Nueva Zelanda prepara una operación masiva en tres islas para eliminar especies invasoras y recuperar al kākāpō
Nueva Zelanda está a punto de emprender una operación de conservación a una escala pocas veces vista: tres grandes islas serán sometidas a un ambicioso plan para eliminar especies invasoras y devolver espacio a algunas de las especies más singulares del planeta. El objetivo es recuperar ecosistemas dañados y crear nuevos refugios para animales como el kākāpō, además de proteger una flora y fauna que no existe en ningún otro lugar de la Tierra. ¿Hasta dónde llegará esta enorme intervención para recuperar la naturaleza?
El proyecto no busca únicamente eliminar animales introducidos, sino recuperar el equilibrio de ecosistemas que evolucionaron durante miles de años sin estos depredadores. Si se completa con éxito, podría abrir la puerta a la recuperación de especies que hoy sobreviven en algunos de los últimos refugios seguros del país.
Tres islas y un objetivo enorme: acabar con las especies invasoras
Nueva Zelanda quiere llevar su estrategia contra las especies invasoras a una escala sin precedentes. El plan se centra en tres grandes territorios como Maukahuka (isla Auckland), Rakiura (isla Stewart) y las islas Chatham, donde se pretende eliminar distintas especies introducidas y recuperar ecosistemas que han sufrido durante décadas la presión de depredadores y herbívoros.
La magnitud del proyecto supone un importante salto respecto a las campañas anteriores. Nueva Zelanda ya ha conseguido completar más de 110 operaciones de erradicación de plagas en islas, pero los nuevos objetivos tienen una superficie muy superior a la de Campbell Island, la mayor isla del país en la que hasta ahora se había conseguido eliminar este tipo de especies.
En cada territorio se aplicarán medidas adaptadas a las especies presentes. En Maukahuka, una isla subantártica de unas 46.000 hectáreas, el objetivo es acabar con poblaciones de cerdos asilvestrados, gatos y ratones, que han afectado tanto a la fauna como a la vegetación. En Rakiura, el proyecto contempla la eliminación de ratas, zarigüeyas, gatos asilvestrados y erizos, mientras que en las islas Chatham se trabaja para retirar zarigüeyas, gatos y ratas.
El kākāpō podría encontrar aquí uno de sus mayores refugios
El kākāpō evolucionó durante millones de años en un territorio prácticamente libre de mamíferos depredadores. La llegada de especies invasoras como ratas, gatos y otros animales depredadores introducidos cambió radicalmente ese equilibrio. Estos depredadores pueden atacar sus huevos y polluelos, además de competir por algunos de los recursos de los que depende la especie. Por este motivo, la conservación del kākāpō ha estado estrechamente ligada a la creación de islas libres de depredadores.
Rakiura, también conocida como isla Stewart, podría desempeñar un papel especialmente importante en este proceso. La intención es que una vez reducida o eliminada la presión de las especies invasoras, el territorio pueda convertirse en un nuevo espacio seguro para el kākāpō. La isla cuenta además con comunidades y ecosistemas que podrían beneficiarse de una restauración a gran escala, por lo que el proyecto no se limita a favorecer a una única especie.
En Maukahuka el escenario es diferente. Situada en la región subantártica de Nueva Zelanda, la isla conserva un conjunto de ecosistemas especialmente valiosos. La ausencia de mamíferos invasores permitiría recuperar poblaciones de aves y favorecer la expansión de la vegetación autóctona. Entre las imágenes más llamativas que se esperan de una eventual recuperación se encuentran extensas comunidades de plantas subantárticas, algunas de ellas capaces de alcanzar una altura considerable.
Las islas Chatham también albergan numerosas especies endémicas. Reducir la presencia de depredadores introducidos podría proporcionarles un entorno más estable para reproducirse y recuperar sus poblaciones.
El enorme desafío de actuar sobre tres islas a una escala nunca vista
La principal dificultad del proyecto no está únicamente en localizar y eliminar a las especies invasoras, sino en hacerlo sobre territorios de una extensión y unas condiciones muy diferentes a las de las islas donde Nueva Zelanda ya ha realizado campañas similares. El país cuenta con una amplia experiencia en la erradicación de plagas y ha completado más de 110 operaciones de este tipo, pero las tres nuevas iniciativas suponen un salto considerable en escala. Las islas implicadas tienen entre cuatro y quince veces la superficie de la isla Campbell, la mayor isla neozelandesa en la que hasta ahora se había conseguido eliminar este tipo de especies.
A la dificultad de trabajar en grandes superficies se suman el aislamiento, el terreno accidentado y las condiciones meteorológicas de algunos de estos territorios. Además, Rakiura y las islas Chatham están habitadas por personas, por lo que las actuaciones deberán desarrollarse teniendo en cuenta también a las comunidades locales.
El coste también refleja la magnitud del desafío. Los tres proyectos han sido valorados conjuntamente en unos 202 millones de dólares neozelandeses. El Gobierno ya ha comprometido 54 millones y se habían conseguido otros 11,5 millones mediante donaciones, mientras que la colaboración internacional busca reunir los aproximadamente 137 millones restantes. La financiación se canaliza dentro de la Island-Ocean Connection Challenge, una iniciativa internacional que pretende restaurar al menos 40 ecosistemas insulares y oceánicos de importancia mundial antes de 2030.
El kākāpō no será el único beneficiado: estas especies también podrían recuperarse
La eliminación de los depredadores introducidos podría favorecer a un amplio conjunto de especies autóctonas, muchas de ellas exclusivas de Nueva Zelanda y algunas que han desaparecido de las islas donde vivían originalmente. Aparte del el kākāpō, en Rakiura también podrían recuperar terreno el kiwi tokoeka, el kākā, el kererū, los kakariki, el mohua, el tītipounamu, distintas especies de murciélagos.
En Maukahuka el beneficio podría extenderse especialmente a las aves marinas y a la vegetación subantártica. La isla alberga más de 500 especies de plantas y animales nativos, de las cuales más de un centenar no se encuentran en ningún otro lugar. Entre sus principales valores se encuentran las colonias de aves marinas y cuatro especies de albatros.
Por último, en las islas Chatham se encuentran especies como el petrel de Chatham o tāiko, el albatros de Chatham y el petirrojo negro de Chatham, además de numerosas plantas e invertebrados que no existen de forma natural en ningún otro lugar. La restauración pretende favorecer especialmente a las aves marinas y recuperar un ecosistema en el que estas especies vuelvan a desempeñar un papel fundamental.
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