El mayor embalse de España alcanza el 92% y activa un desembalse histórico
El mayor embalse de España ha vuelto a abrir sus compuertas y no es algo habitual. De hecho, solo ha ocurrido cuatro veces en 35 años. Esta vez, las borrascas encadenadas han empujado al "gigante" de La Serena hasta un nivel que obligó a actuar.
Durante días, la lluvia no dio tregua en Extremadura. El agua entraba sin parar en el pantano. Los datos crecían a un ritmo poco común y cuando superó el 92% de su capacidad, llegó el momento de aliviar.
La imagen de las compuertas abiertas ha despertado la curiosidad de vecinos y visitantes, pero detrás del espectáculo hay una compleja operación hidráulica.
La Serena, un embalse gigante que alcanza su límite
El embalse de La Serena, situado en la provincia de Badajoz, es el embalse más grande de España y el tercero de Europa por capacidad. Solo le superan el de Alqueva, en Portugal, y el de Kremasta, en Grecia.
Su capacidad máxima es de 3.219 hectómetros cúbicos. Esta semana alcanzó los 2.981 hm³, lo que supone alrededor del 92,6% de su volumen total. Una cifra imponente. Para entender la magnitud, basta un dato: entre la mañana del domingo y el mediodía del lunes llegó a almacenar 52 hectómetros cúbicos adicionales. En apenas horas.
Ante esta situación, la Confederación Hidrográfica del Guadiana activó el desembalse. Según informó el organismo, el proceso se inició a las 12:00 horas tras abrir cuatro compuertas, con un caudal aproximado de 180 metros cúbicos por segundo.
El objetivo es claro: laminar las aportaciones que siguen llegando por las persistentes lluvias y crear margen ante nuevas precipitaciones previstas.
Cuatro veces en 35 años: las aperturas históricas del embalse
La apertura de compuertas en La Serena es un hecho excepcional. Desde su puesta en servicio a comienzos de los años 90, solo se había producido en tres ocasiones anteriores.
La primera fue en febrero de 1997, tras un episodio de lluvias intensas que llenó el embalse casi al máximo.
La segunda tuvo lugar en marzo de 2013. En aquel momento se abrieron dos compuertas para transferir agua al embalse del Zújar. Se liberaron en torno a 40 hm³, con caudales que llegaron a situarse entre 500 y 900 m³ por segundo.
Un año después, en febrero de 2014, se registró el tercer desembalse significativo. En esa ocasión se trasladaron aproximadamente 60 hm³ al Zújar durante unas 24 horas.
Ahora, en febrero de 2026, La Serena vuelve a escribir una página en su historia. Doce años después del último episodio, el "gigante" extremeño ha despertado de nuevo.
Un desembalse controlado: el agua viaja sin afectar ríos abajo
Aunque la imagen impresiona, este desembalse no implica, de momento, un aumento del caudal en los ríos aguas abajo del sistema. Se trata de un desembalse interno. Es decir, el agua liberada desde La Serena se dirige al embalse del Zújar, que forma parte de la misma cuenca del Guadiana.
El Zújar había generado previamente espacio mediante turbinados, lo que permite recibir el agua sin que se produzcan afecciones inmediatas río abajo.
La propia Confederación Hidrográfica del Guadiana ha subrayado que esta operación no conllevará, por ahora, incidencias en los tramos inferiores.
Aun así, la situación hidrológica en la provincia de Badajoz es intensa. Además de La Serena, otras presas de la cuenca también están desembalsando. En varios puntos del río Guadiana y otros ríos se han alcanzado niveles de umbral rojo, lo que indica riesgo elevado y necesidad de vigilancia constante.
Las autoridades mantienen la coordinación con administraciones y organismos de emergencia para seguir la evolución minuto a minuto.
El espectáculo natural que atrae a vecinos y turistas
Más allá de la gestión técnica, la apertura de compuertas ha generado un fuerte atractivo visual.
La Serena ocupa más de 13.900 hectáreas y forma parte de la conocida Ruta de los Embalses, junto a Orellana y Zújar. La caída del agua, el sonido constante y el entorno natural convierten la escena en un reclamo para curiosos y amantes de la naturaleza.
En las últimas horas, numerosas personas se han acercado para contemplar el desembalse en primera persona. Algunos se sorprendían al comprobar cómo el nivel había subido en pocos días. El "océano interior" extremeño vuelve así a captar la atención. No solo por su tamaño, sino por la excepcionalidad del momento.
Se espera que las compuertas permanezcan abiertas varios días, aunque todo dependerá de las lluvias que puedan llegar en las próximas jornadas. Mientras tanto, febrero queda otra vez marcado en la historia de La Serena.
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