10 curiosidades sobre las nubes que casi nadie conoce (y que te van a sorprender)
Las nubes tienen influencia sobre el ciclo del agua y el clima, están formadas por diminutas gotas de agua y cristales de hielo y algunas de ellas pueden pesar toneladas. Existen nubes que anuncian tormentas fuertes mientras que otras brillan en la oscuridad. Si quieres conocer 10 curiosidades de las nubes que casi nadie conoce, entonces sigue leyendo este interesante artículo de EcologíaVerde.
- Pueden llegar a pesar millones de toneladas
- Existen más de diez tipos de nubes
- Las nubes troposféricas tienen mayor influencia sobre el clima
- Las nubes cumplen un rol fundamental en el ciclo del agua
- Existen nubes que brillan en la noche
- Hay nubes que anuncian tormentas severas
- No todas las nubes son blancas
- Algunas nubes presentan formas muy extrañas
- Están formadas por diminutas gotas de agua y cristales de hielo
- Las nubes también tienen un fuerte significado cultural y simbólico
Pueden llegar a pesar millones de toneladas
Aunque parezcan livianas y esponjosas como un algodón, las nubes pesan mucho. De hecho, una nube cúmulos promedio, puede contener millones de kilogramos de agua en forma de diminutas gotas o cristales de hielo. Esto se debe a que ocupa un volumen gigantesco y cada metro cúbico de aire húmedo contiene pequeñas cantidades de agua. Sumadas, alcanzan cifras sorprendentes. Lo increíble es que, aun con ese peso, pueden mantenerse suspendidas gracias a las corrientes ascendentes de aire y a la diminuta dimensión de sus partículas.
Es importante resaltar que las nubes no pesan lo mismo en todas las circunstancias, sino que su peso varía según la cantidad de agua acumulada por unidad de volumen.
Existen más de diez tipos de nubes
Las nubes se clasifican según su apariencia y la altura a la que se forman. Dicha clasificación proviene de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que reconoce diez géneros de nubes. Entre las más conocidas están los cúmulos, estratos, cirros y nimbos, pero en realidad existen 15 tipos que describen la forma y la estructura interna de la nube, y también variedades, que detallan su transparencia y distribución. En total existen unas 100 combinaciones. Por ejemplo, los cirros aparecen a gran altura y tienen aspecto filamentoso, mientras que los estratocúmulos forman capas bajas y onduladas. Esta clasificación ayuda a predecir el tiempo atmosférico.
En este otro artículo te explicamos los distintos Tipos de nubes: nombres, características y fotos.
Las nubes troposféricas tienen mayor influencia sobre el clima
Aunque solemos hablar de las nubes como si fueran todas iguales, en realidad no todas influyen del mismo modo en el clima. La mayoría de las nubes que observamos a diario se forman en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera, donde se concentra casi todo el vapor de agua y donde tienen lugar los fenómenos meteorológicos. Estas nubes troposféricas son las que cumplen un rol clave en la regulación del clima, ya que producen precipitaciones y ayudan a redistribuir la energía en el sistema terrestre.
Su efecto depende del tipo y de la altura a la que se encuentran. Las nubes bajas y medias suelen reflejar parte de la radiación solar y contribuyen a enfriar la superficie, mientras que las nubes altas pueden retener parte del calor que emite la Tierra (efecto invernadero). Existen también nubes que se forman en capas más altas de la atmósfera, como la estratosfera o la mesosfera, pero son poco frecuentes y su influencia sobre el clima es muy limitada en comparación con las nubes troposféricas.
Las nubes cumplen un rol fundamental en el ciclo del agua
Aunque suele darse por sentado, las nubes son una parte fundamental del ciclo hidrológico. Se forman cuando el agua se evapora de océanos, ríos, lagos y suelos, asciende en forma de vapor y luego se condensa. A partir de ellas se originan las precipitaciones, que devuelven el agua a la superficie terrestre. Sin nubes, no existirían ni la lluvia ni la nieve tal como las conocemos.
Existen nubes que brillan en la noche
Las nubes noctilucentes o nubes mesosféricas polares, son uno de los fenómenos más llamativos del cielo. Se forman a altitudes extremadamente altas, en la mesosfera, y solo pueden verse al anochecer o antes del amanecer, cuando reflejan la luz del sol que ya se encuentra por debajo del horizonte. Estas nubes están compuestas por cristales de hielo y presentan tonos azulados o plateados y son visibles en los meses de verano principalmente en latitudes altas. Su estudio también ayuda a entender cambios en la atmósfera relacionados con el clima, de hecho, existen teorías que indican que su incremento está asociado a los efectos del cambio climático global.
Hay nubes que anuncian tormentas severas
Los cumulonimbos, nubes densas y de desarrollo vertical, son las nubes más imponentes y peligrosas. Pueden alcanzar hasta 12 o incluso 16 kilómetros de altura y están asociadas a tormentas eléctricas, lluvias intensas, granizo y tornados. Su característica forma de “yunque” en la parte superior se debe a que, al llegar a capas altas de la atmósfera, el aire deja de ascender y se expande horizontalmente.
No todas las nubes son blancas
El color blanco de muchas nubes se debe a la forma en que dispersan la luz solar. Sin embargo, no todas son blancas: algunas se ven grises, azuladas o incluso casi negras. Esto ocurre cuando son muy densas o espesas y dejan pasar poca luz. Las nubes de tormenta, como los cumulonimbos, suelen verse oscuras porque contienen gran cantidad de agua y hielo, lo que impide que la luz solar las atraviese fácilmente.
Algunas nubes presentan formas muy extrañas
Existen nubes tan particulares que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Un ejemplo son las nubes lenticulares, con forma de lente o platillo volador, que suelen aparecer cerca de montañas. También están las nubes mammatus, con protuberancias colgantes que parecen bolsas o burbujas, y que suelen asociarse a tormentas fuertes. Estas formaciones llaman mucho la atención por su aspecto poco común.
En este otro post podrás conocer mejor a las Nubes lenticulares: qué son y cómo se forman.
Están formadas por diminutas gotas de agua y cristales de hielo
Aunque a simple vista parezcan vapor o humo, las nubes no están hechas solo de gas, sino de millones de diminutas gotas de agua líquida y cristales de hielo suspendidos en el aire. Estas partículas se forman cuando el vapor de agua se enfría y se condensa alrededor de pequeñas impurezas presentes en la atmósfera, como polvo, sal marina o partículas de origen biológico. A estas partículas se las conoce como núcleos de condensación.
El tamaño de cada gota es tan pequeño que puede mantenerse flotando gracias a las corrientes de aire. Solo cuando muchas de ellas se unen y aumentan su tamaño y peso, caen a la superficie en forma de lluvia, nieve o granizo. Esta composición microscópica es la que permite que las nubes adopten formas tan variadas y cambiantes.
Las nubes también tienen un fuerte significado cultural y simbólico
A lo largo de la historia, las nubes han ocupado un lugar especial en la cultura humana. Muchas civilizaciones antiguas las asociaron con divinidades, mensajes sobrenaturales o señales del destino, ya que su presencia estaba ligada a la lluvia, la fertilidad y la vida. En distintas mitologías, las nubes eran consideradas moradas de dioses o caminos hacia el cielo, y su forma o movimiento se interpretaba como un presagio.
En el arte y la literatura, las nubes han sido una fuente constante de inspiración. Pintores, poetas y escritores las utilizaron para simbolizar lo efímero, la imaginación, la libertad o el paso del tiempo. Incluso hoy, siguen presentes en expresiones culturales contemporáneas, desde la fotografía hasta el cine y la música.
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- Organización Meteorológica Mundial (OMM). Atlas internacional de nubes. Disponible en: https://cloudatlas.wmo.int/es/home.html
