Los Desastres Naturales

El terremoto de Colombia deja una duda: por qué sus daños han sido tan diferentes a los de Venezuela

 
Germán Portillo
Por Germán Portillo, Ambientólogo. 16 agosto 2026
El terremoto de Colombia deja una duda: por qué sus daños han sido tan diferentes a los de Venezuela
Imagen: EFE
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Un terremoto de magnitud similar no tiene por qué provocar los mismos daños. Eso es precisamente lo que ha llamado la atención tras el terremoto de Colombia, que ha dejado consecuencias muy diferentes a las registradas semanas antes en Venezuela.

Pero, ¿por qué ocurre esto? La clave está en factores como la profundidad del seísmo, la distancia al epicentro, el tipo de suelo y las características de los edificios afectados. Estas son las principales diferencias que explican por qué dos terremotos aparentemente comparables pueden tener un impacto tan distinto.

La profundidad del terremoto, la clave que explica la diferencia de daños ocasionados

A primera vista, los terremotos que golpearon Colombia y Venezuela parecen comparables. El seísmo registrado en Colombia el 10 de agosto alcanzó una magnitud de 7,4, mientras que Venezuela había sufrido semanas antes dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5. Sin embargo, las consecuencias fueron muy distintas, especialmente en el número de víctimas y en la destrucción de edificios.

La explicación no está únicamente en la magnitud. Para entender por qué un terremoto puede ser mucho más destructivo que otro de una intensidad parecida, hay que tener en cuenta factores como la profundidad del epicentro, la distancia respecto a las zonas habitadas, el tipo de suelo y la resistencia de las construcciones.

En el caso de Colombia, uno de los elementos determinantes fue precisamente la profundidad. El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, pero se produjo aproximadamente a 100-110 kilómetros bajo la superficie. Esa profundidad hizo que una parte importante de la energía se disipara antes de alcanzar las zonas habitadas, reduciendo la intensidad de las sacudidas en superficie, aunque el temblor pudo sentirse a cientos de kilómetros de distancia.

La situación fue diferente en Venezuela. Los dos grandes terremotos del 24 de junio tuvieron epicentros mucho más superficiales. El primero se produjo a unos 22 kilómetros de profundidad y el segundo, de magnitud 7,5, a apenas 10 kilómetros. Al encontrarse tan cerca de la superficie, las ondas sísmicas llegaron con mayor fuerza a las poblaciones situadas próximas al epicentro.

A ello se suman las características de las zonas afectadas. El tipo de terreno puede amplificar las ondas sísmicas y las diferencias en la calidad y antigüedad de los edificios determinan en gran medida si una construcción resiste el movimiento o termina colapsando.

El terremoto de Colombia deja una duda: por qué sus daños han sido tan diferentes a los de Venezuela - La profundidad del terremoto, la clave que explica la diferencia de daños ocasionados
Imagen: Europa Press/Contacto/Martin Ste

El suelo y la resistencia de los edificios también determinan los daños

Los suelos blandos, como los formados por sedimentos, pueden amplificar determinadas ondas sísmicas y hacer que el movimiento sea más intenso y prolongado en superficie. En cambio, los terrenos más compactos o rocosos suelen transmitir las ondas de otra manera. Por eso, incluso dentro de una misma región, dos localidades situadas a una distancia similar del epicentro pueden registrar niveles de daño diferentes.

La calidad de las construcciones es otro elemento fundamental. Un edificio diseñado siguiendo normas sismorresistentes tiene muchas más posibilidades de soportar fuertes movimientos que una construcción antigua o levantada sin criterios adecuados de protección frente a terremotos. Además, los daños no siempre dependen de que un edificio se derrumbe, sino que grietas estructurales, desprendimientos de fachadas o daños en instalaciones también pueden dejar una ciudad seriamente afectada.

La cifra que mide la energía liberada por el seísmo es solo el punto de partida. Para conocer sus consecuencias reales hay que observar cómo interactúan esa energía con el terreno, las infraestructuras y las viviendas de la zona afectada.

En el caso de Colombia y Venezuela, estas diferencias ayudan a completar la explicación y muestran por qué no resulta adecuado comparar ambos terremotos únicamente por su magnitud.

Un mismo terremoto puede ser más devastador según dónde ocurra

La magnitud de un terremoto no es suficiente para determinar sus consecuencias. También importa dónde se encuentra el epicentro y cuánta población vive cerca de él. Dos terremotos con una fuerza similar pueden provocar resultados muy diferentes si uno tiene lugar bajo una zona poco poblada y otro afecta directamente a áreas urbanas.

En el caso de Colombia, el epicentro se situó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, mientras que las sacudidas se sintieron con fuerza en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. El terremoto alcanzó una magnitud de 7,4 y tuvo una profundidad cercana a los 100 kilómetros, según las estimaciones del Servicio Geológico Colombiano y el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Venezuela afrontó una situación diferente el pasado 24 de junio. Allí se produjeron dos grandes terremotos con apenas unos segundos de diferencia, de magnitudes 7,2 y 7,5. Además, fueron movimientos mucho más superficiales, lo que favoreció que una mayor cantidad de energía alcanzara la superficie en las zonas próximas al epicentro.

Otro aspecto importante es el tipo de movimiento que genera el terremoto y las características del terreno. Las ondas sísmicas pueden amplificarse en determinados suelos, mientras que los edificios construidos con materiales más vulnerables tienen mayores probabilidades de sufrir daños graves. Por ello, la calidad de las construcciones, las normas de edificación y la preparación ante terremotos también pueden marcar la diferencia entre un fuerte temblor y una catástrofe.

El terremoto de Colombia deja una duda: por qué sus daños han sido tan diferentes a los de Venezuela - Un mismo terremoto puede ser más devastador según dónde ocurra
Imagen: Nathalia Angarita

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