Doñana se seca: la crisis del agua que amenaza uno de los mayores humedales de Europa
Hablar de Doñana es hablar de uno de los espacios naturales más importantes de Europa, pero también de un territorio sometido a una tensión creciente. La combinación de sequía prolongada, agricultura intensiva y explotación ilegal de recursos hídricos ha llevado a este ecosistema a una situación crítica que preocupa tanto a instituciones científicas como a organismos internacionales.
El conflicto y la crisis del agua en Doñana, se ha convertido en un problema político, económico y social en el que confluyen intereses agrícolas, normativas europeas y la supervivencia de especies clave.
El agua desaparece bajo Doñana: la amenaza invisible que preocupa a los científicos
El corazón del problema está en el agua subterránea. El acuífero que alimenta las marismas de Doñana lleva años sometido a una presión excesiva, principalmente por el uso agrícola intensivo.
Según el organismo público Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, varias de las masas de agua subterránea del entorno se encuentran en mal estado cuantitativo, lo que implica que se extrae más agua de la que se recarga de forma natural.
Un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas advierte que la sobreexplotación ha provocado un descenso sostenido del nivel freático, afectando directamente a lagunas temporales y ecosistemas dependientes del agua.
Este descenso no es homogéneo, pero sí persistente. En determinadas zonas, los niveles han caído varios metros en las últimas décadas, lo que reduce la disponibilidad de agua superficial y altera los ciclos naturales del parque.
Los pozos ilegales que aceleran la crisis del agua en Doñana
Gran parte de esta presión está vinculada al modelo agrícola de la zona, especialmente al cultivo intensivo de frutos rojos. La demanda de agua para regadío ha crecido de forma sostenida, generando una red de captaciones legales e ilegales.
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha identificado cientos de pozos ilegales en el entorno de Doñana y ha intensificado en los últimos años las labores de inspección y cierre. Según datos oficiales recogidos por el Ministerio para la Transición Ecológica, se han clausurado más de un millar de captaciones y hectáreas de regadío no autorizadas.
Sin embargo, los expertos señalan que estas medidas, aunque necesarias, llegan tarde y no siempre compensan el impacto acumulado. El problema es, además de la ilegalidad, la presión estructural de un modelo productivo que depende del agua en un entorno cada vez más seco.
Europa y la UNESCO lanzan una advertencia sobre el futuro de Doñana
La situación de Doñana ha trascendido las fronteras nacionales. La UNESCO ha advertido en varios informes que el parque podría entrar en la lista de Patrimonio Mundial en peligro si no se toman medidas eficaces para proteger sus recursos hídricos.
Por su parte, la Comisión Europea ha llevado a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por incumplir la Directiva Marco del Agua. En 2021, el tribunal falló contra España por no proteger adecuadamente los acuíferos de Doñana.
Este fallo obliga a adoptar medidas más estrictas para garantizar la recuperación del acuífero, lo que añade presión sobre las administraciones autonómicas y estatales.
Menos agua, menos vida: así cambia la fauna de Doñana
Las consecuencias de esta crisis no son abstractas. Se traducen en cambios visibles en el ecosistema. Las marismas, que dependen del equilibrio hídrico, han reducido su superficie inundada en años recientes, lo que afecta directamente a las aves acuáticas.
SEO/BirdLife, ONG fundada en 1954, ha documentado una caída significativa en las poblaciones de aves invernantes y reproductoras en Doñana, especialmente en especies ligadas a humedales.
Además, la falta de agua afecta a la disponibilidad de alimento, la reproducción y las rutas migratorias. Doñana es un punto clave en las rutas entre Europa y África, por lo que cualquier alteración tiene consecuencias a escala continental.
También especies emblemáticas, como el lince ibérico o el águila imperial, pueden verse afectadas indirectamente, ya que dependen de un ecosistema equilibrado para sobrevivir.
Cambio climático: la amenaza que acelera el deterioro del parque
A todo esto se suma un factor estructural: el cambio climático. España, y especialmente el sur peninsular, está experimentando una reducción de las precipitaciones y un aumento de las temperaturas.
Según la Agencia Estatal de Meteorología, los episodios de sequía son cada vez más frecuentes e intensos. Esto significa que el acuífero no solo está sobreexplotado, sino que además se recarga menos, lo que agrava el desequilibrio.
¿Todavía se puede salvar Doñana? Las medidas que plantean los expertos
Las propuestas para revertir la situación pasan por varias líneas de acción. Las principales son la reducción del regadío en zonas sensibles, el cierre definitivo de pozos ilegales, la restauración de ecosistemas degradados y la mejora en la gestión del agua.
El gobierno central y la Junta de Andalucía han anunciado diferentes planes, pero su aplicación y eficacia siguen siendo objeto de debate. Para muchos científicos, la clave está en cambiar el modelo productivo y adaptar el uso del agua a la disponibilidad real, algo que no siempre resulta compatible con las demandas económicas del territorio.
Es indiscutible que Doñana representa un caso paradigmático de los conflictos ambientales del siglo XXI: recursos limitados, presión económica y necesidad de conservación.
El reto es salvar un parque natural y también redefinir la relación entre desarrollo y sostenibilidad en un contexto de cambio climático. Pero el tiempo, según advierten los expertos, juega en contra.
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