Biodiversidad

El tiburón ballena aparece en Gibraltar y alerta sobre el cambio en el Mediterráneo

 
Irene Juste
Por Irene Juste, Editora Sénior. 20 marzo 2026
El tiburón ballena aparece en Gibraltar y alerta sobre el cambio en el Mediterráneo

El avistamiento de un tiburón ballena en el Estrecho de Gibraltar podría parecer, a primera vista, una noticia fascinante y positiva. El pez más grande del planeta, nadando cerca de las costas andaluzas, suena casi a espectáculo natural. Sin embargo, detrás de esa imagen hay algo más bien preocupante.

Cada vez más especies propias de aguas tropicales están apareciendo en el Mediterráneo occidental. No es casualidad. Tampoco es una señal de riqueza marina. Es, en realidad, un síntoma de que algo está cambiando en el mar Mediterráneo… y no para bien. ¿Por qué están llegando estos animales hasta aquí? ¿Y qué significa realmente su presencia en un ecosistema que no es el suyo?

Un visitante inesperado en aguas que no son su hogar

El tiburón ballena (Rhincodon typus) es el pez más grande del mundo. Puede superar los 12 o 15 metros de longitud y suele habitar en aguas tropicales y templadas cálidas como las de México, Filipinas o Australia.

Sin embargo, en los últimos años ha sido detectado en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán y, además, no ha llegado solo. Junto a él, los científicos han identificado otras especies propias de aguas cálidas, como el pez león (Pterois miles), la dormilona (Lobotes surinamensis) o la cuna lucero (Paranthias furcifer).

Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), basado en datos recogidos durante más de tres décadas, confirma que estas especies comenzaron a detectarse en la zona a partir de 2017. Su presencia, hasta entonces inexistente, marca un cambio claro en la fauna marina del sur peninsular.

El tiburón ballena aparece en Gibraltar y alerta sobre el cambio en el Mediterráneo - Un visitante inesperado en aguas que no son su hogar

La “tropicalización” del Mediterráneo: qué significa realmente

Los científicos llaman a este fenómeno “tropicalización”. Es decir, la llegada progresiva de especies propias de aguas cálidas a zonas que antes eran templadas.

La principal causa es el calentamiento del mar. En el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, la temperatura del agua está aumentando a un ritmo de aproximadamente 2 °C por siglo. Puede parecer poco, pero la clave está en la velocidad del cambio.

El Mediterráneo es una de las regiones del planeta que más rápido se está calentando. Si la tendencia continúa, podría aumentar hasta 5 °C a finales de siglo, transformando por completo sus ecosistemas.

Como explica el oceanógrafo Manuel Vargas-Yáñez, “el cambio climático es indiscutible y ésta es la principal alteración a los ecosistemas, pero hay otras”. Además, advierte de que “la tropicalización no es tan simple como pensar que el mar se calienta y llegan peces tropicales”.

Este matiz es importante: no estamos ante un proceso natural positivo, sino ante un desequilibrio complejo.

No es un paraíso para ellos (ni para el ecosistema)

Podría pensarse que la llegada de estas especies indica que el Mediterráneo se está volviendo más rico en biodiversidad, pero ocurre justo lo contrario.

El Mediterráneo es un mar relativamente pobre en nutrientes en comparación con otros océanos. Tiene menos plancton, que es la base de la alimentación de muchas especies, incluido el tiburón ballena.

Esto significa que, aunque algunos animales lleguen, no encuentran aquí las condiciones ideales para sobrevivir a largo plazo. En muchos casos, su presencia puede ser puntual o incluso fruto de la desorientación, al seguir corrientes cálidas que ahora alcanzan zonas donde antes no llegaban.

Sin embargo, no todas las especies tienen el mismo comportamiento. Algunas sí logran adaptarse con facilidad y pueden convertirse en invasoras. Es el caso del pez león (Pterois miles), una especie originaria del Índico y el mar Rojo que ya ha demostrado su capacidad para colonizar nuevos ecosistemas y es una especie invasora. En el Mediterráneo, su expansión preocupa a los científicos porque es un depredador voraz, sin apenas enemigos naturales, capaz de alterar las cadenas alimentarias y reducir las poblaciones de peces autóctonos.

Según la Comisión Europea, el pez león es una de las especies invasoras marinas más preocupantes por su rápido crecimiento y su impacto ecológico en las zonas donde se establece.

Por eso, los expertos insisten en que no es una buena noticia. La aparición de estas especies no indica equilibrio, sino todo lo contrario: un ecosistema que está cambiando demasiado rápido.

El tiburón ballena aparece en Gibraltar y alerta sobre el cambio en el Mediterráneo - No es un paraíso para ellos (ni para el ecosistema)

El papel del ser humano en este cambio

El calentamiento global es el principal motor de este fenómeno, pero no el único. La actividad humana también está facilitando la llegada de especies a nuevas zonas.

El transporte marítimo internacional, por ejemplo, puede introducir organismos a través del agua de lastre de los buques. La acuicultura también puede contribuir a la dispersión de especies.

Además, la apertura del Canal de Suez ha permitido que especies del mar Rojo y el océano Índico entren en el Mediterráneo, en un proceso conocido como migración lessepsiana.

Todo esto hace que la tropicalización sea un fenómeno complejo, en el que se combinan el cambio climático y la acción directa del ser humano.

Un aviso de lo que puede venir

La presencia del tiburón ballena y otras especies tropicales en Gibraltar es, sobre todo, una señal de alerta.

Los científicos aún estudian si estos animales llegarán a establecer poblaciones permanentes o si sus apariciones serán esporádicas. Pero lo que ya está claro es que el ecosistema marino está cambiando.

Este cambio puede tener consecuencias importantes: desde la alteración de las cadenas alimentarias hasta la competencia con especies locales o impactos en la pesca.

En palabras de los investigadores, este tipo de alteraciones “en principio no es deseable”. Y es que el Mediterráneo que conocemos podría ser muy diferente en las próximas décadas.

El tiburón ballena, con su tamaño imponente y su presencia inesperada, no es solo una curiosidad. Es un recordatorio visible de un problema invisible: el calentamiento del mar y sus efectos ya están aquí.

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Bibliografía
  • Vargas-Yáñez, M., Lofthouse, J. W., Chevalier, C., Vargas-García, E., González, M., García-Martínez, M. C., Ballesteros, E., Alonso, C., Báez, J. C., Torreblanca, D., Zounon, Y., & Moya, F. (2025). About the Tropicalization of the Spanish Mediterranean Waters: Effects on Fish Communities. Journal of Marine Science and Engineering, 13(12), 2325. Disponible en: https://www.mdpi.com/2077-1312/13/12/2325
  • Informe sobre los principales efectos del cambio climático en el Mediterráneo. WWF (World Wildlife Fund). Disponible en: https://www.wwf.es/?57420/Informe-sobre-los-principales-efectos-del-cambio-climatico-en-el-Mediterraneo
  • Enfoques de gestión de la pesca para proteger las especies sensibles, luchar contra las especies invasoras y beneficiar a las economías locales. Parlamento Europeo. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-10-2026-0067_ES.pdf
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