Se plantan en verano y florecen en otoño: plantas perennes que aguantarán el cambio de estación
Cuando llega el otoño, el jardín no tiene por qué perder su color. Aunque la primavera sea la estación que más asociamos con las flores, existen numerosas especies que florecen en otoño y que permiten mantener balcones, terrazas y jardines llenos de vida cuando las temperaturas comienzan a bajar.
Algunas plantas incluso ofrecen dos floraciones al año, mientras que otras alcanzan precisamente en otoño su momento de mayor esplendor. También hay especies capaces de florecer durante prácticamente todo el año, siempre que encuentren las condiciones adecuadas.
Por eso, el final del verano es un buen momento para preparar el jardín de cara a los próximos meses. Hay plantas que pueden cultivarse durante el verano y florecer en otoño, justo cuando otras especies comienzan a perder sus flores.
A continuación, repasamos algunas de las mejores opciones para conseguir un jardín colorido durante el otoño y afrontar con garantías el cambio de estación.
Salvia mexicana: la planta resistente que llena de flores moradas el jardín cuando llega el otoño
Conocida científicamente como Salvia leucantha, esta planta perenne destaca por su resistencia y por su llamativa floración, que suele producirse entre finales del verano y el otoño, justo cuando muchas otras especies comienzan a perder protagonismo.
Sus hojas son alargadas y estrechas, con una fina capa de vellosidad que les aporta ese característico tono verde grisáceo. Pero su principal atractivo está en las flores, que aparecen agrupadas en largas espigas de tonos morados y violetas, capaces de aportar mucho color al jardín durante los meses otoñales.
Su facilidad para adaptarse a diferentes condiciones hace que sea habitual encontrarla en jardines, caminos y espacios públicos. Aunque su aspecto puede recordar al de la lavanda, especialmente por sus tonalidades y porte, no pertenece al mismo género y se trata de dos plantas diferentes.
Sedum spectabile: la planta de flores rosas que espera al otoño para llenar de color el jardín
Conocido científicamente como Sedum spectabile, este sedum es una de esas plantas que alcanzan su máximo atractivo justo cuando llega el otoño. Sus flores aparecen agrupadas en grandes cabezuelas o pompones formados por numerosas florecillas diminutas de color rosa, que aportan un toque de color al jardín cuando muchas otras especies empiezan a perder sus flores.
A medida que avanza la temporada, los capullos verdes van cambiando de tonalidad hasta adquirir tonos rosados y, finalmente, marrones cuando comienzan a marchitarse. Este proceso también aporta interés ornamental, por lo que puede mantenerse en el jardín durante buena parte del otoño.
El Sedum spectabile prefiere lugares a pleno sol y destaca por su resistencia ante los cambios de temperatura. De hecho, necesita que las temperaturas comiencen a descender para estimular su floración. Por ello, plantarlo durante el verano permite prepararlo para que florezca en otoño, justo a tiempo para llenar el jardín de color.
Anémona japonesa: la delicada planta que espera al otoño para florecer
Si buscas una especie más delicada para mantener el jardín en flor durante el otoño, la anémona japonesa es una de las mejores opciones. Su floración es tardía y se produce cuando las temperaturas comienzan a bajar, por lo que resulta perfecta para aportar color cuando otras plantas ya han terminado su ciclo.
La planta desarrolla tallos largos y finos que pueden alcanzar alrededor de un metro de altura. En sus extremos aparecen flores abiertas, con varios pétalos en tonos blancos, rosas o lilas y un característico centro amarillo que destaca sobre el conjunto.
En cuanto a su ubicación, puede cultivarse tanto a pleno sol como en semisombra, aunque agradece especialmente los ambientes frescos. Por ello, se adapta bien a los otoños de temperaturas suaves y a zonas donde el verano no se prolonga demasiado.
Además, no debes preocuparte si durante el invierno parece desaparecer. La parte aérea de la planta puede marchitarse con la llegada del frío, pero sus raíces permanecen vivas bajo tierra. Cuando regresan las temperaturas más agradables en primavera, volverá a desarrollar nuevos tallos y hojas.
Por su floración tardía y su resistencia, es una alternativa interesante para mantener el jardín lleno de flores cuando muchas otras especies ya han dejado de florecer.
Ciclamen de otoño: la planta de flores rosas que vuelve a brotar cuando llega el frío
El Cyclamen hederifolium es una planta bulbosa perenne que florece a finales del verano y principios del otoño, justo cuando muchas otras especies empiezan a perder protagonismo. Su estructura subterránea permanece durante el invierno, permitiéndole rebrotar cuando mejoran las condiciones.
Sus flores, en tonos rosas o blancos, tienen los característicos pétalos levantados hacia arriba que distinguen a los ciclámenes. Además, sus hojas triangulares con dibujos plateados aportan interés ornamental incluso cuando no está en flor.
En estado silvestre crece en zonas boscosas y húmedas, pero puede cultivarse fácilmente en casa. Lo ideal es colocarla en semisombra y un suelo bien drenado, evitando el exceso de agua.
Pericón: la planta mexicana de flores naranjas que da vida al jardín en otoño
El pericón (Tagetes lucida) es una planta tradicional de México y pariente del conocido cempasúchil. A diferencia de esta flor de temporada, destaca por ser perenne, por lo que puede acompañar al jardín durante más tiempo.
Sus pequeñas flores de color naranja intenso recuerdan a las especies del género Tagetes y aparecen durante el otoño, aportando un toque cálido y vistoso justo cuando muchas plantas empiezan a perder sus flores.
Además de su valor ornamental, el pericón tiene una larga tradición de uso aromático y medicinal en México, por lo que es una opción interesante para quienes buscan una planta que combine belleza y utilidad.
Solidago: las plantas de flores amarillas que alegran el jardín cuando llega el otoño
Las plantas del género Solidago destacan por sus llamativas flores amarillas, agrupadas en pequeños ramilletes que aparecen sobre tallos largos y finos. Su floración suele comenzar a finales del verano y prolongarse durante las primeras semanas del otoño.
Su aspecto silvestre las convierte en una buena opción para jardines de estilo natural, donde aportan un aire desenfadado y fresco. Además, son plantas especialmente resistentes y pueden adaptarse a zonas donde las temperaturas bajan bastante durante el otoño, por lo que resultan ideales para mantener el jardín con color cuando otras especies empiezan a marchitarse.
Si deseas leer más artículos parecidos a Se plantan en verano y florecen en otoño: plantas perennes que aguantarán el cambio de estación, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cultivo y cuidados de las plantas.