El “mosquito del metro de Londres” no nació en Londres: la ciencia revela su verdadero origen
Durante décadas, se consideraba que el llamado "mosquito del metro de Londres", un insecto diminuto, supuestamente, había evolucionado a gran velocidad para adaptarse a túneles, sótanos y estaciones subterráneas en pleno corazón de una gran ciudad moderna. Una historia perfecta para ilustrar cómo la urbanización podía moldear la naturaleza en apenas un par de siglos.
No obstante, la ciencia tiene una curiosa costumbre: revisar sus propias certezas. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Culex pipiens molestus, el mosquito que pica preferentemente a humanos y que se hizo famoso durante la Segunda Guerra Mundial en Londres. Un nuevo estudio genético internacional ha desmontado el mito de su origen británico y ha revelado una historia mucho más antigua, ligada no al metro londinense, sino a las primeras sociedades agrícolas del Mediterráneo y Oriente Medio.
El mito del mosquito urbano perfecto que habría evolucionado en el metro de Londres en tiempo récord
En algún momento del siglo XIX, mientras Londres excavaba túneles y ampliaba su red de metro, una población de mosquitos habría quedado aislada bajo tierra. Con el tiempo, y sorprendentemente rápido, estos insectos hematófagos se habrían adaptado a picar a humanos, a reproducirse en espacios cerrados y a vivir lejos de la superficie. Así nació el "mosquito del metro", un ejemplo casi de manual de evolución urbana acelerada.
Esta versión encajaba bien con su comportamiento: Culex pipiens molestus vive en sótanos, túneles y espacios subterráneos, no necesita sangre de aves para reproducirse, aunque también las pica, y prefiere picar a personas. Su fama creció durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, cuando los londinenses refugiados bajo tierra descubrieron que no estaban solos.
Durante más de 25 años, esta historia se repitió sin demasiadas dudas. El mosquito se convirtió en un símbolo de cómo las ciudades modernas podían generar nuevas formas de vida adaptadas a entornos extremos creados por el ser humano.
Un viaje genético al pasado revela que el mosquito ya convivía con humanos hace más de mil años
La nueva investigación, liderada por la Universidad de Princeton y publicada en Science, ha dado un giro completo a esta narrativa. Analizando el ADN de miles de mosquitos de todo el mundo, incluyendo muestras modernas e históricas, los científicos han podido reconstruir su historia evolutiva con mucho más detalle.
La conclusión es clara: el mosquito del metro de Londres no nació en Londres. De hecho, ya existía hace entre 1.000 y 10.000 años en regiones del Mediterráneo oriental y Oriente Medio. Los datos genéticos apuntan incluso a un origen probable en el Antiguo Egipto, mucho antes de que existieran metros, túneles urbanos o ciudades industriales.
Según explica Yuki Haba, primera autora del estudio, "Culex pipiens molestus habría evolucionado para vivir junto a humanos en las primeras sociedades agrícolas". El almacenamiento de agua, los asentamientos estables y la convivencia estrecha entre personas y animales crearon el entorno perfecto para que este mosquito se especializara en picar a humanos y reproducirse en espacios cerrados.
La urbanización moderna no creó al mosquito, pero sí le abrió la puerta a conquistar las ciudades actuales
Este hallazgo no niega que el mosquito esté extraordinariamente bien adaptado a las ciudades modernas. Lo que cambia es el orden de los factores. En lugar de surgir por culpa de la urbanización reciente, el insecto ya venía "preparado" desde hace siglos.
Como señalan los investigadores, las sociedades humanas primitivas actuaron como un entrenamiento evolutivo. Al adaptarse a vivir en entornos agrícolas densamente poblados, el mosquito desarrolló rasgos que hoy le permiten prosperar en sótanos, estaciones de metro y alcantarillas de grandes urbes europeas.
Esta historia revisada destaca el papel de la humanidad antigua en la preparación de especies para colonizar los entornos urbanos actuales. Londres no fue el origen, sino simplemente un escenario perfecto para que el mosquito demostrara todo su potencial.
Lo que este descubrimiento cambia en nuestra forma de entender la evolución y los riesgos para la salud pública
Más allá de corregir un error histórico, el estudio tiene implicaciones importantes para la salud pública. El mosquito Culex pipiens tiene dos formas principales: una que pica a aves y otra, la molestus, que pica sobre todo a humanos. En ocasiones, ambas pueden hibridar y dar lugar a mosquitos "intermedios" capaces de picar a unos y otros.
Este detalle es clave para entender la transmisión del virus del Nilo Occidental, que salta de las aves a los humanos a través de estos insectos. El nuevo trabajo muestra que la hibridación es menos frecuente de lo que se pensaba, pero se concentra sobre todo en grandes áreas urbanas, donde la densidad humana es mayor.
Esto sugiere que la configuración de las ciudades, más que la simple presencia de mosquitos, puede influir en el riesgo de transmisión del virus. Saber dónde y cuándo se mezclan genéticamente estas poblaciones es fundamental para anticipar brotes y mejorar la vigilancia epidemiológica.
Finalmente, Yuki Haba detalla: "nuestro trabajo también replantea de manera profunda cómo entendemos el flujo génico en este importante vector y abre la puerta a investigaciones rigurosas y específicas sobre las posibles conexiones entre la urbanización, la hibridación y la transmisión de arbovirus hacia los seres humanos".
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- Yuki Haba et al., Ancient origin of an urban underground mosquito. Science 390, eady 4515(2025). DOI:10.1126/ science.ady4515. Disponible en: https://www.science.org/doi/10.1126/science.ady4515
