Los expertos alertan: los acuíferos de Tenerife están al límite por el turismo, la agricultura y el cambio climático

 
Por Helena Sala, Periodista. 29 julio 2026

Tenerife afronta una situación cada vez más delicada con uno de sus recursos naturales más valiosos: el agua subterránea. Un informe elaborado por la Fundación Renovables alerta de que las cuatro masas de agua subterránea de la isla se encuentran en mal estado cuantitativo, una situación que atribuye a la combinación de tres factores: el crecimiento del turismo, la elevada demanda agrícola y los efectos del cambio climático.

El estudio, El consumo de agua en Canarias y Baleares, señala que la extracción de agua supera desde hace años la capacidad natural de recarga de los acuíferos. Este desequilibrio coloca a Tenerife dentro de un escenario de estrés hídrico estructural, en el que la disponibilidad de agua depende cada vez más de soluciones artificiales como la desalación.

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El agua de los acuíferos se extrae más rápido de lo que puede recuperarse

Los expertos explican que el problema no radica únicamente en la falta de lluvias, sino en que el consumo de agua ha aumentado hasta superar con creces la capacidad de regeneración de los acuíferos.

La agricultura continúa siendo el mayor consumidor de agua del archipiélago, con cerca del 50% del total. En las islas centrales el porcentaje ronda el 40%, mientras que en La Palma alcanza el 87%.

Dentro de Tenerife, el mayor consumo destinado al regadío se concentra en el sur de la isla. Guía de Isora lidera la demanda agrícola con 14,1 hectómetros cúbicos anuales, seguida por Arona, con 10,4 hm³, principalmente por el peso del cultivo del plátano y la expansión histórica del regadío.

El turismo dispara el consumo: un visitante puede gastar hasta seis veces más agua que un residente

La Fundación Renovables subraya que la situación de los acuíferos no puede analizarse únicamente desde la agricultura. El crecimiento de la población y, especialmente, el aumento constante del turismo también han incrementado notablemente la demanda de agua.

Según el informe, un turista puede llegar a consumir hasta seis veces más agua que una persona residente. Mientras el consumo doméstico medio en Canarias ronda los 150 litros por habitante y día, un huésped alojado en un hotel de cinco estrellas puede utilizar entre 600 y 1.000 litros diarios.

Gran parte de este consumo procede de instalaciones como piscinas, spas, jardines o zonas verdes, cuyo riego puede representar hasta la mitad del gasto hídrico de algunos complejos hoteleros.

Además, el estudio recuerda que el impacto del turismo va mucho más allá de los hoteles. La producción agrícola destinada a abastecer al sector, las lavanderías industriales y otros servicios asociados también requieren grandes cantidades de agua. De hecho, estima que alrededor del 80% de la huella hídrica del turismo se produce de forma indirecta.

El cambio climático reduce la capacidad de los acuíferos para recuperarse

La presión sobre las reservas de agua subterránea coincide con una disminución progresiva de las precipitaciones provocada por el cambio climático.

En Tenerife, la recarga natural de los acuíferos ha pasado del 36% histórico al 29% en las últimas décadas, según recoge el informe. Esta reducción obliga a recurrir cada vez más a la desalación para garantizar el suministro.

Aunque esta tecnología permite producir agua en un territorio con escasos recursos superficiales, también implica un importante consumo energético y un aumento de las emisiones de CO₂ cuando la electricidad procede de combustibles fósiles.

Las medidas que proponen los expertos para frenar la sobreexplotación de los acuíferos de Tenerife

Ante este escenario, la Fundación Renovables considera que seguir aumentando la oferta de agua ya no es suficiente y propone un cambio de estrategia centrado en reducir la demanda.

Entre las medidas planteadas figuran establecer límites de capacidad hídrica para cada isla y cada zona turística antes de autorizar nuevos desarrollos, impulsar tarifas progresivas que penalicen los consumos excesivos y fomentar el ahorro, la reutilización y una mayor eficiencia en el uso del agua.

También apunta que la captación de agua de lluvia o de niebla puede ayudar a complementar los recursos disponibles, aunque advierte de que estas soluciones, por sí solas, no bastan para cubrir las necesidades actuales.

Canarias pierde hasta la mitad del agua antes de que llegue a los hogares

El informe también pone el foco en otro de los grandes problemas del sistema hidráulico canario: las fugas en las redes de abastecimiento.

Una investigación de la Universidad de La Laguna estima que casi la mitad del agua producida se pierde antes de llegar al consumidor. Lanzarote presenta la situación más grave, con pérdidas superiores al 60%.

En Tenerife, el Plan Hidrológico sitúa el agua no facturada en torno al 28%, aunque distintas organizaciones sostienen que en determinadas zonas las pérdidas podrían acercarse también al 60% debido al deterioro de las conducciones.

Para reducir este desperdicio, la Fundación Renovables plantea renovar las infraestructuras más antiguas, instalar sensores que permitan localizar fugas en tiempo real, mejorar la sectorización de las redes y priorizar las inversiones en los tramos con mayores pérdidas.

El informe concluye que incrementar la producción de agua carece de sentido si una parte importante se pierde antes de llegar a los consumidores, y advierte de que el actual modelo de crecimiento resulta difícilmente compatible con unos recursos hídricos cada vez más limitados.

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