Científicos alertan de la expansión de una ostra tropical invasora por las costas españolas: el calentamiento del Mediterráneo favorece su avance
Una ostra de origen tropical está ampliando su presencia en el Mediterráneo occidental y los científicos ya han confirmado su llegada a diferentes puntos de las costas españolas. Se trata de Pinctada radiata, una especie procedente del mar Rojo que entró en el Mediterráneo tras la apertura del canal de Suez en 1869.
Ahora, más de un siglo después, su expansión ha cobrado un nuevo impulso. El aumento de la temperatura del agua y su gran capacidad para dispersar sus larvas están favoreciendo que encuentre condiciones cada vez más adecuadas en el Mediterráneo occidental.
Un estudio coordinado por el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) ha seguido su avance mediante una red de 132 puntos de medición repartidos por ocho países. Los resultados muestran que la especie ya se extiende por buena parte del litoral español y que los investigadores mantienen la vigilancia para conocer hasta dónde puede llegar.
La ostra invasora ya se ha instalado en varios puntos de las costas españolas
Pinctada radiata es una ostra perlífera de aguas cálidas que llegó al Mediterráneo desde el mar Rojo a través del canal de Suez. Por este motivo forma parte de las llamadas especies migrantes lessepsianas y está considerada la primera especie invasora registrada en el Mediterráneo tras la apertura de esta vía artificial.
Durante décadas, su presencia se concentró principalmente en el Mediterráneo oriental y en la zona sur-central de la cuenca. Sin embargo, los nuevos datos muestran un cambio importante: la especie está avanzando hacia el oeste de forma generalizada.
En España, los registros más antiguos obtenidos mediante la red de seguimiento se remontan a 2016, en las Islas Baleares. Desde allí, la especie ha ido apareciendo en otros puntos, entre ellos las islas Columbretes, en Castellón, y diferentes zonas del litoral peninsular. Los registros llegan actualmente hasta Agua Amarga, en Almería, aunque por el momento no se han observado asentamientos más allá de este punto.
En las Columbretes se ha podido observar además cómo se produce este proceso. La especie fue detectada por primera vez en los colectores de larvas en 2020, pero no fue hasta 2022 cuando los investigadores confirmaron su asentamiento en el medio natural.
El mapa de presencia dibuja así una expansión que abarca actualmente desde el Mediterráneo occidental español hasta el litoral andaluz.
Una red de científicos lleva años siguiendo el avance de esta especie
La investigación ha permitido reconstruir esta expansión gracias a una red de 132 puntos de seguimiento distribuidos en ocho países mediterráneos y a datos recopilados entre 2015 y 2024. El trabajo reúne información de numerosos equipos de investigación y constituye, según sus autores, el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre la expansión de Pinctada radiata en el Mediterráneo.
Uno de los elementos más interesantes de esta investigación son los colectores de larvas. Se trata de estructuras sencillas, económicas y fáciles de instalar que permiten comprobar qué especies se están asentando en una determinada zona.
En las islas Columbretes, estos dispositivos se utilizaban desde 2003 para estudiar la nacra (Pinna nobilis), un bivalvo mediterráneo en peligro crítico de extinción. El equipo dirigido por Diego Kersting descubrió que los mismos colectores también podían servir para detectar la llegada de especies invasoras como Pinctada radiata.
El sistema tiene una ventaja especialmente importante: puede detectar la presencia de una especie antes de que esta llegue a formar poblaciones visibles en el medio natural.
El caso de Columbretes es un buen ejemplo. La ostra apareció en los colectores en 2020 y dos años después se confirmó su asentamiento. Para los investigadores, esto demuestra el potencial de esta red como sistema de alerta temprana frente a nuevas invasiones biológicas.
El calentamiento del Mediterráneo está abriendo la puerta a esta especie tropical
El avance de Pinctada radiata no se explica únicamente por su capacidad de dispersión. Los investigadores señalan también el aumento de la temperatura del agua como uno de los factores que están favoreciendo su expansión por el Mediterráneo occidental.
La especie procede de aguas tropicales y necesita temperaturas relativamente elevadas para desarrollarse. A medida que el Mediterráneo se calienta, algunas zonas que anteriormente podían resultar menos adecuadas comienzan a ofrecer condiciones más favorables para su supervivencia y reproducción.
En las Columbretes, por ejemplo, la temperatura del agua ha aumentado alrededor de 1,5 ºC desde 1990, según los investigadores citados en la información sobre el estudio.
La expansión tampoco es uniforme por todo el Mediterráneo. Los registros muestran que algunas áreas más frías continúan actuando como barreras para la especie, mientras que otras zonas del Mediterráneo occidental presentan ya condiciones favorables para su establecimiento.
A esto se suma su capacidad para dispersar grandes cantidades de larvas mediante las corrientes marinas, lo que facilita que pueda colonizar nuevos lugares cuando encuentra las condiciones adecuadas.
Por qué preocupa tanto la expansión de esta ostra invasora
Pinctada radiata no es una especie invasora cualquiera. Está incluida entre las 100 especies invasoras consideradas más peligrosas del Mediterráneo debido a sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos.
En las zonas del Mediterráneo oriental donde lleva más tiempo establecida, su expansión ya se ha relacionado con el desplazamiento de especies autóctonas y con alteraciones en las comunidades marinas y en la cadena trófica.
Su presencia en el Mediterráneo occidental no significa necesariamente que esos mismos impactos estén produciéndose ya con la misma intensidad en las costas españolas. Precisamente por eso resulta importante seguir su expansión desde las primeras fases de colonización.
El problema es que una especie que consigue establecerse puede resultar mucho más difícil de controlar que otra que acaba de ser detectada. Por eso los investigadores consideran fundamental conocer rápidamente dónde aparece y cómo evoluciona su población.
La vigilancia será clave para saber hasta dónde puede llegar
El caso de Pinctada radiata muestra cómo el calentamiento del Mediterráneo puede modificar las fronteras naturales de determinadas especies. Una ostra adaptada a aguas tropicales que durante décadas tuvo una presencia mucho más limitada en el Mediterráneo occidental encuentra ahora nuevas oportunidades para avanzar.
Por eso, los investigadores defienden mantener y ampliar las redes de seguimiento. Los colectores permiten detectar nuevas llegadas de una manera relativamente sencilla y pueden proporcionar información antes de que una especie invasora se establezca de forma generalizada.
En España, el seguimiento será especialmente importante para determinar si Pinctada radiata continúa avanzando hacia nuevas zonas del litoral. Por ahora, los registros alcanzan Agua Amarga, en Almería, pero los científicos ya estudian cómo está evolucionando esta expansión.
El caso de esta ostra tropical es, en definitiva, otro ejemplo de cómo un Mediterráneo cada vez más cálido está cambiando las condiciones de vida bajo el agua y facilitando la llegada y expansión de especies que antes encontraban mayores barreras para establecerse.
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