Qué ocurre cuando se cultivan virus en el espacio: el hallazgo de la NASA que podría ayudar contra la resistencia a los antibióticos
Enviar virus al espacio suena a guion de ciencia ficción, pero no estamos hablando de una película. Es un experimento real que ha dejado a los científicos con una mezcla de sorpresa y entusiasmo. Un equipo de investigación trabajó con virus que atacan bacterias y los cultivó en condiciones de microgravedad, a bordo de la Estación Espacial Internacional. Cuando esos microorganismos regresaron a la Tierra, no eran exactamente los mismos, habían cambiado. Lo más llamativo es que algunos se habían vuelto más eficaces a la hora de infectar bacterias.
Cultivar virus en el espacio abre una puerta inesperada en la lucha contra uno de los mayores problemas médicos actuales: la resistencia a los antibióticos. Sin embargo, también plantea preguntas importantes sobre hasta dónde puede, y debe, llegar esta línea de investigación.
Los virus aliados que viajaron al espacio
Los protagonistas de esta historia no son virus que infectan personas, sino bacteriófagos, o simplemente fagos. Son virus especializados en atacar bacterias. Los científicos llevan años estudiándolos como posible alternativa a los antibióticos tradicionales.
El estudio fue publicado en la revista científica PLOS Biology, y explica que en este experimento se utilizaron el fago T7 y la bacteria Escherichia coli. Una parte de los cultivos se mantuvo en la Tierra. Otra viajó a la Estación Espacial Internacional. El objetivo era ver cómo influye la microgravedad en la forma en que virus y bacterias interactúan y evolucionan.
En la Tierra, ambos microorganismos están en contacto constante en medios líquidos. La gravedad favorece la mezcla y los encuentros. En el espacio, esa dinámica cambia. Los fluidos no se comportan igual y los contactos entre virus y bacterias son menos frecuentes.
La microgravedad obligó a evolucionar a los virus y las bacterias
En órbita, al tener una gravedad diferente, la infección fue más lenta al principio porque virus y bacterias tardaban más tiempo en encontrarse. Sin embargo, esa dificultad generó una presión evolutiva distinta.
Con menos oportunidades de contacto, los virus que lograban adherirse mejor a las bacterias tenían ventaja. Con el paso de los días, se seleccionaron mutaciones que mejoraban su capacidad de unirse a la superficie bacteriana.
El análisis genético confirmó cambios que no aparecieron en los cultivos mantenidos en la Tierra. "Este nuevo estudio valida nuestra hipótesis y expectativa", explicó Srivatsan Raman, quien es profesor asociado de Bioquímica en la Universidad de Wisconsin-Madison.
Las bacterias tampoco se quedaron quietas. También desarrollaron modificaciones en su superficie para intentar resistir la infección. Se produjo una especie de carrera armamentística microscópica, pero bajo reglas físicas diferentes a las de nuestro planeta.
Estos virus son más eficaces al volver a la Tierra
La gran sorpresa llegó después. Los fagos que habían evolucionado en el espacio se probaron contra cepas de E. coli relacionadas con infecciones urinarias, algunas resistentes al fago T7 original.
El resultado llamó la atención del equipo. "Fue un hallazgo fortuito", comentó Raman. Algunos de los virus llevados a microgravedad lograron infectar y eliminar bacterias que antes eran difíciles de atacar.
Esto sugiere que el entorno espacial puede empujar a los virus a explorar rutas evolutivas poco habituales en la Tierra. En lugar de seguir los caminos más fáciles, se ven forzados a desarrollar soluciones nuevas para sobrevivir. Para la ciencia, eso es oro. Significa que el espacio podría funcionar como un laboratorio natural para generar variantes de fagos con capacidades que no aparecen en condiciones normales.
Una nueva esperanza frente a la resistencia a los antibióticos
La resistencia a los antibióticos es una amenaza creciente. Cada vez más bacterias dejan de responder a los tratamientos habituales. Por eso, la terapia con fagos está ganando interés como alternativa o complemento.
Los resultados de este experimento apuntan a una idea potente: usar la microgravedad para dirigir la evolución de virus que luego puedan emplearse en medicina. En lugar de modificar genéticamente los fagos en un laboratorio, se dejaría que la evolución actúe en un entorno extremo.
A largo plazo, algunos lugares de las estaciones espaciales podrían convertirse en zonas donde se generen bibliotecas de virus capaces de atacar bacterias resistentes. No solo sería útil para pacientes en la Tierra, sino también para proteger la salud de astronautas en misiones largas.
Entre la esperanza y la precaución
Aun así, no todo es entusiasmo sin reservas. Trabajar con microorganismos que evolucionan en entornos poco habituales exige controles estrictos. No se trata de liberar virus nuevos sin un estudio profundo.
Además, reproducir estos experimentos es caro y complejo y el acceso al espacio es limitado. Cada envío de material biológico requiere protocolos de seguridad muy rigurosos.
Los propios investigadores subrayan que se trata de un primer paso. Los resultados son prometedores, pero todavía hay que entender mejor qué cambios se producen, por qué aparecen y cómo se pueden usar de forma segura.
Lo que está claro es que la microgravedad no solo cambia cómo se mueven los cuerpos, sino también cómo evoluciona la vida microscópica. Y en esa rareza del espacio, la ciencia puede estar encontrando nuevas herramientas para un problema terrestre.
Si deseas leer más artículos parecidos a Qué ocurre cuando se cultivan virus en el espacio: el hallazgo de la NASA que podría ayudar contra la resistencia a los antibióticos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Otros Ciencia.