Biodiversidad

Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después

 
Germán Portillo
Por Germán Portillo, Ambientólogo. 9 agosto 2026
Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después
¿Ya nos sigues? Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Durante décadas, plantar árboles parecía la mejor solución para combatir la desertificación en el Sáhara y el Sahel, pero muchos proyectos no consiguieron los resultados esperados. Sin embargo, un experimento protagonizado por 500 tortugas gigantes africanas demostró que restaurar un ecosistema no siempre pasa por reforestar. Apenas cinco años después del inicio del proyecto, comenzaron a aparecer zonas verdes donde antes solo había arena.

Los investigadores comprobaron que estos animales desempeñaban un papel clave en la recuperación natural del terreno, mejorando el suelo y favoreciendo el regreso de la vegetación y de numerosas especies.

Por qué muchos proyectos de reforestación fracasaron en el Sáhara y el Sahel

Durante décadas, distintos programas apostaron por la plantación masiva de árboles para frenar el avance de la desertificación en el Sahel, la franja de transición situada entre el desierto del Sáhara y las sabanas africanas. Sin embargo, muchos de estos intentos no lograron los resultados esperados porque las condiciones del terreno dificultaban enormemente la supervivencia de los árboles jóvenes.

Uno de los principales problemas era el estado del suelo. En numerosas zonas, la superficie se había endurecido tanto que el agua de lluvia apenas conseguía infiltrarse. En lugar de ser absorbida por la tierra, el agua escurría rápidamente o se evaporaba debido a las altas temperaturas, dejando a las semillas y a los árboles recién plantados sin la humedad necesaria para desarrollarse.

A ello se sumaban otros factores, como las escasas precipitaciones, el intenso calor y los elevados costes de mantenimiento de los programas de reforestación. Sin un riego constante y unas condiciones favorables durante los primeros años, gran parte de los árboles terminaban muriendo antes de consolidarse, reduciendo considerablemente la eficacia de estas iniciativas.

Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después - Por qué muchos proyectos de reforestación fracasaron en el Sáhara y el Sahel

500 tortugas gigantes consiguieron regenerar un terreno árido en solo cinco años

La clave de este experimento no estaba en que las tortugas plantaran vegetación, sino en el papel que desempeñan dentro del ecosistema. A medida que se desplazaban por el terreno, removían ligeramente la superficie y dispersaban semillas a través de sus excrementos. Este proceso favorecía que distintas especies vegetales pudieran colonizar áreas donde antes apenas crecían plantas.

Además, la materia orgánica aportada por sus excrementos mejoraba progresivamente la fertilidad del suelo. Con el paso del tiempo, la tierra fue reteniendo mejor la humedad y ofreciendo unas condiciones mucho más favorables para que germinaran semillas ya presentes en el entorno o transportadas por las propias tortugas.

Cinco años después del inicio del proyecto, los investigadores observaron la aparición de zonas verdes en lugares donde anteriormente predominaba un paisaje prácticamente cubierto de arena. Aunque el experimento no convirtió el Sáhara en un bosque, sí demostró que recuperar determinadas funciones ecológicas puede acelerar la regeneración natural del terreno y complementar otras estrategias de restauración ambiental.

Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después - 500 tortugas gigantes consiguieron regenerar un terreno árido en solo cinco años

Cómo las madrigueras de las tortugas mejoran el suelo y favorecen la recuperación de la biodiversidad

Una de las características más llamativas de la tortuga espolada africana (Centrochelys sulcata) es su capacidad para excavar madrigueras de entre 10 y 15 metros de profundidad. Estos refugios le permiten escapar de las temperaturas extremas del Sahel, donde el calor durante el día puede ser asfixiante y las noches registran un fuerte descenso de la temperatura.

Sin embargo, estas excavaciones tienen un efecto que va mucho más allá de la supervivencia del animal. Al romper la costra endurecida que cubre el suelo, las madrigueras facilitan que el agua de lluvia se infiltre en profundidad en lugar de escurrirse por la superficie. Como consecuencia, el terreno retiene la humedad durante más tiempo y se crean pequeñas zonas con condiciones mucho más favorables para el crecimiento de la vegetación.

Este cambio también genera un microhábitat donde comienzan a proliferar insectos, microorganismos y otras formas de vida que apenas podían establecerse en un suelo completamente seco. A medida que aumenta la actividad biológica, las semillas encuentran un entorno más adecuado para germinar y aparecen nuevas plantas que, con el tiempo, atraen a aves y pequeños vertebrados. El resultado es una recuperación progresiva de la biodiversidad en áreas que hasta entonces apenas albergaban vida.

El papel clave de los animales en la recuperación de los ecosistemas

Los resultados obtenidos con las tortugas refuerzan una idea que cada vez tiene más peso entre los expertos en restauración ambiental: recuperar un ecosistema no siempre consiste en plantar más árboles. En muchos casos, restablecer los procesos naturales que mantienen el equilibrio del terreno puede ser una estrategia más eficaz, económica y sostenible a largo plazo.

La experiencia demuestra que determinadas especies animales desempeñan un papel fundamental en la regeneración del paisaje. Al dispersar semillas, aportar materia orgánica y modificar el suelo de forma natural, contribuyen a crear las condiciones necesarias para que la vegetación vuelva a establecerse sin una intervención humana constante.

Este tipo de iniciativas también pone de manifiesto la importancia de adaptar las soluciones a las características de cada entorno. En regiones extremadamente áridas, donde las temperaturas son muy elevadas y las precipitaciones son escasas, las reforestaciones tradicionales pueden presentar un porcentaje de éxito muy reducido si no van acompañadas de medidas que favorezcan la recuperación del suelo y de los procesos ecológicos.

Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después - El papel clave de los animales en la recuperación de los ecosistemas

Si deseas leer más artículos parecidos a Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Biodiversidad.

Artículos relacionados
Escribir comentario
Añade una imagen
Haz clic para adjuntar una foto relacionada con tu comentario
¿Qué te ha parecido el artículo?
1 de 4
Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después