En 2021 liberaron 25 pigargos de Noruega en España y algunos científicos advierten: “Pueden ocasionar graves problemas a especies amenazadas”
En 2021, 25 pigargos europeos procedentes de Noruega fueron liberados en Asturias con un objetivo concreto: recuperar en España una especie considerada oficialmente extinguida como reproductora. Cinco años después, el proyecto ha conseguido que varios ejemplares formen parejas y que ya hayan nacido polluelos en libertad, pero sigue generando opiniones enfrentadas entre científicos y organizaciones conservacionistas.
El debate se centra principalmente en una cuestión: si el pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) tuvo realmente una población reproductora estable en España antes de desaparecer y, por tanto, si su reintroducción responde a la recuperación de una especie autóctona o supone introducir de nuevo un gran depredador en un ecosistema donde nunca llegó a establecerse de forma clara.
El pigargo europeo regresó a España en 2021
El pigargo europeo es una de las águilas de mayor tamaño de Europa. La especie está ampliamente distribuida por el continente y Asia y tiene poblaciones especialmente importantes en países como Noruega y Rusia. A escala mundial, la UICN la considera una especie de “preocupación menor”.
En España, sin embargo, el MITECO incluye al pigargo europeo en su Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español, concretamente como población reproductora. La ficha oficial señala que “en España es una especie extinguida como reproductora” y recoge referencias históricas de su reproducción en Baleares y distintas zonas del litoral mediterráneo.
A partir de esta catalogación nació el Proyecto Pigargo, impulsado por GREFA con la colaboración de distintas administraciones. Los primeros nueve ejemplares procedentes de Noruega llegaron a Pimiango, en Ribadedeva (Asturias), en agosto de 2021, donde fueron aclimatados antes de ser liberados y equipados con emisores GPS.
Cinco años después, el proyecto ha alcanzado un nuevo hito: en 2026 han nacido tres pigargos en libertad en el norte de España. Dos de ellos son descendientes de Pimiango y Mansolea, la pareja que también tuvo a Aquila, nacido en 2025.
Los científicos que cuestionaron la reintroducción
La principal controversia apareció desde el comienzo del proyecto. Algunos investigadores consideraron que las pruebas disponibles no demostraban de forma suficiente que el pigargo hubiera mantenido una población reproductora estable en España.
Los investigadores de la Universidad de Oviedo David Álvarez, Alfredo Fernández-Oranjuren y Germán Orizaola cuestionaron la base histórica de la reintroducción. En 2021 afirmaron que “para considerar una especie como extinta, las pruebas, tanto de su extinción como de su presencia en tiempos históricos, deben ser irrefutables”.
En su opinión, en el caso del pigargo no se cumplía ese requisito. Los investigadores resumieron su posición señalando que “la documentación que se ha usado para su catalogación como especie extinta se reduce a restos arqueológicos, ejemplares aislados y dudosos indicios de cría”.
También SEO/BirdLife ha cuestionado que existan pruebas concluyentes. La organización sostiene que “al no haber datos irrefutables sobre la presencia pasada del pigargo” no se darían las condiciones para considerarlo extinguido ni para desarrollar un proyecto de introducción.
La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies mantiene una posición similar y afirma que “no hay ninguna evidencia de que el pigargo europeo haya sido una especie reproductora en España”. Para este colectivo, su presencia histórica habría sido accidental y principalmente invernal.
Sin embargo, esta cuestión ha recibido nuevos datos en 2026. Un estudio publicado en la revista científica Ibis por Duncan J. Halley, investigador del Instituto Noruego de Investigación de la Naturaleza, combina restos arqueológicos, fuentes históricas y registros ornitológicos de los siglos XIX y XX. Su conclusión es que el pigargo sí formaba parte de la avifauna ibérica reproductora, aunque ya era extremadamente raro durante el siglo XIX.
El temor a sus efectos sobre otras especies
La otra gran fuente de discrepancias es el posible impacto ecológico del pigargo. Se trata de un ave rapaz, un depredador generalista y carroñero que puede alimentarse de peces, aves y mamíferos.
Los investigadores de la Universidad de Oviedo señalaron en 2021 al cormorán moñudo y al salmón atlántico entre las especies que podían verse afectadas. “Ambas especies son presas potenciales del pigargo y se encuentran en un estado de conservación desfavorable”, apuntaron.
La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies expresó una preocupación todavía mayor: “Entendemos que la presencia en este entorno de un superdepredador como el pigargo puede ocasionar graves problemas” para especies amenazadas debido a la competencia o la depredación.
GREFA defiende exactamente la interpretación contraria. La organización considera que el pigargo “es una especie importante para los ecosistemas en las áreas donde habita” y destaca su papel como depredador generalista y carroñero.
Según GREFA, selecciona preferentemente individuos enfermos o heridos y cadáveres, por lo que puede desempeñar “un papel clave como especie sanitaria y bioindicadora de los humedales”. La organización sostiene además que su recuperación puede beneficiar directa o indirectamente a otras especies amenazadas.
Cinco años después, ya cría en libertad
El proyecto ha pasado así de liberar ejemplares procedentes de Noruega a contar con parejas reproductoras y descendencia nacida en España.
GREFA informa de tres nuevos polluelos nacidos en libertad durante 2026 y señala que la UICN ha recomendado mantener el proyecto, continuar con las liberaciones previstas y mantener el seguimiento de los ejemplares.
Para Duncan J. Halley, los resultados reproductivos son especialmente relevantes. El investigador considera que “dos parejas reproductoras y tres pollos tan solo cinco años después de la primera liberación” suponen un resultado excepcional dentro de los programas de reintroducción de esta especie.
El proyecto, por tanto, ya ha cambiado la situación sobre el terreno: el pigargo europeo vuelve a reproducirse en libertad en el norte de España. Lo que sigue abierto es el debate sobre su pasado en el país y sobre el efecto que tendrá su recuperación en los ecosistemas de la cornisa cantábrica.
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