El bisonte americano vuelve a Sonora: nacen las primeras crías tras 200 años

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 15 mayo 2026
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Imagen: Cuenca Los Ojos

Durante más de dos siglos, el bisonte americano había desaparecido de los pastizales del norte de México. Hoy, ese vacío empieza a romperse: en el noreste de Sonora han nacido las primeras crías silvestres de bisonte en más de 200 años, un hito histórico para la conservación en América del Norte.

En la reserva Cuenca Los Ojos, cerca de Agua Prieta, tres crías —Lista, Jamoncillo y Pistacho— han marcado el regreso de una especie que llegó a considerarse prácticamente extinta en el país. El nacimiento ocurrió en libertad, sin intervención humana, pero bajo monitoreo científico. Sin duda, es el inicio de una nueva etapa para una de las especies más emblemáticas del continente.

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Un nacimiento que no ocurría desde hacía dos siglos

El primer nacimiento de un bisonte americano silvestre se registró el 29 de abril de 2026: una hembra llamada Lista, en honor al biólogo mexicano Rurik Hermann List Sánchez. Días después nacieron dos machos, Jamoncillo y Pistacho, el 2 y 3 de mayo respectivamente.

Las tres crías pesan alrededor de 25 kilos, se encuentran en buen estado de salud y permanecen junto a la manada alimentándose de leche materna y pastos naturales.

La escena tiene un valor simbólico enorme: no se trató de un evento controlado en cautiverio, sino de reproducción en condiciones silvestres, algo que no se registraba en la región desde aproximadamente 200 años.

Imagen: Cuenca Los Ojos

El regreso del bisonte: una especie que casi desaparece

El bisonte americano (Bison bison) llegó a dominar los pastizales de Norteamérica durante miles de años. En su punto máximo, se estima que existieron entre 30 y 50 millones de ejemplares.

Pero en menos de dos siglos, la historia cambió radicalmente: la caza indiscriminada, la expansión agrícola y la pérdida de hábitat redujeron su población a apenas unos cientos de individuos hacia finales del siglo XIX.

En México, la especie desapareció en vida silvestre a comienzos del siglo XX. El regreso actual en Sonora no es espontáneo: es el resultado de décadas de restauración ecológica y cooperación binacional.

El proyecto que devolvió al bisonte al norte de México

En febrero de 2026, un grupo de 29 bisontes (19 hembras y 10 machos) fue trasladado a la reserva Cuenca Los Ojos como parte del llamado Proyecto Bisonte, impulsado por autoridades ambientales y organizaciones de conservación.

Entre los actores clave se encuentran la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza.

Los ejemplares proceden de poblaciones establecidas en la Reserva de la Biósfera de Janos, donde hoy habita la manada más grande de México.

Janos: el otro corazón del regreso del bisonte

En la Reserva de la Biósfera Janos, en el estado de Chihuahua, se ha consolidado una población de cientos de bisontes que descienden de los primeros ejemplares reintroducidos hace casi dos décadas. Ese núcleo fue clave para que hoy existan nuevas expansiones hacia Sonora.

El objetivo no es solo reintroducir animales, sino reconstruir corredores ecológicos que conecten poblaciones en México y Estados Unidos.

Los “ingenieros del ecosistema” que reconstruyen la tierra

El impacto del bisonte va mucho más allá de su valor simbólico. Los científicos los consideran ingenieros ecosistémicos porque su comportamiento transforma directamente el paisaje:

  • Remueven y airean el suelo al moverse.
  • Dispersan semillas a grandes distancias.
  • Favorecen el crecimiento de pastizales nativos.
  • Reciclan nutrientes esenciales para el suelo.
  • Ayudan a la recuperación de humedales y praderas.

Su ausencia durante casi dos siglos dejó efectos visibles: suelos degradados, menor biodiversidad y pérdida de equilibrio en los ecosistemas de pastizal.

Imagen: Cuenca Los Ojos

Un regreso en un territorio marcado por la sequía y la violencia

El renacimiento del bisonte americano ocurre en una región compleja. El norte de Sonora y la franja fronteriza con Estados Unidos han enfrentado en los últimos años fuertes presiones: sequías extremas, pérdida de pastizales, expansión de actividades humanas y distintos episodios de violencia e inseguridad que han afectado a comunidades y ecosistemas de la región.

En ese contexto, la reaparición de una especie extinta en vida silvestre añade una lectura inesperada: la de un territorio donde la restauración ecológica avanza incluso en condiciones adversas.

Una señal de que los ecosistemas pueden recuperarse

Durante décadas, la zona donde hoy nacen bisontes silvestres fue escenario de proyectos de restauración ambiental centrados en arroyos, humedales y pastizales.

El principio era claro: primero restaurar el hábitat, después recuperar la fauna. Según los responsables del proyecto, el nacimiento de estas crías indica que el ecosistema ha comenzado a responder.

Lo que viene: más nacimientos y una red continental

El futuro inmediato apunta a más nacimientos en los próximos meses, ya que varias hembras de la manada se encuentran preñadas. Pero la visión va mucho más allá de Sonora.

El plan de conservación busca crear una red de poblaciones conectadas entre México y Estados Unidos, permitiendo intercambio genético y mayor resiliencia de la especie.

El objetivo final es recuperar no solo al bisonte, sino el funcionamiento completo de los pastizales del continente.

El nacimiento de Lista, Jamoncillo y Pistacho no es solo un evento biológico. Es la señal de que una especie que estuvo al borde de la desaparición puede volver a formar parte del paisaje. Y en los pastizales de Sonora, después de 200 años de silencio, el gigante de América vuelve a caminar.

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