más elevadas y suele permanecer encendida durante más tiempo para completar las cocciones.

Por tanto, aunque ambos electrodomésticos consumen bastante electricidad, la freidora de aire suele tener un impacto mucho menor en la factura de la luz. A largo plazo, esta diferencia puede traducirse en un ahorro significativo, especialmente en hogares que cocinan a diario y utilizan con frecuencia estos aparatos.

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¿Qué conviene más tener en casa?

Si el objetivo es reducir el consumo eléctrico y ahorrar en la factura de la luz, la freidora de aire parte con ventaja frente a la vitrocerámica. Y es que este electrodoméstico utiliza una potencia aproximada de 1,4 kW, mientras que una vitrocerámica puede consumir entre 1,5 y 2 kW, además de registrar un gasto anual mucho más elevado.

Sin embargo, la elección no debe basarse únicamente en el consumo energético. La vitrocerámica sigue siendo una herramienta más versátil para muchas elaboraciones culinarias y permite cocinar una mayor variedad de platos. Por su parte, la freidora de aire destaca por su eficiencia, su facilidad de uso y la posibilidad de preparar alimentos utilizando menos o ningún aceite.

También es importante tener en cuenta el tipo de recetas que se preparan habitualmente. Para pequeñas cantidades de comida o preparaciones rápidas, la freidora de aire suele resultar más eficiente desde el punto de vista energético. En cambio, para cocinar varios alimentos al mismo tiempo o realizar recetas que requieren el uso de cazuelas y sartenes, la vitrocerámica continúa siendo una opción práctica.

En definitiva, si se busca minimizar el gasto eléctrico, la freidora de aire es la alternativa más favorable. No obstante, ambos electrodomésticos pueden complementarse perfectamente en la cocina, aprovechando las ventajas de cada uno según el tipo de preparación que se vaya a realizar.

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